“En los últimos dos años empezamos a concienciarnos de que hay que tomar medidas más claras contra el detectorismo”

El director de Patrimonio del Principado explica algunas de las medidas que se implementarán próximamente para regular el uso de detectores de metales

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Pablo León Gasalla, director de Patrimonio del Principado de Asturias, responde a las de NORTES sobre el detectorismo y sus peligros en Asturias. Hace algo más de un año, León puso en marcha un grupo de trabajo con el objetivo de actualizar la normativa asturiana al respecto.

¿Disponen de algún dato que permita cuantificar el impacto del detectorismo en Asturias?

Datos no tenemos, tenemos estimaciones. Sobre todo el año pasado y este hubo un aumento de comunicaciones al Museo Arqueológico de hallazgos casuales, y eso hizo que empezáramos a tener conciencia de que hay que tomar medidas más claras en relación con el detectorismo. Y hubo también un aumento del inicio de expedientes sancionadores por parte del servicio de patrimonio cultural por el uso indebido de detectores en zonas protegidas. Pero no tenemos datos estadísticos de más atrás: fueron estos dos últimos años cuando notamos un mayor incremento.

¿Cuáles son los perjuicios que ocasiona esta práctica?

Cuando se usa un detector, se descubre un resto de potencial interés arqueológico y se excava, se está haciendo una excavación arqueológica sin las medidas científicas oportunas. La está haciendo alguien que seguramente no será un arqueólogo, que no sigue los procesos de documentación de estratos, y eso supone una pérdida de documentación evidente. Lo que llama la atención del detectorista es una pieza que puede tener algún valor económico, pero eso siempre va asociado a un registro arqueológico que se pierde cuando se excava sin supervisión. Se hace algo muy de los inicios de la investigación arqueológica: se va a por el objeto-tesoro, pero sin tener en cuenta que ese objeto está rodeado de un contexto que se pierde porque no se estudia adecuadamente, y eso nos quita mucha información a la hora de comprender el pasado.

Pablo León FOTO: Alisa Guerrero

Hay arqueólogos que, siendo críticos con el detectorista, no comparten la criminalización de todos los aficionados y distinguen entre buenos y malos detectoristas, ¿comparte usted esa visión?

Sí. De hecho, este año, a raíz del incremento de comunicaciones al museo, creamos un grupo de trabajo en el que está la propia consejería, la Guardia Civil y la Policía Nacional, y contactamos también con asociaciones de detectoristas. Muchos de ellos nos transmitían que eran los primeros interesados en hacer bien las cosas, en saber donde pueden y donde no pueden usar el detector, en qué protocolos hay que seguir cuando aparece algo de potencial interés…Hay gente de ese ámbito que quiere utilizar el detector como hobby, pero que quieren hacer bien las cosas. Sí que diferenciaría, y encontramos receptividad para las medidas que queremos implantar.

¿Cree que la popularización de esta práctica en ciertos canales de YouTube y en redes sociales está agravando la situación?

Desde luego, sí que popularizan ese aspecto más espectacular vinculado al uso de los detectores, que es la aparición de piezas, elementos o estructuras de gran interés o vistosidad. Entiendo que eso puede incitar al uso de los detectores, pero no te puedo decir si hay una vinculación entre el auge del canal de YouTube que comentas y el aumento de la comunicaciones al museo.

¿Qué opinión le merece el canal de YouTube del asturiano Virgilio García, Detección Metálica, con más de 4 millones de seguidores?, ¿cómo valora su impacto y su modus operandi?

Lo que nos llega es que hace intervenciones en Asturias y fuera. Algunas intervenciones suyas fuera de España no serían admisibles legalmente en Asturias, porque interviene en yacimientos arqueológicos, algo que está prohibido aquí. Aquí esos hallazgos tan espectaculares no tendrían cabida legal. Puedes encontrar esas piezas en otros lugares, pero aquí la ley dice que nada más que aparezca tienes que parar y comunicárselo a la autoridad competente. No puedes seguir más allá, porque eso ya se convierte en una excavación arqueológica.

¿Quién forma parte de ese grupo de trabajo sobre el detectorismo?

Del grupo de trabajo forma parte la propia directiva de Patrimonio, el Museo Arqueológico, y las fuerzas de seguridad-Guardia Civil y Policía Nacional. Aparte, cada avance que tenemos lo comunicamos, por ejemplo, con representantes de asociaciones de detección metálica en Asturias.

Pablo León es director de Patrimonio del Principado de Asturias FOTO: Alisa Guerrero

¿Y a qué conclusiones van llegando?

La primera es la necesidad de clarificar cuándo se pueden utilizar y no los detectores de metales en Asturias. Ya estaba claro que no se pueden utilizar en ámbitos declarados zona arqueológica, pero queremos ir un paso más allá. Ahora estamos haciendo una modificación del reglamento de la Ley de Patrimonio para establecer la obligatoriedad, como existe en alguna otra comunidad, de hacer un registro de todos los usuarios de detectores de metales, independientemente de que lo quieran utilizar para prácticas vinculadas o no con la arqueología. También vamos a hacer algo que se nos estaba pidiendo, aunque había mucho debate al respecto: vamos a dar más información sobre esas zonas arqueológicas protegidas para que se sepa a ciencia cierta cuáles son los ámbitos excluidos de antemano para el uso del detector de metales, y vamos a establecer un protocolo de obligado cumplimiento para que cuando se quiera utilizar un detector se tenga que comunicar previamente al departamento competente qué zonas concretas quieren trabajar, para que lo podamos cotejar con nuestras bases de datos y ver si pueden o no utilizarlo. Porque aparte de las zonas de exclusión por zona arqueológica, también la normativa dice que no se pueden utilizar en espacios naturales protegidos. Había el debate de si era o no oportuno dar a conocer el listado con las ubicaciones de los yacimientos arqueológicos, porque se tenía miedo de que eso pudiera ser un aliciente para gente que va con malas intenciones. Se está resolviendo, en general, en el sentido de que es una información que tiene que ser pública y que la prevención y el cuidado tienen que ir por otra vías. Una es la educación, pero también que las fuerzas de seguridad conozcan esos espacios protegidos y hagan especial hincapié en la vigilancia de esas zonas. No tiene sentido ocultar esa información.

Hay voces en el mundillo de la arqueología que, aunque saludan los cambios en la normativa, echan en falta un mayor énfasis en la sensibilización y la educación en torno a este tema

Es algo que se destacó mucho en las reuniones del grupo. Incidir mucho en explicar lo que hace un arqueólogo, lo que es la práctica arqueológica y los perjuicios que se pueden derivar de hacer prácticas al margen de la ciencia o de los protocolos arqueológicos de actuación. Ser más didácticos y ser más claros en por qué hay que hacer las excavaciones arqueológicas de determinada manera para evitar la pérdida de documentación o información para el pasado. Queremos hacer alguna campaña, alguna publicación informativa contando por qué se tienen que hacer las excavaciones con un protocolo científico determinado, y contando los perjuicios que se pueden derivar de hacer una extracción de objetos sin tener en cuenta el entorno y los estratos arqueológicos. También tenemos en previsión hacer un portal de patrimonio cultural asturiano que tendrá apartados para mostrar las zonas de interés arqueológico que hay en Asturias, y eso ayudará a que la gente sepa en qué zonas no pueden ser objeto de utilización de detectores. En el grupo considerábamos que era un aspecto importante que tenemos que trabajar e incidir para que la gente sepa por qué lo propio es hacer una excavación arqueológica con unos métodos que llevan décadas definiéndose.

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