“Se invierte más en desinformar que en informar”

Entrevista a la corresponsal Rosa María Calaf que participa en una conversación con la periodista Irene Sierra, este sábado en el festival FIASCO.

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Rosa María Calaf no inventó el periodismo, pero lo podría haber inventado. No inventó RTVE pero la podría haber pensado también. Ha sido una narradora absoluta de lo que pasaba en Moscú, Washington, Buenos Aires o Pekín. Lo ha hecho con la palabra y con la mirada, desde la objetividad y la independencia, comprendiendo que el derecho a la información implica una serie de compromisos que han sido desbordados por otros, más lucrativos, más ideológicos. Aún así, esta reportera jubilada, con su pelo eternamente rosa, abierta como la corola de una flor, ha cautivado a millones de espectadores con su voz y sus crónicas de los hitos de la historia contemporánea. La periodista catalana que fundó TV3 participará esta semana en el festival FIASCO y mantendrá una charla con la periodista Irene Sierra en el salón de actos de la Casa Cultura de Mieres, a partir de las 20.00 horas.

Se impone un breve y conciso examen al oficio de los corresponsales en el siglo XXI.

El ejercicio de la corresponsalía está siendo muy difícil. Está cambiando la percepción de lo que debe ser un corresponsal que tradicionalmente debe conocer el lugar, tener una agenda, ser especialista. Esto implica recursos que no se dedican. Por eso, el periodismo que practican los corresponsales hoy en día está totalmente en crisis. Su figura se ha descafeinado. No por culpa de los corresponsales que hacen lo que pueden. Sus medios son precarios ante una práctica y un modelo narrativo ha cambiado. La inmediatez va en contradicción con el rigor. Se ha impuesto la superficialidad y el mensaje sencillo porque tiene que ser corto. Brevedad y sencillez complican el análisis. En temas tan complejos y delicados como son los conflictos, donde hay vidas humanas en juego, se incrementa la presión sobre el corresponsal al que se exige reflexión, análisis y conocimiento de un lugar que las empresas no favorecen. Desgraciadamente, la ciudadanía se ha acostumbrado al periodismo de cantidad.

Rosa María Calaf, durante una retransmisión en Pekín.

Las grandes líneas editoriales en torno a la política internacional han dejado de acudir a los matices y se han desenvuelto en el maniqueísmo de los buenos y los malos y tenemos ejemplos cercanos con Ucrania y ahora Israel.

Cuando se recortan los recursos y se prioriza lo que impacta sobre lo que importa, no se busca la excelencia informativa. Se ha derivado la información a un puro mercantilismo y en otros casos, más graves, a una manipulación ideológica. Una televisión pública tiene una responsabilidad mayor. La responsabilidad de una empresa privada es muy grande también porque trabaja con el derecho a la información de una ciudadanía. Si se entra a jugar con otros intereses crematísticos o de influencia o de poder, se está estafando al ciudadano. No lo olvidemos, la información es un servicio público. Creo que TVE, con todos los problemas que tiene, con todos sus defectos, destaca por su compromiso con la ciudadanía.

Sucesivos gobiernos no han atendido al derecho a la información desde los intereses propios de la ciudadanía. La emporios de la comunicación, en manos de capitales privados y extranjeros, es algo impensable en otros países. ¿Cree que, en algún momento, el gobierno podrá regular esta situación?

Es muy importante que haya la voluntad política para hacerlo, y todo esto tiene que ver con el modelo social que queremos construir. Desgraciadamente, la economía ha fagocitado a la política. La gestión de la cosa pública es lo que debe hacer la política y, siempre, en favor del ciudadano. Si no se gestiona en función de ese bien común de la ciudadanía, está claro que se está pervirtiendo. Es obvio que tiene que haber un control de calidad de la información igual que lo hay de los alimentos o la medicina o la educación. No se puede dejar en manos de la cuenta de resultados y del mercado el derecho a la información. Hay que vigilar y controlar la calidad de la información igual que otro derecho del ciudadano. Y no me refiero al control ideológico sino a la calidad del ejercicio.

Las últimas elecciones españolas han sido unas elecciones europeas. Este domingo, los Polacos tiene elecciones y el 9 de junio se celebrarán elecciones europeas. Me gustaría saber cual es su visión de la deriva reaccionaria que se vive en los países miembros de la UE.

Soy optimista y aunque seamos capaces de comprender el problema y transmitirlo, es muy probable que no se entienda qué se está jugando. Vivimos un cambio de época, no una época de cambio. Es un cambio de ciclo con elementos como la inteligencia artificial con los que se corre el riesgo muy grave de estar colocando a la democracia al servicio de lideres e intereses autoritarios, que llegan a través de las urnas. Es muy fácil que el autoritarismo que llega por la vía de las urnas, eliminen eso, las urnas.

Me gustaría saber cómo es el día cotidiano de una ex-corresponsal jubilada.

Ahora hay esa supuesta avalancha informativa en ese marasmo que es la red. Lo es para la ciudadanía que no tiene tiempo ni es su tarea principal pero lo es también para los profesionales de la información. Suelo consultar diversas fuentes que me permiten estar perfectamente informada, ahora que tengo tiempo. A parte, me gusta viajar mucho y ver en primera persona y hablar con los protagonistas. Acabo de volver de Arabia Saudita y lo sigo viendo desde el punto de vista de una corresponsal. No me puedo zafar de mi carácter y de mi mirada periodista que lo será hasta que muera. Después, esta mirada me sirve para divulgar lo que veo y con quien hablo en las conferencias. Lo que más me vale es lo que veo con mis propios ojos pero como no puedo estar en todas partes, veo medios de referencia anglosajones y europeos de calidad. Siempre he consultado en las redes, en institutos que se ocupan del ejercicio del periodismo como Reuter, Pulitzer, The Team Institute, haciendo continuamente ejercicios que testean los que se está haciendo. Sigo viendo lo que cuentan diferentes fuentes y, sobre todo, los más cercanos al terreno. Soy una reportera y es como quiero morir siendo, pisando el terreno. Desgraciadamente, se invierte más en desinformar que en informar.

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