“Nadie ha reconocido que hubo acoso laboral, pero sentimos que de alguna forma hemos ganado” afirman las ex trabajadoras de Nuria Varela

El Informe del Principado señala deficiencias en la gestión del personal por parte de la ex directora de Igualdad, pero no acoso laboral.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Esta semana se ha conocido un informe de la Inspección General de Servicios del Principado cuyas conclusiones son que las trabajadoras que denunciaron la mala praxis de Nuria Varela, ex Directora General de Igualdad, tenían razón en cuanto a la mala gestión organizativa de la institución durante esa etapa y que, según el sindicato CSIF, podría abrir la puerta para que Inspección de Trabajo vuelva a investigar los hechos denunciados como acoso laboral y que NORTES publicó en el reportaje “¿Qué ha pasado en la Dirección General de Igualdad en Asturias?” en mayo del año pasado.

El informe interno emitido el 17 de noviembre, pero que no ha sido conocido hasta esta semana, concluye que “la organización administrativa y funcional de la Dirección de Igualdad y del Instituto de la Mujer (…) son susceptibles de generar disfunciones en la prestación del servicio público, generando solapamientos competenciales que, sin duda, pueden afectar perjudicialmente al ejercicio por parte del personal adscrito a la Dirección General de Igualdad, de las tareas que le son propias.”

“Las configuraciones orgánicas y funcionales de los puestos de trabajo dificulta, cuando no impide, que por parte de la jefatura del servicio del Instituto Asturiano de la Mujer se puedan llevar a cabo con la necesaria coherencia y eficiencia las funciones que legalmente le son propias.”

“El legado de desorganización que ha dejado Nuria Varela es evidente y ahora este informe corrobora lo que ya habían denunciado las trabajadoras”, afirma Patricia Blanco, del sindicato CSIF, quien, como reconocen las empleadas denunciantes al hablar con NORTES, “ella ha sido una parte fundamental en esta lucha contra Nuria Varela y la administración para que se reconociera que las cosas no se estaban haciendo nada bien.”

El informe de 35 folios concluye también que durante la etapa de Nuria Varela “las configuraciones orgánicas y funcionales de los puestos de trabajo dificulta, cuando no impide, que por parte de la jefatura del servicio del Instituto Asturiano de la Mujer se puedan llevar a cabo con la necesaria coherencia y eficiencia las funciones que legalmente le son propias.”

Nuria Varela, directora general de Igualdad del Principado. Foto: Principado de Asturias.

María Eugenia González, trabajadora social, forma parte del grupo de profesionales que desde el principio ha denunciado el comportamiento de Varela al frente de Igualdad y afirma que ella lleva dos años sin funciones. “En algún momento Varela quiso castigarme, todavía no sé por qué, y no solo a mí, y desde entonces no tengo nada que hacer. Mientras que en su momento a otras personas las sobrecargaba de trabajo.”

María Eugenia, que dice haber perdido “el miedo a contar las cosas públicamente”, habla de la desorganización que constata el informe de Inspección General de Servicios del Principiado como parte de la “situación de sufrimiento continuo” al que, según ella y parte de la plantilla, fueron “sometidas” por Varela. “Además de las malas formas y de comportamientos que minaron la autoestima de todas nosotras, utilizó las tareas de trabajo para infligir más daño.”

“Unas mujeres superprofesionales que han vivido una situación que ha llevado a que algunas se hayan ido, otras hayan pedido traslado y entre todas ellas hay quienes han tenido que pedir ayuda psicológica para soportar lo vivido.”

En este sentido, Patricia Blanco quiere resaltar que “aunque Nuria Varela ya no está aquí, hay un grupo de mujeres que tienen secuelas. Unas mujeres superprofesionales que han vivido una situación que ha llevado a que algunas se hayan ido, otras hayan pedido traslado y entre todas ellas hay quienes han tenido que pedir ayuda psicológica para soportar lo vivido.”

El informe señala que Nuria Varela incurrió en “insuficiente diligencia en atender los requerimientos efectuados del Servicio de Prevención de Riesgos” para investigar este caso de supuesto acoso laboral. Además, tras la investigación que finalmente se realizó y que concluyó que había habido “violencia psicológica continuada” por parte de la exdirectora hacia sus trabajadoras y en la que se conminaba a que Varela informase a las trabajadoras de las medidas que tomaría, con la participación de las afectadas, para mejorar el funcionamiento laboral del lugar, la Inspección General de Servicios señala ahora que “no está acreditado” que Nuria Varela llegase a hacerlo.

No obstante, el informe añade que este servicio no es competente para investigar los hechos denunciados de “acoso laboral” y que debe ser Prevención de Riesgos Laborales quienes entren en este asunto.

Otros frentes abiertos en el caso

Patricia Blanco resalta la importancia de este informe porque “en él quedan probadas cosas que nos interesan para la parte de acoso laboral. De hecho, hemos trasladado ya estas conclusiones a Inspección de Trabajo, pero no terminamos de recibir respuesta.”

Por otro lado, desde el CSIF están estudiando “qué camino jurídico seguir ahora” en relación a Fiscalía, la cual no admitió a trámite la denuncia interpuesta hace meses. Desde el sindicato creen que algunas de las conclusiones del nuevo informe “podrían abrir ahora una oportunidad”, si bien reconocen que “es complicado”.

“lo que más le dolió a las trabajadoras fue cuando el Presidente Barbón, después de que ya hubiera un informe que hablara de ‘violencia psicológica continuada’ y de que el asunto ya hubiera salido en prensa, él respaldara públicamente a Nuria Varela.”

Al mismo tiempo, María Eugenia González está esperando respuesta del Defensor del Pueblo a quien se ha dirigido en diversas ocasiones para “el esclarecimiento y supervisión de las actuaciones administrativas por parte de Nuria Varela”, si bien la trabajadora social reconoce que “es como si estuviera deseando desentenderse del caso.”

Patricia Blanco dice que “lo que más le dolió a las trabajadoras fue cuando el Presidente Barbón, después de que ya hubiera un informe que hablara de ‘violencia psicológica continuada’ y de que el asunto ya hubiera salido en prensa, él respaldara públicamente a Nuria Varela. Ella ya no está, pero ellas se han sentido desprotegidas durante mucho tiempo, han sufrido mucho y nadie ha asumido responsabilidades ni ha habido autocrítica de ninguna clase.”

María Jesús Álvarez, Directora de Igualdad. Foto: FSA-PSOE

Al mismo tiempo desde el sindicato resaltan que la nueva Directora General de Igualdad “es completamente distinta. Es dialogante, tiene un talante completamente distinto. Aún no se ha empezado a arreglar la desorganización, el solapamiento de funciones, el que haya trabajadoras sin funciones, por ejemplo, pero creemos que es porque lleva poco tiempo. Confiamos en que desde el punto de vista organizativo todo se irá arreglando.”

Patricia Blanco cree que esto ocurre en todas las administraciones, “con todos los partidos políticos”. En su opinión, “cuando aparecen casos así en la administración pública, los ayuntamientos o las comunidades autónomas intentan taparlo porque puede saltar a política y ser utilizado por los adversarios, pero eso no está bien porque haciendo esto dejamos desprotegido al trabajador. Tiene que haber un compromiso para que cosas así no sucedan, y cuando sucedan, que no se tapen, que se investiguen y se tomen la medidas que se tengan que tomar.” De igual forma, cree que “es necesario que la gente no se desanime. La gente que sufre como las profesionales de este caso deben buscar la manera de denunciar.”

María Eugenia concuerda con Blanco al describir a la nueva Directora General “como una persona con la que se puede hablar y el ambiente se ha relajado mucho, es todo completamente distinto”, pero se muestra rotunda en que “se debe arreglar todo lo que se ha hecho mal y no tapar lo que se ha hecho, lo que nos han hecho.”

Aunque cree que no es suficiente todavía, no oculta su satisfacción: “Nadie ha reconocido todavía que hubo acoso laboral, pero sentimos que de alguna forma hemos ganado, al menos en parte. La sensación que tenemos ahora es de empoderamiento, de seguridad en nosotras mismas, de que un grupo de mujeres nos hemos unido contra una injusticia donde se mezclaron el poder que tenía y había detrás de la Directora General, la opacidad de la administración e incluso la política. Por eso ya no me da miedo dar mi nombre. Hemos pasado de sentirnos amedrentadas a unirnos y luchar contra lo que no era justo. Eso nos ha dado mucha seguridad y mucha confianza en nosotras mismas. ”

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