El gran negocio de los medicamentos que no curan

Los expertos llaman a priorizar la intervención pública en las causas sociales y ambientales de las enfermedades.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

No todos los medicamentos autorizados curan o curan todo lo que prometen. Esa es una de las conclusiones de la Plataforma en defensa de la Sanidad Pública, que este martes denunció en la presentación ovetense del libro “La sanidad pública en la era post-Covid” (La Catarata, 2023) la fuerte penetración de los intereses de la industria farmacéutica en el sistema sanitario, así como la relajación de los controles científicos cuando se trata de permitir el negocio a los grandes fabricantes.

El neurólogo Sergio Calleja advirtió que la industria de los medicamentos se está sirviendo de las asociaciones de pacientes para “ablandar” a las autoridades sanitarias de cara a recetar “fármacos con poco valor terapéutico”. En opinión del médico del HUCA, las agencias del medicamento no pueden comportarse como “un coladero” y debe actuar con rigor científico antes de dar de paso un producto. Marisa Nicieza, farmacéutica, señaló que muchas veces los criterios de las comunidades son muy dispares, y los pacientes “se van a otra región si en la suya no le dan el tratamiento que pide”, entrando así en una competición que favorece a la industria.

Público asistente al acto.

Edurne Mezquita, enfermera, puso el acento en “una alternativa sanitaria basada en atención sanitaria y comunitaria” frente al llamado “hospitalcentrismo” y el abuso de fármacos de dudosa utilidad. En el mismo sentido, tanto Carlos Ponte como Sergio Calleja insistieron en la prevención y la actuación sobre las causas sociales de la enfermedad -medio ambiente, alimentación o hábitos de vida- antes que en el gasto farmacológico.

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