Las guerras adrianas (Cap. XXII): Fuego y cenizas

Bernardino Niño, nuevo Secretario socialista de Langreo, no logra mitigar la salida del grupo municipal de los cuatro concejales expedientados

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

No han pasado muchos meses desde que cayera la Casa de Langreo. La ruina política se ha instalado a los pies de las laderas del sur, en las cuencas mineras, donde IU extiende su hegemonía municipal y los socialistas aprenden a morder el polvo. Para recomponerse de la caída, fue elegido y nombrado un joven senescal, Bernardino Niño, bendecido hace tan solo unas semanas por la ejecutiva de la Federación Socialista Asturiana, al que le fueron deseados todos los honores y encomendada la misión de reconstruir un partido desolado. Mensajes de unidad, después de que marzo se haya llevado los últimos jirones del otoño.

Langreo es una casa de difícil encaje en el puzle asturiano, tras acabar convertido el socialismo minero de los valles del sur en las Tierras Oscursas de Adrián Barbón. Es difícil ver con claridad qué sucederá en los próximos meses. Demasiado acelerado el nombramiento de Bernardino Niño para ser una solución fiable, porque esos pucheros se cocinan siempre a fuego muy lento, necesitan asentar y templarse si no quieren quemarse la lengua cuando lo sirvan al plato y después lo lleven a la boca. Demasiadas facciones e inquinas para ser disueltas en tan poco tiempo. Demasiados engranajes y palancas que mover para que alguien tan joven resuelva el complejo y áspero problema que tienen los socialistas en Langreo. Alterar las correlaciones de fuerzas dentro de un partido atravesado por dos sindicatos no se hace en una tarde ni en dos. Cambiar un trono por otro no es tan fácil como mover de sitio los muebles del salón. La Casa de Langreo no es un apartamento decorado con estanterías de Ikea.

El Secretario del PSOE en Langreo, Belarmino Niño junto al resto de su nueva ejecutiva local.

Me lo dijo un periodista: en pueblo pequeño, infierno grande. Para la Casa de Langreo, la FSA respaldó hace un par de meses a Belarmino Niño como nueva Secretario Local. Su llegada fue recibida como el que ha celebrado la primera comunión. Niño daba el aspecto de ser un dirigente demasiado impúber desde la primera noticia. Y lo cierto es que, sea joven o no tan joven, el dirigente no ha tenido tiempo ni sabido articular una estrategia capaz de unir a unos y a otros en el partido, de manera que cuatro concejales del Ayuntamiento han cesado este martes de su grupo municipal, uno de ellos, ex-Secretario. El lunes ya habían causado baja en el censo. Ahora pasarán al rincón de los no adscritos, donde purgan sus pecados los traidores. Serán cuatro espectros que, en cambio, decidirán bastante en el devenir del municipio.

El grupo municipal socialista tenía hasta este martes siete concejales. Ahora sólo tiene tres. Uno menos que el PP. Uno más que Vox. IU fortalece su hegemonía mientras la derecha ocupa posiciones sin tener que moverse del sitio. Los tres ediles socialistas podrían conformar el grupo mixto, pero son los tres que conservan el respaldo oficial de la FSA y Langreo en un viaje absurdo que sólo puede conducir al ridículo.

Con Bernardino Niño se vino a cerrar heridas, desconfianzas, agravios y sobre todo, divisiones internas pero lo cierto es que esas heridas abiertas en Langreo, sangran en Oviedo dentro de la ejecutiva de la FSA, donde el Secretario del SOMA, José Luis Alperi, y Adriana Lastra, Lady Macbeth, mantienen serias discrepancias, según fuentes socialistas. El retorno a la dirección de la diputada que quiso enterrar a Pedro Sánchez provocó a su llegada el desconcierto del Secretario del SOMA, según fuentes del partido. Con Bernardino Niño se quiso cerrar esa grieta en Langreo repartiendo puestos en la ejecutiva local entre adrianistas, ugetistas de Lanero y somáticos de Alperi. Sin embargo, hoy parece que eso no ha sido suficiente para apagar el fuego que empieza a arder sobre las recientes cenizas. El municipio minero sigue arrasado y ahora las llamas han llegado al ala izquierda del Ayuntamiento, que ha volado como un polvorín, hechas las lenguas pedazos.

Pepe Álvarez junto a Javier Lanero, secretario de UGT Asturias, y José Luis Alperi, del SOMA.

En el SOMA nunca hay dos partes, me dice un veterano socialista. Es un sindicato granítico. Nunca hay divisiones o sólo es posible una: dentro del SOMA o fuera del SOMA. O se está con el sindicato o contra él. Lo cierto es que hasta la fecha sí hay diferencias estratégicas. Alperi es hombre de Sánchez y, por el momento, lo seguirá siendo, mientras su número dos, José Luis Fernández Roces, se mantiene fiel a Lady Macbeth y, por el momento, lo seguirá siendo también. Es probable que la caída de Langreo y su fatídica resolución obliguen a los sindicalistas a reunirse bajo las entrañas de las laderas del sur y replantearse su posición, si no quieren verse arrastrados por el ridículo de Adrián Barbón o la ambición de Adriana Lastra. En cualquiera de los dos casos, desde las agrupaciones ya se plantean que en el sótano de Fruela se abre una nueva fase política y que no será, necesariamente, socialista.

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