Cuatro horas con Varoufakis

Una reseña del documental "En el ojo de la tormenta. La odisea política de Yanis Varoufakis" (2024), dirigido por Raoul Martinez

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David Sánchez Piñeiro
David Sánchez Piñeiro
Graduado en Filosofía y doctorando en Investigaciones Humanísticas por la Universidad de Oviedo/Uviéu. Ha colaborado con medios como La Trivial, Atlántica XXII y El Salto.

Recientemente, Yanis Varoufakis ha vuelto a ser noticia. A mediados del mes de abril, la policía alemana prohibió la celebración de un congreso propalestino en Berlín y censuró, entre otras, la intervención del exministro de finanzas griego, al que además se le prohibió la realización de cualquier actividad política en el país. Varoufakis ha reaccionado denunciando al Estado alemán ante los tribunales y declarando que “Alemania no defiende la protección de la vida judía, sino el derecho de Israel a cometer crímenes de guerra”. Es la segunda vez que el economista reconvertido en dirigente político expone públicamente las miserias del establishment alemán, tras aquel infausto episodio en plena crisis de la deuda griega, cuando Varoufakis intentaba alcanzar un acuerdo con la Troika para sacar a su país de la espiral austericida y su homólogo alemán, el recientemente fallecido Wolfgang Schäuble, le espetó que “no se puede permitir que las elecciones cambien la política económica de un país”.

Este es uno de los episodios relatados en En el ojo de la tormenta. La odisea política de Yanis Varoufakis (2024), el documental de seis episodios dirigido por el cineasta Raoul Martinez en el que Varoufakis desgrana en primera persona algunos de los acontecimientos decisivos de su breve mandato al frente del Ministerio de Finanzas griego. No es el primer ni el segundo testimonio público de sus andanzas, pues ya en 2017 publicó el libro Adults in the room, traducido al castellano como Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo (Deusto), que el prestigioso director francés Costa-Gavras llevó a la gran pantalla con un título homónimo dos años después. Probablemente la atracción mediática de Varoufakis, capaz de inspirar en tan breve periodo de tiempo un libro de testimonios, una película y un documental de más de 4 horas de duración, tenga que ver por un lado con la enorme trascendencia política de los episodios que protagonizó (quién sabe si el éxito negociador de Syriza hubiese podido desencadenar victorias electorales de otras fuerzas de izquierda en Europa, empezando por España), y por otro lado con el innegable carisma personal, la elocuencia retórica y la sofisticación intelectual del exministro griego.

Varoufakis se describe a sí mismo en su cuenta de Twitter como un “profesor de Economía, que durante años se dedicó discretamente a escribir oscuros textos económicos, hasta que se vio empujado a la escena pública por la inane gestión europea de una crisis inevitable”. Una de las principales revelaciones de En el ojo de la tormenta es que la adquisición de compromiso político de Varoufakis no se produjo súbitamente, como podría parecer, durante la gran crisis de 2008 sino que tiene una génesis biográfica mucho más antigua y profunda. Su padre, con el que aparece hablando brevemente en una escena del documental, fue torturado de joven por ser un opositor de la dictadura griega (1967-1974). Uno de los métodos represivos que se utilizaban en aquella época consistía en meter a los detenidos en un saco junto con un gato o una serpiente y lanzarlos al mar, para que sufriesen en su cuerpo la reacción desesperada de los animales tratando de evitar el ahogamiento. Varoufakis quiere dejar claro que la presión que ejercieron sobre él la Troika y el establishment europeo durante las negociaciones de 2015 fue “un paseo por el parque” comparada con la represión que sufrieron aquellos que, como su padre, lo dieron todo en su lucha contra la dictadura. Lo que seguramente no pueda ser equiparado a un paseo por el parque fueron los dos intentos de agresión que Varoufakis sufrió en los últimos años en el barrio ateniense de Exarchia: el primero, protagonizado por un grupo de jóvenes anarquistas, felizmente quedó en nada (en parte gracias a la intervención de su mujer, Danae Stratou), pero tras el segundo, más reciente, terminó hospitalizado y con la nariz rota.

El núcleo del documental (así como del libro y la película de Costa-Gavras) es la secuencia de acontecimientos que se produjeron entre la victoria electoral de Syriza en enero de 2015 y la dimisión de Varoufakis como Ministro de Finanzas en julio de ese mismo año. Entre medias de ambos acontecimientos tuvo lugar la dramática negociación que Varoufakis protagonizó con el establishment europeo y el histórico referéndum en el que un 62% de los electores griegos se posicionaron en contra del nuevo memorándum de austeridad que la Troika pretendía imponer a su país. Varoufakis ha repetido una y otra vez su versión de lo sucedido, según la cual Tsipras convocó el referéndum con la intención de perderlo y, a pesar del contundente mandato emanado de las urnas, en la misma noche de la votación ya tenía decidido que no había otra opción que rendirse, consumando así su “traición” al pueblo griego. El documental de Raoul Martinez incluye un vídeo casero del exministro, grabado en su casa a las 6 de la mañana tras volver de una reunión con Tsipras aquella misma noche del referéndum, en el que ya se mostraba alarmado ante las excusas proferidas por su primer ministro y la posibilidad de que no tuviese intención de obedecer el mandato popular. Varoufakis dice estar convencido de que si se hubiesen mantenido unidos frente a las presiones externas hubiesen sido “invencibles” y en el documental detalla la estrategia que tenía preparada en caso de que el Banco Central Europeo hubiese decidido asfixiar a la economía griega y  dejar a sus bancos sin liquidez. 

En el ojo de la tormenta no es sólo una fascinante crónica en primera persona de la crisis que hizo tambalear los cimientos de las instituciones europeas, sino también (y quizás sobre todo) una rigurosa disección del capitalismo contemporáneo y un manifiesto político para el siglo XXI. Varoufakis asume como punto de partida la necesidad imperiosa de democratizar la economía y de dar un paso evolutivo más allá del capitalismo: “o superamos el capitalismo o moriremos”. La democracia, entendida en su sentido aristotélico como el poder de los pobres, que son mayoría, sigue siendo “la única arma que tenemos contra el poder concentrado” y es, sin duda, una “enemiga natural” del capitalismo. Varoufakis saca a relucir su punto más libertario cuando afirma que no es un gran amigo del Estado de la misma manera que tampoco lo es de cualquier poder privado que tenga un excesivo poder sobre los ciudadanos, así como lamenta que la izquierda haya dejado de hablar de libertad. También describe las políticas de austeridad que asolaron a los países del sur de Europa durante la crisis económica como un eufemismo para encubrir “una guerra de clases contra los pobres”.

Tras su experiencia fallida como Ministro de Finanzas del gobierno de Tsipras, Varoufakis llegó a la conclusión de que era urgente empezar a construir un movimiento democrático paneuropeo que contribuyese a transformar radicalmente las instituciones de la Unión Europea. Desde su punto de vista, la UE es un cártel, “una zona libre de democracia” y “decir que hay un déficit de democracia en la UE se queda tan corto como decir que hay un déficit de oxígeno en la luna”. En el documental define como una broma el hecho de que el parlamento europeo sea el único parlamento en la historia del mundo que carece de iniciativa legislativa. Para llevar a cabo su plan democratizador, Varoufakis fundó en 2016 el Democracy in Europe Movement 25 (DiEM25), así como más tarde su filial griega, MeRA25, que obtuvo 9 escaños en las elecciones legislativas de 2019, pero se quedó sin representación en las de 2023. A pesar de sus recientes traspiés políticos, pero espoleado por el gran miedo que le produce la posibilidad de ver de nuevo una Europa fascista, Varoufakis reivindica en En el ojo de la tormenta la necesidad de un compromiso político transformador que no deje de “sembrar las semillas del próximo renacimiento”. No debemos tener dudas de que la odisea política de Yanis Varoufakis todavía no ha llegado a su fin.

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