Y Pedro Sánchez cantó Nessum Dorma

El líder socialista planteó las elecciones europeas como una dicotomía entre la respuesta que Bruselas dio a la crisis financiera "con recortes" y la que ofreció durante la sanitaria "con el escudo social".

Recomendados

Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.

Mientras Florentino Pérez cerraba un acuerdo con Mbappe, Alberto Núñez Feijóo estudiaba las clausulas de otro con Carlos Puigdemont. Se diría que Florentino Pérez es hoy el alcalde y el presidente de Madrid DF tras el recibimiento de la Champions en la gran capital. Se puede pensar que siempre lo fue. En cualquier caso, después de la amnistía, todos quieren jugar al juego de Sánchez, o sea, al juego de “todos dentro” que nos recuerda insistentemente el maestro Juliana. De momento, en Gijón, la presencia del Secretario General de los socialistas, Pedro Sánchez, sirvió para movilizar más voto del PSOE en la cornisa cantábrica. Votos a paladas, junto a Begoña Fernández, vicesecretaria de la Agrupación Socialista de Gijón, el eurodiputado y candidato Jonás Fernández y el presidente socialista asturiano, Adrián Barbón.

Más de 3000 personas llenaron el recinto de la Feria de Muestras Luis Adaro, entre asturianos y cántabros, para activar los cuatro vectores que están movilizando al socialismo en el conjunto del país. Estado palestino, feminismo, democracia liberal y justicia social. Cuatro vectores que han quedado en manos del PSOE como los cuatro clavos del ataúd en los que acabará enterrado el presidente del PP antes de las próximas navidades, devorado por su discurso trenzado de suspiros ultraderechistas, con Vox a su derecha y Junts a su izquierda.

Asistentes al mitin de Pedro Sánchez, en la Feria Internacional de Muestras de Asturias.

Palestina, juventud, feminismo, democracia liberal y justicia social; Netanyahu, Aznar y Milei. Alberto Núñez Feijóo se ha convertido en una anécdota para el presidente del Gobierno, un cartoon que recuerda, como afirma Guillem Martínez, a Pierre Nodoyuna, aquel maquiavélico piloto de mandíbula cuadrada que, acompañado siempre de su perro Pulgoso, acababa siempre cayendo en sus propias trampas. “Feijóo está desesperado”. Feijóo nunca llega a la meta. El Presidente se dejó llevar por las palabras de Jaime Miquel de este lunes. “Feijóo está desesperado”. El analista de datos que observa la realidad con la aspereza de Bogart y el humanismo de Albert Camus lo dijo en InfoLibre: ha convertido las elecciones europeas en un plebiscito “que ya han perdido porque no se puede ganar un plebiscito que no existe”.

Pierre Nodoyuna.

El voto de la izquierda está movilizado.  El PSOE puede conseguir en estas elecciones 6,2 millones, el 31% y 20 escaños y salir airoso, dice Miquel. El PSOE está más activo que hace un año, cuando las autonómicas y locales. Es una verdad física, que se mide en el tiempo que los asistentes tardaron en entrar al recinto de la Feria de Muestras y en la longitud de la cola que hicieron a la entrada. Más de media hora, más de un quilómetro. Palestina, juventud, feminismo, justicia social, Netanyahu, Aznar y Milei. Son los reactivos de esta campaña. Son los huecos que ha dejado el PP en su estrategia electoral y que sirven para que Pedro Sánchez se mueva con absoluta ligereza por el campo de juego, como si detrás de él estuviera Carlo Ancelotti susurrándole sortilegios. Pedro Sánchez sabe que está jugando en la Champions League, pero no su destino como Feijóo. Su discurso no tiembla, está engrasado. Es claro, conciso, breve. El programa para estas europeas es más ideológico y, a la vez, etéreo que nunca. Un país que apuesta por la paz, un país que observa el futuro “sin hombres de negro ni motosierras”, un país que se define por la igualdad entre hombres y mujeres, un país que deposita sus esperanzas en la democracia liberal y la justicia social. Esos son los pilares sobre los que se asienta la campaña de Pedro Sánchez después de que haya sido aprobada la ley de amnistía.

Por momentos, escuchar al Presidente del Gobierno ofrece la extraña sensación de que está ganando a la derecha la guerra cultural y por otros que asienta con más firmeza su propia hegemonía en nuestro país. Sin embargo, fuera de España, las elecciones del próximo domingo pueden decantar, probablemente lo hagan, la UE hacia posiciones más conservadoras que las actuales, con un parlamento más fragmentado, complejo, pero con dos tercios de los diputados adscritos a socialistas, democristianos, populares, liberales, verdes. Esto no es un dato menor.

A cinco días de las votaciones, Pedro Sánchez ha definido un proyecto político que pretende “frenar a la derecha y a la ultraderecha” en España y, a lo que se ve, por las encuestas, lo está consiguiendo. Cuenta con Teresa Ribera, (energía y transición ecológica), con Jonás Fernández (industria verde), con Borrel (multilateralismo), con Calviño (capitalismo). En la lista de enfrente, encabeza la candidatura Dolores Montserrat, convertida en la tribuna desde la que los demás hablan.

Asistentes al mitin de Pedro Sánchez, en la Feria Internacional de Muestras de Asturias.

Lo cierto es que Sánchez no tuvo que esforzarse mucho para ofrecer un discurso que invitara al optimismo. Su presencia convierte cualquier acto de masas en un musical dirigido por Gene Kelly o Bob Fosse. De pronto, la gente siente que los pies le bailan y todos quieren hacerse un selfi. Al otro lado del Mississipi, en cambio, el PP vive su particular melodrama donde no hay coreografías: un año de movilizaciones en Madrid, seis manifestaciones, centenares de banderas blasonadas, millones de bocadillos y otras tantas invocaciones a la Constitución y la soberanía nacional, “España se rompe”, todo para que Feijóo, el presidente de los populares, termine planteándose este domingo una moción de censura con Carles Puigdemont y Vox ante la mirada indiferente de Úrsula Von der Leyen. “Están desesperados”, afirmó Sánchez, asimilando el discurso de Miquel este lunes. En FAES, mientras tanto, toman nota. Ya saben lo que dijo Aznar hace unos meses: “Por ahí, no”. En A3 media, Mauricio Casals, también toma nota. Apunten la fecha: navidad.

Este lunes, Pedro Sánchez reivindicó a los zurdos. Milei le ha regalado la campaña europea al secretario general de los socialistas. El presidente argentino definió la justicia social en la cumbre de lideres ultraderechistas como una aberración social. Sánchez le ha contestado este lunes, preguntándose: “¿Qué familia trabajadora puede costearse los 3.500 euros al día de una UCI o los 134.000 euros de un trasplante de pulmón?¿Qué familia trabajadora se lo puede permitir sin el estado del bienestar?”.

El líder socialista planteó las elecciones europeas como una dicotomía entre la respuesta que Bruselas dio a la crisis financiera “con recortes” y la que ofreció durante la sanitaria “con el escudo social”. “La respuesta antisocial de aquella trajo después rescates a bancos y desahucios a familias; la respuesta social de la pandemia dio vacunas y créditos para salvar negocios”, señaló. Y recalcó que será el voto del próximo domingo “el que inclinará la balanza a un lado o a otro”.

Sánchez finalizó su discurso, alentando a la gente a votar al PSOE con su particular Nessum Dorma, el hermoso aria con el que se cierra el acto final de Turandot. “Que nadie duerma” escribió Puccni para la opera que adaptaba la obra de teatro de Goethe y Shiller, basada a su vez en el cuento del príncipe Calaf. Que nadie se duerma y vote. La sensación es la misma. Esta campaña es un curioso palimpsesto. Sánchez ha encerrado a las derechas españolas en la cueva de Calaf, incapaces de resolver el enigma de lo que quieren ser. Este lunes quiso decirnos que miremos a las estrellas “que tiemblan de amor y esperanza” porque, al amanecer, el Presidente cree que el PSOE vencerá. Estaremos atentos.

Actualidad