¿Qué hacemos con los parques de baterías?

Las zonas industriales se perfilan como mejores espacios para acoger unas instalaciones controvertidas que están aterrizando en el medio rural asturiano.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Nadie quiere vivir al lado de un parque de baterías eléctricas, pero la transición energética va a hacer imprescindible la proliferación de estas instalaciones pensadas para el almacenamiento de energía renovable en momentos de baja demanda.  “La energía eléctrica se carga en las baterías durante los períodos de baja demanda o cuando hay excedentes de producción, como por ejemplo cuando hay mucha energía solar o eólica. Luego, cuando la demanda aumenta o cuando no hay suficiente producción renovable, las baterías se descargan y liberan la energía almacenada” explican desde la Coordinadora Ecoloxista, que destaca que estas instalaciones “permiten integrar mayor cantidad de energías renovables a la red eléctrica”, pero no pueden colocarse en cualquier parte.

En la actualidad están proyectados al menos 33 parques de baterías en diferentes concejos asturianos, y ya han saltado las alarmas de los vecinos y vecinas, que se están movilizando en diferentes pueblos contra su instalación. El PP y la diputada Covadonga Tomé han exigido la paralización de estos proyectos alegando su peligrosidad para la salud pública.

El Gobierno promete alejar los parques

Ante el “boom de proyectos” de parques de baterías de almacenamiento energético que pretenden instalarse en Asturies, el consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio Ovidio Zapico, de IU, ha asegurado que aún no ha habido ninguna autorización y que, en cualquier caso, “el gobierno no se opone, pero sí quiere regular”. Según Zapico el Gobierno asturiano está ultimando los criterios que regirán para la instalación de los futuros parques en la comunidad, que en ningún caso se permitirán al lado de núcleos urbanos o viviendas dispersas.

Pancarta contra un parque de baterías.

Por su parte, la consejera de Transición Ecológica, Industria y Desarrollo Económico, Nieves Roqueñí ha indicado que ninguno de los proyectos que tramita su departamento ha completado todas las fases del procedimiento administrativo, por lo que por ahora no estaría autorizado ningún parque.

¿Dónde los ponemos?

Paco Ramos, de Ecoloxistes n´Aición explica que “van a hacer falta muchos parques porque las energías renovables los necesitan”, la cuestión apunta, es la ordenación de estas infraestructuras. En su opinión los parques tienen riesgos, pero mucho menores de lo que se cuenta, y en ningún caso el cáncer está entre estos peligros. Ramos aboga por minimizar impactos trasladando las baterías a zonas industriales, subestaciones eléctricas y otras áreas de poco valor paisajístico. Precisamente lo contrario a lo que sucede en estos momentos.

Fruti Pontigo de la Coordinadora Ecoloxista explica que las empresas han encontrado en la zona rural asturiana condiciones propicias como infraestructuras eléctricas y un suelo barato en el que instalarse, con un precio del metro cuadrado mucho más bajo que el de un polígono industrial. “La mayoría de los parques están pensados para exportar energía fuera de Asturias” explica el portavoz de la Coordinadora, que defiende llevarlos a polígonos industriales o antiguas zonas mineras conectadas a la red eléctrica, y señala entre las razones para oponerse a ellos en los pueblos el ruido, la contaminación electromagnética y el impacto en el paisaje.

Iglesia de San Juan Martín de Argüelles, Siero.

Argüelles, en el concejo de Siero, es uno de los pueblos en los que los vecinos y vecinas están en pie de guerra contra el almacén, que se ubicaría en las inmediaciones del Camino de Santiago y a 400 metros de distancia de la Iglesia de San Juan Martín de Argüelles, declarada Bien de Interés Cultural.

Los vecinos reclaman trasladar el parque al polígono de Bobes, una opción que cuenta ahora con el apoyo del alcalde Ángel García “Cepi”, quien inicialmente no se opuso a la llegada de las baterías a Argüelles. Desde Podemos Siero la edil Silvia Tárano que ha apoyado las movilizaciones vecinales, ha criticado que el Ayuntamiento no alegara contra el parque en tiempo y forma, y sólo haya reaccionado una vez espoleado por la movilización vecinal: “Sorprendentemente el alcalde se ofrece a tratar de convencer a la empresa de busque otra ubicación en suelo industrial, algo que era obvio desde un principio y que, en nuestra opinión, llega demasiado tarde”.

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