El consejero de Derechos Ciudadanos del Gobierno asturiano y coordinador general de IU en el Principado, Ovidio Zapico, considera que las “declaraciones indecentes” del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, le sitúan “al borde la herejía ante su propia iglesia”.
Zapico se ha manifestado en estos términos a raíz de que el arzobispo entrase en la polémica de Jumilla, donde se ha aprobado una moción para prohibir celebraciones religiosas en un polideportivo, hablando de los musulmanes como “moritos” y pidiendo reciprocidad con los cristianos asesinados “dentro de sus territorios”. Montes lanzó este mensaje en la red social X en alusión a la “extraña polémica con musulmanes sobre celebraciones en polideportivos”.
Para el consejero del Gobierno asturiano, con esas manifestaciones “el arzobispo demuestra una vez más que es el mejor altavoz del discurso del odio, racismo y de la xenofobia, del discurso, en definitiva, de la extrema derecha en Asturias“. En su opinión, hay que evitar que esas posiciones “se conviertan en mayoritarias en una sociedad que es todo lo contraria, que es abierta, plural y acogedora”, por lo que se ha reafirmado en el llamamiento a la reflexión de la izquierda que hizo para conformar mecanismos de colaboración con los que hacer frente a la ultraderecha.
IU reclama la intervención del Vaticano
En la misma línea, el concejal de IU en el Ayuntamiento de Oviedo y miembro de la dirección regional de la coalición, Alejandro Suárez, ha criticado las declaraciones “xenófobas, racistas y fascistas” de Sanz Montes y ha asegurado que Asturias no se merece un arzobispo así, por lo que ha reclamado la intervención del Vaticano para que sea apartado del cargo.
“Asturias no se merece un arzobispo xenófobo, racista y fascista. La Iglesia debe actuar de manera inmediata”, ha subrayado Suárez, para quien las palabras de Sanz Montes son “intolerables”, alcanzan un “límite que no se puede permitir en una sociedad democrática” y ponen de manifiesto la “insuficiencia intelectual y moral de quien las pronuncia”. Según ha señalado, a la ya “conocida orientación ultraconservadora” del arzobispo y a su “alineamiento político con la extrema derecha”, se suma ahora un “discurso abiertamente discriminatorio”, cuestiones que deberían llevar a la política asturiana a dejar de rendirle pleitesía institucional.
Las homilías del arzobispo han sido cuestión de polémica en distintas ocasiones y han llevado al presidente del Principado, el socialista Adrián Barbón, reconocido católico practicante, a dejar de acudir a la misa que tradicionalmente se celebra en la Basílica de Covadonga el 8 de septiembre con motivo del Día de Asturias.



























