El Ejecutivo autonómico ha registrado el plan especial de protección y reforma interior (PEPRI) del proyecto Nueva Perlora, que compagina los valores paisajísticos y arquitectónicos esenciales del complejo con la generación de actividad y empleo mediante su revitalización turística.
La redacción del plan ha sido consensuada entre la Administración autonómica y la municipal, ha apuntado la vicepresidenta del Gobierno de Asturias, Gimena Llamedo, acompañada en la presentación por el consejero de Ordenación de Territorio, Ovidio Zapico; y el alcalde de Carreño, Ángel Manuel García.

El proyecto pretende abrir una nueva etapa en el histórico complejo, que fue durante décadas un destino de vacaciones para miles de familias asturianas y de toda España, señala el Principado en una nota en la que subraya la voluntad de ambas administraciones para impulsar con la mayor agilidad posible la tramitación urbanística, así como todos los demás compromisos previstos.
Con un calendario estimativo, el ayuntamiento realizará la aprobación inicial a principios de 2026 y la definitiva a finales de 2026, y de forma simultánea, el Ejecutivo autonómico procederá a avanzar en los trabajos preparatorios de las licitaciones, para no perder tiempo alguno y sin esperar a que concluyan los procesos urbanísticos.
En palabras de la vicepresidenta, Perlora se convertirá así en un “ejemplo del modelo sostenible y de calidad” que ha hecho de Asturias una “potencia turística”, consciente de que “han pasado demasiados años sin buenas noticias” para la ciudad residencial.

Llamedo ha abundado en la importancia de preservar el interés general, con el mantenimiento como espacio público para el uso y disfrute de la ciudadanía, sin olvidar el “elevado valor sentimental e identitario” que tiene la ciudad de vacaciones.
El consejero de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, ha apuntado que se respetará la “imagen original” y también la “capacidad de carga” de Perlora.
La “imprescindible” puesta en funcionamiento del complejo, ha dicho que no debe comprometer el “equilibrio ecológico y funcional” del entorno, por lo que el proyecto opta por no agotar la edificabilidad que otorga el Plan General, minorándola un 20%.
Según ha abundado, se trata de favorecer la convivencia de la nueva actividad con el uso habitual de las playas y los espacios libres de la zona y de controlar el impacto de la recuperación de Perlora sobre las infraestructuras, las playas y el paisaje, garantizando así la sostenibilidad medioambiental de este enclave natural.

Para compaginar la recuperación de la ciudad de vacaciones con su uso público, el plan incluye la mejora de las playas y la prioridad para peatones.
Nueva Perlora busca mantener los preceptos de ciudad jardín, de manera que para preservar ese espíritu y la unidad del conjunto arquitectónico y paisajístico se prohíben los cierres entre chalés, y también se protegerá un ejemplar de cada una de las 31 tipologías de edificaciones existentes.
Además, para no comprometer el equilibrio ecológico y funcional, el plan minora un 20% la edificabilidad prevista en el ordenamiento general.

En cuanto a los edificios singulares el catálogo propone la conservación de la iglesia, el bar La Cabaña y Villa Homes, uno de los chalés con forma de hórreo, y plantea mantener el edificio de recepción-dirección, actualmente sin protección, y uno de los más representativos del complejo.
El Gobierno de Asturias asumirá la gestión de una propiedad que servirá para repasar la historia y significado de la ciudad residencial, así como tanto para ofrecer información turística.
Con estas premisas, el propósito central del plan Nueva Perlora es recuperar el uso de la ciudad residencial, preferentemente turístico, mediante una concesión de explotación a largo plazo. en la que la rehabilitación integral del espacio formará parte del canon que tendrá que satisfacer la concesionaria.



























