“En la universidad pasé de los partidos de fútbol al Partido Comunista”

Benigno Delmiro Coto, militante antifranquista y experto en literatura minera, repasa su trayectoria personal en esta entrevista biográfica.

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David Sánchez Piñeiro
David Sánchez Piñeiro
Doctor en Investigaciones Humanísticas por la Universidad de Oviedo/Uviéu. Ha colaborado con medios como La Trivial, Atlántica XXII y El Salto.

Hijo de barrenista, promesa del fútbol, militante comunista, director de teatro amateur, doctor en Filología, experto en literatura minera, historiador de L’Entregu C. F., biógrafo de Nuberu, presidente del concurso de microrrelatos mineros… Todos estos atributos le pertenecen a Benigno Delmiro Coto (El Entrego, 1952) y dan cuenta de una vida intensa y concienzudamente exprimida. Nos encontramos con él una mañana soleada de julio en la localidad de Lugo de Llanera para tratar de reconstruir con el mayor detalle posible sus múltiples andanzas personales, políticas e intelectuales. La vitalidad de Benigno es desbordante y la cantidad y calidad de sus testimonios exceden los límites de una simple entrevista. Sus nietos lo comprobarán cuando lean los más de trescientos folios que su güelu lleva ya escritos para ellos.

Vamos a empezar desde el principio: naces en 1952 en El Entrego.

El día de Santa Águeda, el 5 de febrero. Nací en el monte, en Les Roces. Por cierto, ahí nació también Gaspar García Laviana, el cura guerrillero que mataron en Nicaragua.

¿Qué recuerdos tienes de aquellos primeros años?

Mi madre ye de Bustió, en Tiraña, ayuntamiento de Laviana. También en altura, en el monte. Y mi padre de Bimenes. Los de Tiraña eren yerbatos y los de Bimenes fariñones. Mi padre de chaval era músicu, tocaba de oído cualquier instrumento: armónica, violín, bandolina… Lu contrataben en bailes por los diferentes pueblos. Cayó en Tiraña y así conoció a mi madre. 

Él entra en la mina con 18 años. En el 49 ye la hecatombe en el pozu María Luisa, lo que da lugar a la canción de Nuberu. Por cierto, Nuberu diz 16 mineros muertos, porque si diz 17 rompe la rima, pero son 17. En el momento de la hecatombe mi padre ye barrenista en el pozu de María Luisa y está dentro de la mina. Mi madre cuenta cómo sale pitando de Bustió cuando la avisan, porque ya se habían prometido. En esa época, y yo también lo viví, cuando una pareja se comprometía, lo que cerraba todo era una ceremonia, una comida en casa de la novia. Los padres de él iben invitaos a donde los padres de ella. En este caso la comida fue en Bustió. Cuando ocurre la hecatombe del pozu de María Luisa esa comida ya se había celebrao, estaben ya comprometidísimos. La hecatombe ye en julio y mi padre y mi madre se casan en septiembre. Yo pude ser un no nacido. 

Benigno en sus tiempos de futbolista juvenil.

Estamos en la época del minero mixto. Mi güelu era un minero mixto. Combinaban la mina con la ganadería, la huerta, el campo… Cuando llegaba el verano fastidiaban los dedos. Los probes hacían mil perreríes contra sí mismos porque tenían que segar la hierba y no iban a la mina. Eso ocasionaba un gran problema en todes les empreses, también de la metalurgia, porque el obrero que queríen perfilar los patronos no se correspondía con el obrero mixto, que era gente que vivía del campo. Mi padre ye de la primera generación de los que se hacen mineros exclusivamente. 

Un chavalín de Bimenes acaba casándose con una moza de Tiraña y acaba siendo barrenista full time del pozu de María Luisa. Cuando se casan, busquen un sitiu donde vivir lo más cerca posible del pozu. Empiecen viviendo en Les Roces, pero van bajando hacia El Entrego. Luego La Vallina y después Pipe de Arriba. Mi padre se desplazaba en bicicleta, que era el vehículo esencial para los mineros. A mi padre píllenlu les huelgues y el encierru del 57 en el pozu de María Luisa. Yo tenía 5 años y tovía recuerdo el abrazu de mi padre, recuerdo el achuchón cuando salen, llenu de polvillo de carbón y con barbona. Fue terrible aquel encierro, con Camilo Alonso Vega, el Ministro de la Gobernación franquista diciendo que pusiesen una ametralladora en el castillete, que los barriesen a todos cuando saliesen y se acabó la historia. Había una tensión terrible, del copón, con toles muyeres agolpaes fuera. Mi madre lo contó hasta haz poco, ya de muy mayor, y fue una de sus tragedias.

Cuando viven en Pipe de Arriba mi padre se asocia con un vecín, compren un castañéu en Perlá, una viesca, tiren tolos árboles y hacen dos casines de estes unifamiliares que en la cuenca son muy comunes, una pegada a otra. Pa subir el material compren un burro. Hacíes la casa y cuando acababes les faenes vendíes el burro. El nuestro burro era Jalisco y cuando acababa la faena de cada día los nenos subíamos en Jalisco hasta Pipe de Arriba. Yo acabo viviendo en El Entrego, que ye una de les cuestiones que tengo a mayor honra. Estuve en mil sitios, pero siempre digo y diré –lo del ser y el estar es muy significativo, que se fastidien los ingleses que no tienen esa distinción– que yo soy solamente de un lao, de El Entrego. Max Aub decía que uno ye realmente de donde hizo el bachillerato y en mi casu correspóndese. Pasé mi infancia, mi adolescencia y mi juventud en el Instituto Virgen de Covadonga de El Entrego.

La huelgona del 62 también tuvo que ser un acontecimiento importante en la cuenca, ¿tienes recuerdos de aquello?

Ye la huelga del silencio, los mineros están mudos todos. Ye la huelga de xeringar los hombros, que llamaben ellos, la huelga del “nun sé”. Guardia civil por tolos laos, la vigilancia extrema de la policía, los grises, detenciones… Está tol mundo en un silencio absoluto. Cuando van parando los pozos no habla nadie. Procuraben que hubiese dos, tres, cuatro, cinco en diferentes sitios de la casa de aseo que no bajaben a percha, pero remoloneando. “Coño, ¿qué está haciendo fulanito? Uy, no baja, hoy no trabayamos”. La guardia civil llamábalos al cuartel. “¿Por qué no trabajas?” Xiringaben los hombros. “¿Qué eres, gilipollas?” Imagínate, a hostias limpias. “¿Por qué cojones estás parau?” Hostia, hostia, hostia.

Benigno Delmiro en Llanera, concejo en el que reside desde hace décadas. Foto: David Aguilar Sánchez

¿Sabes lo que recuerdo? Les cocines funcionaben con carbón y en la huelga del 62 no teníes pa atizar en la cocina. Metíes-y mucha leña, pero claro, la leña enseguida se consume. Fíjate, yo tenía 10 años. Vivíamos en Perlá y pasaben por la vía del tren vagones con carbón que iben en dirección al puerto de Gijón.  Los nenos de Perlá teníamos preparaes unes piedres, yábanes, estes piedrines fines que tires al agua… Subíamos un poco al monte y les tirábamos al carbón que sobresalía de los vagones. Fium, fium, fium. Cuando pasaba el tren íbamos con los cubinos de madera, los llenábamos y lo repartíamos luego solidariamente. Yera una actividad que no controlaben ni los mayores. Bueno, claro, cuando llegabes a casa te preguntaben “¿pero de dónde lo sacaste, joder?” Era casi un juegu infantil, porque mira tú el importe de aquel cubín que llevábamos pa casa nosotros como cooperación… Los nenos de alguna manera también estábamos implicaos en aquel conflicto.

Tu padre era mineru, ¿a qué se dedicaba tu madre?

Encargábase del hogar. Estamos hablando de la posguerra, son los niños de la guerra. Ye muy complicao, bastante hacíen con la subsistencia. Fíjate, yo soy del 52, el últimu añu de les cartilles de racionamiento. Un poco más y me pilla. Ya lo sabes, un poco de aceite, un poco de harina… El padre y la madre lo que teníen que hacer con los hijos era procurar la subsistencia. Se esperaba que les neñes fuesen buenes ames de casa y los neños a trabajar. Incluso cuando yo estaba en la universidad, había en mi familia esa tensión de decir “va a fracasar, esto de la universidad no ye pa nosotros, no ye pa los obreros”. Intentaban librarte de la mina. Los hermanos de mi padre siempre estaben presionando. Mi madre decía que no, que yo seguía aprobando y que además pa la mina ya tendría tiempu. Todo lo que estuviese en la universidad, eso que iba a aprender y así luego no me iba a engañar nadie. 

Otra cosa que me imagino que empezaríes a hacer también en aquella época ye jugar a fútbol.

Mi personalidad debo-yla al fútbol.

Decía Albert Camus que “todo lo que sé con más seguridad sobre la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol”.

No conocía la cita, pero la asumo perfectamente. Cuando hablo de etapes de mi vida siempre digo que hasta los 18 o 20 ye la etapa del fútbol. Luego voy a la universidad, dejé de jugar los partidos de fútbol y pasé a formar parte del Partido Comunista. Lo que hice sencillamente fue cambiar de partido. Luego también tienes ahí la marca de la pareja. Con la mi muyer empezamos a salir justamente después de un partido. Tovía lo recuerdo, un partido de la máxima rivalidad, El Entrego-San Martín. Ella, que era la más guapa que había en el pueblu, va a esi partido y ahí empezamos a salir como novios. Resulta que al fútbol también-y debo el amor. 

Con aquellos neños con los que yo me crié en la cuenca estábamos todo el día en la calle. Todavía no había balones, el primer balón comprámoslu cuando hicimos el equipo de Perlá, que vestíamos como Las Palmas. No jugábamos partidos, echábamos desafíos. ¿A que no lo sabíes? “Tenemos desafío, el jueves vienen a las cinco de la tarde los de La Vega, que nos retaron”. A los 5 años entrabes en la escuela y ya teníes que tener una posición en el campo. Yo quería ser portero. Era terrible, porque en esa época nada más que había pa los nenos la ropa de la semana y la del domingo. La del domingo, cuando se gastaba, pasaba a ropa de semana. Imagínate un porteru en aquellos barrizales. Había que tirase, porque si no te tirabes no eres porteru. Yo tenía suerte, porque mi güelina vivía allí en Perlá, era vecina mía. Antes de ir a casa, pasaba por casa de mi güela y allí en aquel grifo me ayudaba a quitar el barro a la ropa. Incluso a veces lavávame la ropa y poníala a secar en la cocina de carbón. Mi güela era mi principal aliada de la portería. 

La migración era el ambiente de la época y hay un momento determinao, año 57 o 58, que vien gente de Salamanca. Había un neñu, Joseillo el de la Juana, que era más piquiñín que yo, pero era un tigre y tirábase a los ángulos. Quien mandaba en el equipo era José Manuel Fuentes Suárez, un rubiu terrible. Ocurrióse-y decir que yo jugara de delanteru, que Joseillo iba a ser el porteru. Tuve una crisis psicológica y tomé una venganza terrible, pal siguiente desafío ofrecíme como porteru a los de La Oscura. Son les histories del fútbol.

Con el paso de los años fuiste jugando en diferentes equipos y El Entrego llegó incluso a pagar 100.000 pesetas para ficharte. ¿Te planteaste ser futbolista profesional y dedicar tu vida al fútbol?

Sí, claro. Cuando me ficha El Entrego fue esi momento en el que te crees el rey del mambo. Notábame con una fuerza incansable. Uno de los directivos que negoció aquello siempre me recordaba que Fuentes y yo fuimos los dos únicos futbolistas juveniles por los que pagó El Entrego.

¿Cómo llega tu crisis del fútbol?

Empiezo en la universidad, en la facultad de Filosofía. Mientras estaba en el instituto, porque yo estuve en el instituto hasta los 18 o 19, engarfiau con les matemátiques. No dejé de estudiar de milagro, luego me hice un alumno de letras sobresaliente. A la facultad iba en el carbonero. Echabas todos los días una hora y media mínimo en llegar a Oviedo. Perdíes tres hores tolos díes nada más que en el viaje. 

Todo aquel mundo que se me caía encima. En la facultad de Filosofía y Letras primero era selectivo, no podías pasar a segundo hasta que no aprobases todas las asignaturas de primero. Y entonces empiezo con las lesiones. El primer problema téngolu en el tobillo, un esguince, pero los esguinces ya sabes que no curen en la puta vida. Lo peor de todo ye que a la siguiente temporada rompo el bíceps femoral, que en esa época no curaba, echábate del fútbol. Hostia puta, les lesiones bájenme los humos. Eso ye lo que hace que yo vaya a la universidad y que vaya dejando el fútbol. Luego ya me metí de hoz y coz en los estudios.

¿Cómo recuerdas tu llegada a la Universidad de Oviedo?

Empiezo en la universidad en el 71-72, que tengo mi primer carnet. Dedícome a estudiar. Eren materies comunes y teníes que aprobales toes pa poder matriculate de segundo. Luego en tercero elegíes especialidad: historia, filología románica, filosofía. Para filosofía teníes que ir a Valencia, por cierto. Hubo un momento en que pensé en ir a Valencia, por influencia del departamento de filosofía de Gustavo Bueno, que favorecía mucho esa posibilidad. Antes de llegar a la universidad paso por quinto de bachillerato, sexto de bachillerato y preu. Hago letras y tengo un expediente de notable alto. Yo conviértome en estudiante justamente a partir de cuando dejo atrás las matemáticas. Cuando pillo les letres voy como un cohete.

Estuve mirándolo, en esa época solamente un 20% de los alumnos de la Universidad de Oviedo éramos hijos de obreros. Todavía funcionaba lo de obrero (de fábrica o mineru) distinguido de trabajador. En primero pillo a Gustavo Bueno. Fundamentos de Filosofía. Era desbordante, un 10. En el instituto el último que me había dao clase era uno que había sido jesuita: escolástica, Santo Tomás de Aquino, San Anselmo…. Pero tú imagínate, Gustavo Bueno. Me desbordaba, yo estaba que lo vertía de gozo. Esa edad, en la que casi yes un adolescente todavía, les ansies de saber… Tovía me acuerdo que Gustavo Bueno, en un momento determinau, habla del Laocoonte de Lessing. Y voy a toles libreríes preguntando por el Laocoonte de Lessing. Tovía me acuerdo de conocer a José María, de Ojanguren, que era también un chaval prácticamente de mi edad. Mirábame con una cara… Un tíu míu que se dedicaba a les radios acabó dándome una grabadora. Llevábala en una maletona con una cinta magnetofónica. Grababa les clases de Gustavo Bueno. Iba pa casa y transcribía, a mano, en fines de semana, en fiestes… Claro, era un ingenuo de la hostia. Tenía que poneme p’alante del todo. Si Gustavo Bueno descubre aquello piensa que soy policía. La facultad de Feijóo era la facultad de Letras, no la facultad de Psicología que ye ahora. La clase daba pa la cocina económica. Llegabes y aquelles clases taben llenes de gente de fuera. Sentábeste por los alféizares. A veces piraba la clase anterior pa poder estar allí pa coger sitiu. Yo sabía que lo de Gustavo Bueno era extraordinario. Tenía clarísimo que tenía que aprender. Acabé sacando sobresaliente.

La clave de mi vida en la parte ideológica está en la asociación La Amistad del Entrego.  Lo más fundamental y decisivo de mi cambio de mentalidad ye La Amistad. Me imagino que el cuenco estaría preparau, pero nunca se hubiese rellenado si yo no entro ahí. La Amistad se había formao a partir del año 69-70, ya tenía una rodadura. Uno de los que funda esa asociación era un vecín míu que era universitariu en Madrid. Empezó estudiando políticas y luego económicas. Manolo, especialísimu. Además, valiente. Bah, joder. Un día va a mi casa el bandido de él, con mi madre allí, y suéltame un rollu sobre la responsabilidad y la obligación de un fíu de un mineru. “Tienes que ser un cuadru”. Yo ni idea, no entendía prácticamente a Manolo. Como cada poco echábenlu de la universidad, pues entonces venía pa Perlá. Era un tipo inquietísimu y además muy preparau políticamente pa su edad. En La Amistad, además, está mi cura de religión del preu, Pipo. Él ye de Teilhard de Chardin, de Roger Garaudy, de esi cristianismu marxista o marxismu cristianizau. Taba el otru día hablando con él y decíame al oídu “mis tres líderes: Cristo, Marx y Teilhard de Chardin”. De Chardin trata de congeniar la teoría de la evolución con Dios: el evolucionismu llevau hasta sus últimes consecuencies sigue sin negar la existencia de Dios.

¿La Amistad era una asociación política?

Estaba acogida a la ley de Fraga del 64. El local ye parroquial. Creo que son tres pisos. Todavía está allí, en la plaza de la iglesia. Cédelu la parroquia, no paguen renta ni nada. En la directiva siempre está el cura párroco, Germán, que había sido profesor míu en el instituto. Y Pipo. Quien sustenta la base de La Amistad, curiosamente, son dos curas. Por cierto, hubo un encierro de falangistas pidiendo al obispao que los echasen del clero.

Lo que tenían en común los miembros de la asociación era su condición de antifranquistas. 

Sí, demócratas. Clarísimamente. El sargento del puestu de la Guardia Civil del Entrego estaba permanentemente allí tratando de cohibir…

¿Qué tipo de actividades se realizaban en La Amistad?

Lo tienes todo bien explicado en el libro [La rebelión de la cultura en Asturias]. Se hacía una revista de prensa, utilizando Triunfo, Cuadernos para diálogo, El Ciervo… La gente traía aportaciones. Incluso Le Monde, uno que sabía francés. Se comentaben toles noticies. Había sesiones de cineclub. Traíase una pantallina que generalmente la proporcionaba Amigos del Nalón, otra entidad de Sama dominada por el PCE. O te venía a hablar alguien. Yo todavía me acuerdo de Luis Xabel Álvarez, que era un chavalín en esa época. Venía a hablar de películes, de cine. Los sábados era el acto central, una conferencia. Y luego había cursillos. Yo daba cursos de historia, imbuido de los libros de Tuñón de Lara. Un compañero, Francisco Javier Iglesias Delgado, daba cursos de filosofía. Había siempre un grupín de teatro. Con otres asociaciones hacíes excursiones los domingos a la playa. Concursos de dibujo infantil, que estaben prohibidos. Semanes culturales. Era un espacio para hablar de coses fuera del fútbol. En esa época todavía se hablaba o de muyeres o de fútbol.

“Para nosotros Chile era un experimento impresionante, la famosa vía democrática al socialismo”

En los días de prensa estábamos continuamente discutiendo lo que era el gobierno de Unidad Popular de Chile. Para nosotros era un experimento impresionante, la famosa vía democrática al socialismo. El PCE en esi momento estaba planteando una vía democrática.

Te afilias al PCE, precisamente, el 11 de septiembre de 1973, tras el golpe contra Allende.

Ya me habíen ofrecido entrar en el PSOE. Mira cómo me podía haber cambiado la vida entrar al PSOE en el 72 o el 73. El PSOE tenía en Barredos un localín al que solían venir Miguel Ángel Pino, Alfonso Guerra, Felipe González… La verdad que teníen muy poca gente. A La Amistad iban casi obligatoriamente los trotskistas de la LCR y de la LC, había de la ORT, que en aquella época llamábamoslos prochinos, y luego intentaron desde Oviedo, con Masip, Eloína y sobre todo con Ponte, el médicu, meter al MC. Tú fíjate qué ebullición. Eso era semiclandestino. El Entrego en el 76 se convierte en el corazón de todes les concentraciones de los mineros, los encierros en la iglesia… El Entrego ye el epicentro prácticamente de todo.

¿Qué te lleva a afiliarte al partido?

En esi momento el PCE está, por un lao, con la política de reconciliación nacional, y por otru lao, con la necesidad de una vía democrática. Primero la democracia política, social y económica. Luego, Dios proveerá, o en esti casu, Carlos y Lenin proveerán.

Benigno es autor de un estudio sobre el movimiento cultural antifranquista en Asturias.

El PSOE estaba en un radicalismo totalmente infantil, nada de monarquía, nada de tal, nada de cual… El sentido común caía más por los comunistas. Y la parte sentimental. Yo era un adorador de Neruda. Luisina y yo tuvimos una suerte terrible. Casámonos en febrero del 76. Yo en esa época era responsable político del partido en la universidad. Un añu enteru, fíjate el riesgo que se corre, en el 75, con Franco todavía. Ahí me jugué la vida. En agosto salnos un nenu como malformaciones congenites y muere a los 22 días. Terrible. Y a lo que voy, llámase Neftalí. ¿Sabes por qué? Porque uno de los nombres de Pablo Neruda era Neftalí Reyes. Yo era un adorador de la poesía. Hacíamos recitales de poesía en la universidad. Yo me sabía prácticamente de memoria una parte de Tercera residencia que ye “España en el corazón” Yo era lo que fuera Neruda. Y en aquel momento, ya ves que el partido comunista pon a Neruda como candidato. Mira lo que dura el gobierno de la Unidad Popular, menos que un pastel a la puerta de un colegio.

¿Cómo era la militancia comunista durante los últimos años de la dictadura, hasta la muerte de Franco?

El partido en la universidad estuvo subiendo y bajando siempre y en febrero del 75 crece mucho. Era muy difícil mantener una organización universitaria en esa época en la que había organizaciones poderosísimes. Los trotskistas, por ejemplo, teníen una organización poderosísima. La ORT, la LC y la LCR, el MC, el Partido del Trabajo… El PCE tenía muchos competidores y por eso tenía que afinar mucho. El PSOE era inexistente en la universidad. Jóvenes del PSOE en la facultad, organizados como tal, eren inexistentes. 

En febrero del 75 una organización bastante numerosa del PCE sigue a un cuadru políticu, que ye José Manuel Pravia. El grupo de Pravia se llama PCE (OPI), oposición interna. En el partido el centralismo democrático era de aplicación severa. Se discute, como si discutimos un mes, pero de esa reunión sale una decisión mayoritaria y todo Cristo va con ella. Luego si se demuestra que era errónea que se demuestre y se pasa a otra cosa, pero el centralismo democrático consiste en que lo que aprueba la mayoría tras un debate se cumple e incluso los que queden en minoría cumplen lo acordado por la mayoría. Pravia y los OPIs planteen que se respeten un poco los grupos de opinión. No vamos a fraccionar el partido, pero hay que ser respetuosos y hay que permitir que se organicen los disidentes. Ya está bien de que el partido a la mínima lo que hace ye dar una patada en culo a gente de la valía de Claudín, de Semprún o posteriormente de otros. El PCE tien que permitir opiniones distintes y hay que reinterpretar el centralismo democrático. La verdad es que en 1975 ponete a un debate interno, casi eclesiástico…

Delmiro y Piñeiro durante la entrevista. Foto: David Aguilar Sánchez

Había un momento determinau en que se nos convoca a una asamblea en la casa sacerdotal. Fíjate hasta qué punto el PCE dominaba la situación. Asamblea, cosa inaudita en el partido. Lleva esa reunión José Luis Iglesias Riopedre, que era el responsable de toda la parte universitaria, full time. Yo no lu conocía, no sabía quién era. En esi momento estaba gordu y todo el mundo lu conocía como El Gordo. Detrás de todo esto están Tini Areces y Ángel León, por arriba. Coincide esa reunión con que el responsable de organización de la universidad de toda la vida, que ye Luis Alfredo Lobato Blanco, está presu en esi momento. Al probe tocaba-y hacese cargo de todo, entonces entraba y salía. La policía bromeaba con él: “joder, vas a tener que hacer algo gordo pa quedar aquí ya definitivamente, porque sino no apruebes les asignatures, estás aprobando la asignatura correspondiente cada vez que te metemos aquí en chirona, si no fuese por la chirona tú no hacíes la carrera en tu vida”.  Llegamos allí y yo veo a la flor y nata, a la gente más vistosa. Luego estaban los militantes que yo conocía. Estábamos los de la cuenca, los del partido, todos los OPIs y el únicu que no podía estar en aquella reunión era Pravia que, por cierto, hizo una irrupción igual que el Cid Campeador. Hay un momento determinau en que aparece el gran salvador y Riopedre todo encabronau: “este señor no puede estar aquí, está expulsao del partido, por la vía orgánica no puede estar en esta reunión de ninguna manera”.

¿Qué era lo que se estaba debatiendo?

No lo sé. Los de la cuenca estábamos ahí como pininos. Todo lo que iba a decir Riopedre tenía que ver seguramente con que Pravia había montado un cistio. No sé, a lo mejor llegaría a decir incluso que Pravia era de la KGB. Pravia plantea que se vote y Riopedre dice “¿cómo que se vote? No, aquí no se vota, este señor tiene que marchar, está boicoteando la reunión”. Entonces Pravia dice “pues nos vamos” y la inmensa mayoría desaloja aquella reunión en la casa sacerdotal. Nos quedamos cuatro chavalines y los de la cuenca, mirando unos pa otros. ¿Qué ye lo que pasa aquí?

Cuando sale Luis Alfredo Lobato de la cárcel me llamen con Riopedre y me proponen que tengo que encargame de la organización universitaria, que no hay otra. Fíjate tú, yo tenía 23 años, tovía estaba sin casar. En febrero del 75 yo me hago cargo de la organización universitaria. En esi añu editamos un periódico,  Universidad. Una de les coses que hacíamos eren murales. Cuando habíen tirao por la ventana a un estudiante o cuando el aniversario de la muerte de Julián Grimau poníamos un dazibao de aquellos. Sobre todo nos dedicábamos a seminarios. Yo hacía seminarios de formación política, que eran fundamentalmente de materialismo histórico y materialismo dialéctico, con los chavalinos de los institutos.

Eso me ocasionó un problema. Una vez tuve que salir de casa pitando y échame al monte. Yo tenía un sitiu donde refugiame en el monte. Fueron deteniendo a todos aquellos chavalinos que tenía yo en el seminario. Hubo alguien que cantó. Recibo por la noche, ya muy tarde, una llamada de Luis Alfredo Lobato. Yo sabía que tenía que salir pitando. Fui a Bustió, a la casa donde había nacido mi madre. Estaba allí hasta que me subíen a buscar. En esti casu concretu vino a buscame el padre de Aitana Castaño, Juanmi Castaño. Lo único que hice al salir de casa fue coger una novela que acababa de salir, El coronel no tiene quien le escriba de  Gabriel García Márquez. Fue el únicu libru que pude coger.

En la universidad aumentábamos la organización, la fuimos extendiendo a Medicina, a Derecho, a Económicas, por supuesto Filosofía… El gran debate que había en el movimiento estudiantil en esa época era si nos organizábamos en comisiones (lo que defendíamos el PCE y el PTE) o en comités clandestinos. El sistema de delegaos era lo mismo que hacía Comisiones en los pozos: había que votar a un delegao o delegada por cada clase, que formaben un consejo de delegaos y esos consejos de delegaos pedíen representación en el claustro de la universidad. Los comités hacíen acciones inmediates. Los del PCE buscábamos una organización estudiantil desde la base.

“El gran debate que había en el movimiento estudiantil en esa época era si nos organizábamos en comisiones (lo que defendíamos el PCE y el PTE) o en comités clandestinos”

Cuando Franco mata a los cinco últimos, los tres del FRAP y los dos de ETA, yo estoy en París. A los tres del FRAP, curiosamente, en un campo de tiro en el que yo luego estuve cuando hice la mili. No podía quitámelo de la cabeza. Franco muere matando. Hace una concentración, además, la del millón de personas en la Plaza de Oriente, donde no cabíen más de 80.000, pero siempre había un millón allí. Salía al balcón y estaba ya superjodido. Sale en septiembre y muere en noviembre. 

El PCE hacía una reunión en París a principios de curso. Ye una experiencia importantísima. Voy yo como responsable de partido en la universidad, Luis Alfredo Lobato, responsable de organización y, casi como premiu, porque en esi momento igual ya teníamos 200 afiliaos, llevamos también al responsable de propaganda, Pericles, que murió haz un par de años, siendo, por cierto, uno de los arqueólogos más importantes que hay en Asturias. Ahí nos tienes a esos tres. Ye la última reunión de la universidad que se hace en el partido fuera de España.

¿Estáis en París todos los responsables universitarios del partido?

Bueno, en París no, en la banlieue, en el cinturón rojo. Fíjate, qué experiencia tan guapa pa un chaval. De Asturias íbamos el responsable de propaganda, el responsable de organización y el responsable político. De los demás sitios iben dos, político y organización. Nosotros íbamos tres, era un privilegiu que nos daben por ser de los de Horacio Fernández Inguanzo. Asturias para el PCE era lo máximo, de siempre. Qué emoción cuando empiecen a llegar allí los dirigentes del partido. Recuerdo a Manolo Azcárate, a Pilar Bravo Castel, a Gregorio López Raimundo, que lu conocía de la canción de Raimon. Luego iba a cerrar aquello Santiago Carrillo. No lu llegamos a ver físicamente, vímoslu por la televisión francesa opinando de aquellos asesinatos de los dos de ETA y los tres del FRAP.

A esi tipo de reuniones siempre se salía con un pasaporte falso. Ya sabes que en el partido había una persona, Domingo Malagón, que los hacía más perfectos que los de verdad. Había sido dibujante, pintor y miniaturista. En esi momento quien se encarga del partido en Oviedo ye Ramón el de Banca y me dice “Benigno, a ver el pasaporte, vamos a arreglate les fotos”. Yo ya había preparao una foto con barbona y jugaba mucho también con que en toda la Universidad de Oviedo no había ningún Benigno. No usé nunca un nombre de guerra. Aquel Benigno de la facultad, un chavalín que estudiaba muy bien, humilde, que casi no quería ser delegao de curso… Qué cojones iba a ser él, cómo iba a hacer eso.

Benigno Delmiro toma la palabra en una conferencia del PCE.

Yo salgo con un pasaporte legal. Voy a una gestoría y llevo la foto. Tenía que coger el tren por la mañana, a las doce y cuartu. Como a las diez y media voy a la gestoría a buscar el pasaporte. Nada más que llego allí y pido el pasaporte todos los que trabajan en la gestoría salen a conocerme. Yo ya cayendo de la burra. El que lleva la gestoría me dice “por favor, nos lo tienes que abonar, pero no te lo podemos dar ahora mismo, tienes que ir a la Dirección General de Seguridad, delante del Reconquista”. Ya me di cuenta de que en la gestoría esa eran todos fachas, gente conectada con la policía Qué cabronada, me cago en la puta, me pillaron, voy a la boca del lobo.

Cuando vas a recoger el pasaporte en la policía, ¿qué les cuentas que vas a hacer en París?

Ellos esperarían que no recogiera el pasaporte, pero si no lu recojo más motivos tienen pa llamame “¿Cómo ye que no viniste? ¿Tú pa qué queríes el pasaporte?” Decidí ir. Ellos teníen todos los datos de entraes y salides del pasaporte mío antiguo, que era un pasaporte pa entrar y salir a Suiza, Yo trabajaba por los veranos en una empresa en Zúrich. Acababa los exámenes y trabajaba desde junio a septiembre en Suiza, en una fábrica de coses pa centrales termoeléctriques o termonucleares. Claro, era mi coartada. El caso ye que tuvieron pasándome por tolos despachos. Teníen toles caídes del PCE. Teníen una habitación entera dedicada a la caída de Horacio Fernández Inguanzo en el 69. Era una cuestión psicológica. Y luego hubo un momento en que pensé que igual sabíen tanto como que iba a coger un tren a las doce y media y estaben entreteniéndome para que pierda ese tren. Yo digo “oiga, tengo que coger el tren, no voy a perder el billete que ye muy caru”. El que está allí levántase y me dice “sabemos bien quién eres, sabemos a dónde vas, lo de Suiza ye un cuentu que tú te montas. Cuando vuelvas lo primero que te vas a encontrar ye con mi cara o con la de un compañero de estos, que va a ir a buscarte a donde te encuentres y ahí vas a hablar. Vamos a dejar esta conversación para cuando vuelvas”.

¿Y el pasaporte te lo dieron? 

Me lo tiraron a la cara. Hablando mal en plan macarra, insultando… Ya te puedes imaginar. La mayor parte de estos polis eren unos macarras. Tirómelu a la cara el pasaporte, con la humillación de tener que recogelu. “Venga, vete a la reunión, hijo de puta, maricón, me cago en tu puta madre…”.

Ya de vuelta en España, ¿cómo vives la muerte de Franco?

Con una gravedad absoluta, con una preocupación absoluta. En principio, alegría poca. Hazme gracia todos estos que hablen del champán y todo eso. Eren progres. O pseudoprogres incluso. No me jodas.  En esi momento, un responsable del partido en la universidad, muertu Franco, con un gobierno Arias-Fraga… En esi momento yo tovía tenía que ir pa la mili. Esa ye otra. Yo estaba con prórrogues militares y ya había decidido que no pedía más. En febrero voy al Entrego y lo que me encarga el partido ye organizar célules, pero fuera de los pozos. Primero hacer un control de los militantes que teníamos en los pozos: Pozu Entrego, Pozu Ventura, Pozu Sotón. Luego ya fuimos extendiéndonos también a Cerezal, a Sotrondio, a San Mamés en Blimea. En un primer momento yo me encargo de la organización del partido. Hay que hacer un comité de los pozos, se organicen los pensionistas, organizamos célules que luego se convierten en agrupaciones ciudadanes. Vamos buscando un localín, que era una cochera que fuimos arreglando. Fuimos dando todos los pasos previos a lo que entendíamos que era una legalización, posible o inminente. Los primeros carnés dámoslos en febrero del 76.

¿La legalización del partido te pilla ya en la mili?

Yo paso todo el año 75 en blanco, soy un clandestino. No me paga el partido nada. Bueno, buscábame pisos. Había veces que un piso se quemaba, por lo que fuera. Pero son mi padre y mi madre los que me alimenten.

¿Ellos sabíen de tu militancia en el PCE?

Mi padre quería más no sabelo, mi madre sí que lo sabía. Tuve que dejar el estudio, tenía que ir a la mili. En febrero casámonos Luisina y yo. Todo el 75 y todo el 76 dedícolos al partido. En el 75 más clandestino, en el 76 ya en un momento de querer salir a la luz. Organizamos una venta relámpago de Mundo Obrero por todos los bares del Entrego. Tenía que durar diez minutos máximo. Estaba todo preparao. Ya teníamos carnés, aquel carné rojín del partido. Ya intentábamos empezar a cobrar cuotes a tol mundo. Eso fue el añu 76. En el 77 muere Juanín [Muñíz Zapico] y vamos al entierro. Llevamos una corona de la juventud comunista y del PCE del Entrego. De ahí a la mili, división acorazada. Bueno, voy al CIR [Centro de Instrucción de Reclutas] de Alcalá de Henares. A partir de febrero me cae Cuerpo de Artillería, División Acorazada Brunete, Cuartel Muñoz Grandes, el padre de la División Azul.

Benigno Delmiro. Foto: David Aguilar Sánchez

Desfilábamos delante de Milans del Bosch y del príncipe Juan Carlos. En la División Acorazada vestíamos de manera distinta, con una ropina marronina, un cinturonín y una boina a lo Che Guevara. Muy elegantes. En el añu 77, todavía sin legalizar el partido, tengo un mes de permisu y estoy en la Segunda Conferencia encargau de la puerta en el local de partido en Sama.

Se legaliza el PCE y a ti te pilla en casa del enemigo. ¿Cómo lo viviste?

Ye la hostia. Yo estoy en la mili cagau de miedo cuando maten a los abogaos de Atocha. El partido intentó que fuéramos al CIR de Alcalá de Henares y que nos organizásemos como comunistas pa sobrevivir. Yo compartía la cama con Aladino Fernández, el geógrafo, que fue alcalde de Langreo. Nuestro contacto con el partido era un instructor, Eloy, que luego tuvo la tienda de montaña Oxígeno en Oviedo. Era un alpinista. Eloy era el que nos facilitaba la vida. Cuando maten a los abogaos los del Servicio de Inteligencia Militar entren en la compañía y lleven presu a Eloy. Teníamos los huevos de corbata, era nuestru contacto por arriba con el partido. Yo estaba haciendo instrucción cuando me avisen de los asesinatos. Cagau. Esto va a ser gordísimo, esto ye otru golpe de Estado. Yo toy acojonao. Si maten a los abogaos de Atocha, esto forma parte claramente de un golpe. Está organizadísimo. Temblando. Ahí tienes la impotencia absoluta. Estás presu dentro de un cuartel. Estás dentro de la ballena, como Jonás.

Cuando se convoca la campaña electoral, yo me muevo un poco. Por les tardes, que era cuando ibes a la cantina con les pandillines. “Oye, tenemos que votar, joder. Hay que pedir votu por correo”. Llámame un sobrín de Milans del Bosch, capitán de la batería. Yo había pedido, como taba casau, un pase pernocta. No me lu habíen dao. Pero cuando se convoquen les elecciones, llámame esti señor. Ya vi que algo pasaba. Y díjome “usted había pedido el pase pernocta, ¿sigue interesado?” Sí. “Vale, se lo voy a dar, pero semanal”. Los pases pernocta eren anuales. “Usted cada lunes viene aquí y yo se lo renuevo. O no”. Me caíen toles guardies y retenes. Yo me enteré de la legalización del partido haciendo un servicio de armas dentro del Muñoz Grandes, el corazón de la Brunete. Me pilló en un retén, con un transistor.

Hubo un cambio absolutu, aquello no iba bien. ¿Qué habrá pasado? Estos saben de mí. Los que eren policía militar allí dentro habíen cambiao de actitud conmigo, estaben interesadísimos en lo que yo hacía fuera del cuartel. ¿Sabes de qué me entero cuando pasen años? El padre de uno de los amigos de mi fía Aida ye policía y tien destino en Langreo. Una mañana llámame desde el cuartel. “Oye, Benigno, estoy aquí con el archivo, tengo una cosa que te va a llamar mucho la atención, te voy a hacer una fotocopia y te la voy a mandar”. Hostia, ¿qué podrá ser? No sabía muy bien.

¿Era un expediente tuyo?

La Brigada Política-Social de la cuenca del Nalón escribía al cuartel Muñoz Grandes diciendo “ahí os va Benigno Delmiro Coto, el máximo responsable de todas las acciones de los jóvenes comunistas en el valle del Nalón”. Imagínate cuando eso llega al capitán de la compañía y a los del Servicio de Inteligencia Militar. Tragué toles guardies del mundo, toles mierdes del cuartel, serviciu de guardia un día sí y al día siguiente otra vez, retén, retén, retén y el resto del tiempu en tu puta casa. Yo pasé la mili así, una mili jodidísima. Ya era mayor, tenía mis 25 años, no había acabao la carrera. Había sido un irresponsable. Cuando estás en la mili tienes mucho tiempo pa pensar. Una desmoralización terrible, un nenín muertu, joder, lo que nos pasó a Luisina y a mí ye de les peores coses que te pueden pasar.

Vengo de la mili sin título universitario. 26 años. Trabajaba la mujer, Luisina era obrera de textil. Mi padre y mi madre me dicen que tengo que seguir estudiando, ayuda económica la que quiera. Viviendo en casa de mi suegru y mi suegra, gente majísima, igual que mi padre y mi madre, el mismu perfil. En esa situación, recién llegau, me había encargao Fausto Sánchez que escribiera sobre el debate que en esi momento hay pal IX Congreso, que ye sobre marxismo-leninismo o marxismo-revolucionario. Yo soltábayos una perorata: qué tontería ye esta, con la cantidad de problemas que tenemos, ponenos a enzarzanos en un debate teóricu, ideológicu, conceptual, pero qué más da, decir leninismo ye revolucionario, Lenin ye revolucionariu, ye el primeru que haz la revolución, pero de qué vamos.

Vengo con el encargu de que voy a intervenir sobre esta cuestión en Perlora, en la tercera conferencia. De pronto aquello revienta y me encuentro con que abandonen la reunión ciento y la madre que la parió, ciento veintisiete, la inmensa mayoría, los que yo había metido al partido en Oviedo. Yo anonadao. Taben ahí fuera con Tini Areces convenciéndolos de que no armasen barullu, de que no boicoteasen. Imagínate qué situación, qué desmoralización absoluta. Cuando llega mi intervención dije “paso palabra, no voy a intervenir”. Acércaseme Fausto Sánchez llorando y dizme “cago en Dios, ¿tienes ahí el putu papel?” Ah, Fausto, sí. “¿Lo que ibas a decir tieneslo escrito?” Sí, joder. “¿Fijo que lo tienes escrito, hostia? No me engañes, joder”. Fausto, cago en Dios. “Léolo yo, me cago en mi madre, trae pa acá”. Volví a quitáylos. Fausto, no, joder, si eso ya pido palabra luego. Sabes que hice luego la biografía de Fausto. Joder, lo que ye también en la vida. Prubitín míu, ye pa ponese a llorar. Fausto, el mineru, el revolucionariu, el rebelde, el que no se rinde nunca, el que no se va a corromper… Eso ye Perlora pa mí.

Según tu interpretación, ¿cuáles fueron los motivos reales detrás de la ruptura en Perlora?

La presión de la parte sindical, de los comunistas del sindicato contra los dirigentes universitarios. Lo que luego empleó Carrillo distinguiendo entre los que se lo curren y los picos de oro. En esi momento los sindicalistas empiecen a dase cuenta de que necesiten un brazu políticu. No se fían del brazu políticu, representau por gente meritoria. Merediz, joder, que había sacado de la cárcel a todos. No me jodas. Los mineros del partido danse cuenta de que no vale con el sindicato, que tienen que tener el brazu políticu, porque tan jugándose su pan, tan jugándose el garbanzo, tan jugándose sus sueldos. Tan jugándose los que van a ocupar los puestos de diputaos. Ya fueron les elecciones, el partido no llega al 11% y no hay pesebre. El PSOE tien pesebre pa to Dios, pa los que no son socialistas, pa tolos comunistas que quieran. Ahí tuvo abierta la veda. El PCE con el 10%, mucho rollu, mucho llenar el Ganzábal, mucho llenar la plaza de toros de Gijón, Carrillo, Pasionaria, pero electoralmente no hay na que hacer. Ye así de claro, la lucha por el poder. En esi momento tener partido ye mucho poder ¿Quién sale después de la Tercera Conferencia? ¿Cuál ye el líder máximu? ¿A quién apoya Horacio Fernández Inguanzo, que ye el que decide, porque ye del Comité Central? A Gerardo Iglesias, el secretario general de Comisiones Obreres de Asturias. Más claro, el agua. La crisis de Perlora, marxismo revolucionario, marxismo-leninismo, bla, bla, bla. Eso era lo de la nube, lo que importaba realmente por abajo era esa lucha por da-y funcionalidad a los pocos votos que sacaba el PCE.

Yo había dimitido en Perlora, pero hicieron caso omiso a mi dimisión. Muy rápidamente me dijeron “Benigno, déjate de rollos”. Yo busco trabajo, solicito mi incorporación a Hunosa, voy a Hispano Olivetti, tengo allí un vecín que me dice que abren plazas, preséntome a entrevistes, no me cogen pero métenme en una cartera de gente y llámenme cada poco de empreses a través de Hispano Olivetti pa trabajos en diferentes sitios. Fausto Sánchez me diz “vamos a ver, Benigno, dedícate a la formación en el partido, hostia, no tengas vergüenza ninguna. Pagamos, esto tien un preciu, tú vas a echar mucho tiempo”. Fausto organiza en la sede del partido en Sama una sala entera en forma de U, como yo-y dije, dedicada a la formación. Diz Fausto “¿cuántes perres necesites?” Pues trabaya la mujer, Luisina, mi padre y mi madre danme cuota, qué se yo, Fausto, diez mil. Y dizme “vale, quince mil ¿qué te paez? Si tien que ser más, más, eh, hay que cuidar a la familia”.

En el 82 empieces a dar clases en la Universidad Popular de Gijón.

Yo entro en la Universidad Popular de Gijón luego del fracaso electoral del PCE de octubre del 82. Aquí en Asturias de alguna manera quedó salvado con el 8% de los votos. Salió elegido Horacio Fernández Inguanzo. El PCE no había nunca podido subir en generales del 10% de votos. En esta ocasión, por última vez se presenta el PCE y salen cuatro diputados (Asturias, Andalucía, Madrid, Cataluña). En el mayo anterior Gerardo Iglesias me propone que deje de trabajar en la multinacional, porque yo durante el año anterior había estado trabajando para una multinacional farmacéutica, Astra, que sigue siendo un laboratorio importantísimo de investigación. Fui visitador médico durante todo ese año y no me iba mal, iba progresando en la empresa y ya me querían llevar a Barcelona y que perteneciese al equipo de marketing. Gerardo Iglesias me dice “¿qué te están pagando ahí? Lo que te paguen ahí te lo paga el partido. Tenemos por delante unas elecciones generales, vamos a muerte, venga, te encargas de coordinar la campaña electoral del partido”.

Viví como funcionario del PCE cuatro meses preparando aquella campaña electoral de 1982. Otro disgusto brutal, una mayoría absoluta de más de 200 diputados del PSOE, la ruina total. De hecho el PCE no vuelve a presentarse a elecciones nunca más. Yo fui entonces responsable, yo me encargaba de coordinar aquello, junto con el responsable de organización, con la estructura orgánica del partido y al frente de todo aquello Gerardo Iglesias. Esa convocatoria le cambia la vida también a Gerardo Iglesias porque es cuando dimite Carrillo. Gerardo Iglesias acaba de secretario general del PCE justamente porque el criterio era que la organización que había quedado a flote y que mejores resultados había obtenido era la de Asturias.

Estábamos hablando de la Universidad Popular de Gijón.

La UP se dirige a tol mundo, jóvenes y mayores. Me presento a la plaza en la Universidad Popular, que en ese momento dirige Manuel García Fonseca, el “Polesu”. Es un taller de escritura y de lectura. Todo esto se lo sabían muy bien los universitarios argentinos que venían huyendo de la dictadura de Videla, que publican un librín que era Graphein. Recuerdo también la Gramática de la fantasía de Gianni Rodari. Me lanzo desde el primer día a una manera de enseñar literatura única en España en el año 82. En la UP no había alumnos, había participantes. Eran cursos, pero eran también talleres. El curso de creación literaria era como un taller, porque allí se iba a escribir y había que leer en clase. Presenté dos programaciones, una de Historia de la literatura y la otra de Creación literaria. Fui a la entrevista y al final obtuve la plaza. En el segundo curso una de las alumnas que yo tenía en Creación literaria era presidenta de la asociación de padres de Ursulinas. Había quedado vacante por jubilación la plaza de Lengua y literatura en Ursulinas, fui a una entrevista y me metieron. Ese segundo año en la UP trabajé en la enseñanza más que nunca, porque tenía un horario normal de profesor de bachillerato, con adolescentes y jóvenes, y desde las cinco a las diez de la noche estaba en la UP con adultos de todas las edades. La UP fue una gran experiencia de cultura popular.

En 1984 sacas la cátedra de bachillerato de Lengua y Literatura en Tarazona, Zaragoza.

De aquella vida entre El Entrego y Gijón de pronto la mujer y yo damos un salto impresionante y caemos en Tarazona, con Aitor de 5 añinos. Los dos primeros años me dedico a conocer aquella comarca en profundidad. Lo primero que hice en esi primer curso fue un grupo de teatro con alumnos, tanto de FP como de bachillerato. En el mundo rural adoran el teatro. Tarazona tenía un teatro espectacular, precioso, de la época modernista. Nos llevaban los curas por los pueblos y tenían lugares en cada parroquia donde hacían representaciones teatrales. El primer año hicimos Tres sombreros de copa de Miguel Mihura, que es una obra graciosa pero que hace pensar. Teníamos de todo: iluministas, los que ponían los escenarios… Igual movilizamos a veinticinco chavales. El segundo año ya di un salto adelante y presentamos una obra de Darío Fo, dramaturgo italiano que ganó el premio Nobel, una obra que además había tenido en Italia un éxito enorme, se la traduce aquí en España como Aquí no paga nadie. Otro exitazo, estaban esperándonos por los pueblos, a la hora de recibir los aplausos no paraban. 

Erais como La Barraca.

Claro, era mi referente, yo me sentía un poco Federico García Lorca, con toda aquella gente tan entusiasta… Ya pasado ese segundo año dije, bueno, tengo que hacer algo más. Como voy a echar aquí cinco o seis años más, voy a preparar una tesis doctoral. Me apunto al curso de doctorado de José Carlos Mainer, que luego va a ser mi director de tesis. Era sobre literatura del siglo XX.

¿En qué momento te propones articular el mundo de la minería y el de la literatura?

Yo quería que la tesis me la dirigiera Mainer, porque en literatura contemporánea en España, y si me apures en Europa, era la máxima autoridad. Los cursos para extranjeros que tenía se llenaban de ingleses y de holandeses. Ye increíble lo de Mainer, era un profesor con trascendencia internacional. Tenía un libro de referencia que era La Edad de Plata, yo creo que se hizo rico vendiéndolo, todo el mundo lo citaba y lo siguen citando. En el 85 Elías García Domínguez publica en La Voz de Asturias dos domingos sucesivos dos páginas enteras sobre literatura minera en Asturias. Elías había sido mi profesor de literatura en el instituto, era el que me mandaba a la Coca-Cola a ganar el concurso de redacción. En esos dos artículos citaba un sinfín de obras. Él había caído en El Entrego y, caro, en la cuenca del Nalón cuando te posas del autobús no caes dentro de un pozu de milagro. Él además era de la cuenca del Caudal, de Mieres. Para su lección inaugural en el instituto se informó de la presencia de la minería en la literatura. Empezó a recoger referencias, un trabajo casi bibliográfico. Ahí fue cuando yo dije: literatura minera. 

Estaba escrito en el destino.

Con Mainer la primera entrevista la hicimos en su casa, ya en confianza, tomando algo. No solamente era un gran especialista y un gran profesor, sino encima una persona de una calidad humana espectacular. Él mismo me dijo: “es tu reto”. No teníamos todavía mucha confianza pero él las huelgas del 62 las vivió muy intensamente. Pa marchar me dijo “a ver, Benigno, solamente una cosa mala de esto, puedes no tener suficiente corpus“. Me acuerdo de esa conversación con él. “Imagínate que no tienes corpus suficiente, no solamente en cantidad, sino en calidad”. Él mismo desconocía el concepto de literatura minera. Es lo que yo cuento ahora en los cursos, que yos digo que la literatura minera ye literatura técnico-extractiva, son los ingenieros, los topógrafos… La literatura minera ye esa. La otra literatura minera estábamos inventándola, ye un tal Benigno Delmiro que se-y ocurrió hacer una tesis con Mainer.

Me quiero centrar en algunos nombres propios. El primero es el que  presentas como el precursor del género de la literatura minera: Julio Verne.

La primera obra minera es Las Indias Negras de Julio Verne. Todo pasa en el interior de una mina. Y además uno de los protagonistas, el antagonista, es un antiguo penitente. ¿Sabes lo que es un penitente? Aquellos que ponían por delante los mineros, que iban con una sabanona mojada y una vela. Silfax es la figura del penitente. Julio Verne inventa una mina en la que acaban de aparecer nuevas capas carboníferas en Aberfoyle, Inglaterra. Una mina abandonada, pero que vuelven a empezar porque descubren nuevos filones. Se encuentran con mil dificultades y de pronto empiezan los problemas dentro de aquella explotación. Y están ocasionados por el antagonista, Silfax. Una novela muy guapa. También está Marianela de Galdós. Ye todo en Cantabria. Y hay personajes mineros. Hay un guaje mineru, Felipín, que luego él emplea posteriormente en otres noveles suyes.

Esa sería la novela inaugural del género en España. 

Sí. Pero la pretensión de Galdós no ye hacer una novela minera. Ye un poquitín neorromántica. El objetivo de Galdós ye más románticu que social. Existe un canon impresionante de literatura minera. En el libro [Literatura y minas en la España de los siglos XIX y XX] estudio 102 obras. Más todes les que acaben de salir en todo el siglo XXI. Hay cantidad asgaya y calidad la que quieras. Incluso hay ya novela negra minera. Fíjate, Alejandro Martínez de Gallo, que tien varies noveles. Fue el jefe de la policía municipal en Gijón. Ye un novelista de novela negra muy afamau. Aitana Castaño, la periodista, tien cuatro noveles mineres.

La balada del norte de Alfonso Zapico. 

Bueno, si vas al cómic, imagínate. De hecho, Alfonso Zapico ye co-autor de les noveles de Aitana. Hasta Germinal, la obra minera más destacada ye una obra de teatro de 1895 de un tal Leopoldo Alas “Clarín”. Leopoldo Alas está casau con una chica del Entrego. Se casó en la capilla de La Laguna y el acta de la boda está en la parroquia del Entrego. Todavía la puedes consultar allí, yo tengo una copia. Clarín vive de les clases que da en la facultad, de los paliques que manda a toles revistes y periódicos que puede, pero comete una imprudencia, porque lo que da dinero, como siempre en España, desde Lope de Vega, que se hizo multimillonariu, ye el teatro. Al teatro iben desde el rey hasta el últimu gañán. Lo que da dinero ye el teatro. Clarín hace una obra cien por cien minera: Teresa. Teresa ye la mujer de un mineru, la sufridora de un mineru, Roque, un mineru desesperau, encabronau, que lo que quier ye que el mundo reviente, como Souvarine en Germinal. Roque se ajusta a esa imagen del mineru que bebe, tabernariu… Tien tolos tópicos que tien la literatura minera desde Germinal. Cásase con una mujer sufridora, que había servido en Oviedo a los señoritos y que resulta que tenía enamorau de ella al señorito de Oviedo, que cuando se hace mayor sigue enamoradísimo de Teresa y vien a rescatala. Teresa se resiste y hay un conflicto de honor calderoniano, porque ella no-y va a poner los cuernos a su marido. Roque ye un desgraciau, no llega a la categoría de ser un hijo puta, pero sí ye un auténticu desgraciau. Teresa casi ye una figura mártir cristiana, pero por supuesto no-y va a poner nunca jamás los cuernos a su marido. La obra representase en Madrid y con la gana que-y teníen tolos críticos a Clarín ye un fracaso absoluto.

La aldea perdida de Palacio Valdés introduce una oposición entre un pasado rural idealizado y la modernidad industrial degenerada de la mina.

Él hace un prototipo, que ye el minero plutónico. El personaje que apuñala, que destroza todo, que sale de la mina como un diablu, viola a Demetria, la chavalina guapa del lugar. Ye curioso porque el origen de esi Plutón está en la mina de Arnao. El padre trabayaba cuidando les mules dentro de la mina y a veces no iba a dormir y la madre llevaba-y comida. Fue concebidu en la mina de Arnao. El ingeniero acabó llamando-y Plutón porque había nacido dentro de la mina. Esa ye una imagen estereotipada y esi estereotipo continúa a lo largo de los años. Cuando llega el 34, desde el lau conservador o desde la iglesia empleen la misma terminología que en La aldea perdida, esi mineru plutónicu, bestias salvajes, diablos destructores salidos del infierno con la dinamita… Todavía en el 62, cuando los mineros desterraos lleguen a Soria, la gente asomabase a les ventanes y algunos de ellos sorprendíense al decir “pero si son mineros asturianos y no tienen cuernos”. Yo hablo mucho de esi estereotipo del minero malvado. En toles obres mineres tienes esi personaje malvado, egoísta, borrachuzo. En el mundo de Palacio Valdés todo era a garrote, mientras que los mineros tiren de navaya o de revólver; todo era la sidra, mientras que los mineros tomen aguardiente. Ye la sustitución de esi mundo rural, ye la primera revolución industrial.

Hablemos de la obra por antonomasia de la literatura minera: Germinal. ¿Por qué tuvo y sigue teniendo tanto éxito?

Por Zola. Germinal ye una novela perfecta, incluso traducida. Cuando se publica en fascículos en la página final de los dominicales ya tien éxito, ya descuella. Son personajes inolvidables. Tú lees Germinal la primera vez y no te haz falta leela más. Ye impresionante.

También yes especialista en la literatura minera centrada en Ochobre del 34. ¿Qué aporta esa mirada literaria al acontecimiento?

La literatura minera, empezando con Germinal, está hecha pa concienciar y pa movilizar, pa despertar conciencia de clase en el movimiento obrero. Hay literatura minera, pero no solamente desde el lado revolucionariu. Desde el lado conservador escriben horrores contra los mineros dinamiteros, salvajes… Senén Noval escribe por encargo de la iglesia una obra convirtiendo en mártires a los suyos, según se producen los acontecimientos. Los reportajes sobre el 34 desde el punto de vista de los revolucionarios tienen una mayor calidad literaria. Ye tan importante que se escriba desde el lado obrero… Ya en 1915 Manuel Llaneza publica un cuento que ye “El sueño del minero”. Nun tendría tiempu ocupau Manuel Llaneza que tira de pluma y ponse a escribir un cuentu sobre un mineru que sueña con vivir mejor. El argumento ye esi, la buena vida tien que ser soñada, porque la realidad, cagon la puta… Si quieres cumplir tu sueño, lucha. Eso ye un cuentu de Manuel Llaneza, ojito. O Los topos de Isidoro Acevedo, que ye uno de los organizadores del Partido Comunista. Isidoro Acevedo era un propagandista del PSOE de la época de Pablo Iglesias. Fue a Rusia a ver la Revolución, ye uno de los que funda luego el PCE. En Los topos cuéntase cómo con un entierro de un mineru cayó el puente de La Oscura, en El Entrego. Una novela muy curiosa, que fue reeditada hace poco por un escritor amigo mío, Manuel Neira.

Toda la literatura minera está montada sobre cómo se vive en el exterior y cómo el minero vive en el interior. De la vida del interior y de la vida del exterior siempre sale un movimiento huelguístico. Los obreros se organizan, con o sin sindicatos. Los patronos, en principio, traten de romper la huelga con los esquiroles. El significado del maíz en la posguerra, Anita [Sirgo]. Primeramente traten con esquiroles de la casa y como no lo consiguen dentro del pozu traen gente de fuera. Estos, cuando van entendiendo lo que está pasando, salen por pies, porque además su vida corre peligro. Al final tiene que intervenir el ejército. Fíjate en Riotinto en 1888, cuando van en la manifestación famosa a reivindicar al ayuntamiento por aquel humo que los mata. En todas las ediciones del concurso todavía siguen saliendo microrrelatos mineros que hablan de esa huelga y de esa manifestación de 1888 en Riotinto. 

La organización de los mineros ye tan fuerte que podíen perfectamente haber desgajao de España el cantón de Cartagena. Aquí en Asturias se crearon las condiciones paisajísticas (la montaña, Pajares) y la conciencia de clase desarrollada hasta tal punto para que Asturias estuviese sola en mitad de la tierra, como en la canción de Víctor Manuel… Los mineros vivieron y convivieron toda su vida con la dinamita. Tovía me acuerdo, mi padre pa hacer la casa el únicu incidente que tuvo, ¿sabes cuál fue? Había una cantera allí en el castañéu, mi padre quería huertes y pidió permiso a Duro Felguera, que te daba la dinamita. Registrábeste y llevabes tres cartuchos. Una de aquelles piedres fue rodando, llegó hasta la carretera, y casi mata a una nenina, buah, tuvimos un problema recién llegaos allí…

La revolución minera triunfó en Asturias, el problema ye cuando empezaron a venir aquellos aviones tirando-yos panfletos y diciendo-yos que estaben solos. De pronto empiecen a ver aparecer por Mieres al ejército, por Gijón y por los puertos también. Ye el equivalente de la Comuna de París en pequeño, por eso está muy bien llama-y La Comuna asturiana, como haz Díaz Nosty. Ye la última revolución en Europa, ponlo en valor eh. La última revolución socialista o comunista, llámalo como quieras. O sea, anticapitalista. En el capitalismo manda quien tiene la propiedad privada de los medios fundamentales de producción. Bueno, ahora esto complicóse más, ya ni Gramsci nos vale.

Lo que hace toda la literatura minera, Germinal la primera, ye querer demostrar que el capitalismo, si va por esa vía, va a encontrase con que al final no gana nadie. Pierden todos. En Germinal al final muere hasta el apuntador. El mensaje ye que si seguís matándonos de hambre, si vuestra manera de conseguir la plusvalía ye está y no repartís beneficios… No podéis quedaros con el pastel enteru, joder. Porción pa sanidad, porción pa pensiones, porción pa cuidao de los jodidinos, coño, los impuestos pa eses porciones y sino, no os funciona el sistema.

Esti capitalismo, esti tecnofeudalismo, toda esta banda de gente que quier volver a la explotación cien por cien, ye el culmen de un proceso que permite seguir de una manera esplendorosa e inmensamente acertada la literatura minera. Esto empieza en Germinal. Otra novela muy importante: La huelga de Mauro Muñiz, basada en la huelga del 62. Una novela buenísima, especialísima. De toda esa explotación lo que sigue siendo insoportable y lo que queda retenido son sobre todo los símbolos, lo que ocurre dentro de la mina, el accidente. Los mineros respeten solamente a los marineros, que tienen un trabajo igual de peligrosu. Los últimos mineros muertos son por explosiones de grisú. Ahora ya no hay mines y resulta que en Cerredo vuelve a explotar el grisú…

Desde 2004 también yes el presidente del jurao del concurso de microrrelatos mineros de la Fundación Muñiz Zapico de Comisiones Obreras.

En la última convocatoria 540 microrrelatos se presentaron. La de esti año se cierra el 31 de octubre, igual ahora mismo te asombras de la cantidad de microrrelatos que hay. La desindustrialización ye ahora uno de los motivos constantes. Creo que va a haber mucha literatura minera, pero tien que ver con eso, con la nostalgia, con los efectos de la desindustrialización. ¿Conoces a Ernst Bloch?

El marxista del principio-esperanza.  

Ahí estamos. ¿Por qué tiene que seguir habiendo literatura minera? Hay gente que estamos totalmente comprometidos con la continuidad de la literatura minera, pero no ye por un caprichu, no ye por nada personal, qué tontería. Acuérdate, aplica el principu-esperanza: de todos los sucesos del pasado queda un excedente utópico, diz Bloch. Desaparecidos todos los protagonistas y desaparecida incluso la conciencia de clase, de todos esos acontecimientos hay un excedente utópico que va a servir a las próximas generaciones. Hay una parte cíclica en la historia. No vamos a creer en la ley del eterno retorno de lo idéntico. Engels hablaba de la dialética como espiral: parece que ye lo mismo pero no tien nada que ver. De époques de represión, de époques negres, oscures, de dictadures, una dictadura como la de Franco, que tela marinera, la de Pinochet o la de Videla duren relativamente poco comparaes con esta, 40 años de dictadura multiforme… El franquismo da un golpe de Estado y acaba con toles entidades culturales que hay en la Segunda República, les que hicieron que la conciencia de clase dijese hasta aquí llegamos con el capitalismo, el capitalismo lo que hay que hacer ye destruílu. Teníen razón los anarquistas, tenemos capacidad, tenemos posibilidad, tenemos dinamita, tenemos organización, ahora o nunca.

Que gane Vox, vix o vax, que ganen todos ellos; ya ganó Trump, va a ganar Bolsonaro… Habrá que sufrir, me imagino, pero dime un ciclo histórico en el que no haya sufrimientu. No existe. Ahí tienes a Bloch y el principio de esperanza. Ficha bien esto. Principio de esperanza, excedente utópico. Vas a tener que acudir a experiencias del pasado para organizarte en el futuro. A lo mejor no en esti futuro, que no hay Dios quien entienda nada, porque el capitalismo ahora encima está escondido en una nube. Los más ricos están al parecer en una nube. Compáralo con los fisiócratas del XVII, todo estaba en la tierra, antes o después la tierra acababa siendo la riqueza. Ahora mismo los más ricos no hacen fábriques, ya me dirás qué fabrica Amazon.

El excedente utópico no está solamente en la literatura, tienes también la escultura, la pintura, la música. Fíjate, les canciones de Nuberu. La canción más importante de Nuberu ye Aida la Fuente. La mi fía llámase Aida por Aida la Fuente. Les generaciones cambien cada 15 o 20 años y van a necesitar mucha información sobre les derrotes del pasado. Lo que pasó en el 34 en el futuro van a tener que estudialo muy de cerca. Igual que estes comunes de viviendes, como Axuntase aquí en Llanera. Esto ye un falansterio de Fourier adaptao al terreno y a la época. La literatura minera ye el futuro, David, y por eso ye imprescindible. Ojalá nadie escriba la última novela minera, que va a tener como título Terminal.

En una entrevista pa La Nueva España que me había hecho Enrique Facuriella, un poeta y escritor extraordinario, estábamos hablando de la Escuela de Letras del Nalón, un proyecto que hubo de una universidad popular, una escuela literaria, que no fue adelante. Yo dije que lo que va a quedar en la cuenca, sin ninguna duda, ye el arte minero. El pozu que no va a cerrar nunca ye el de la literatura minera.

Antes de terminar, recomiéndame una novela minera que a ti te preste especialmente.

A mí gustame, por ejemplo, El palacio azul de los ingenieros belgas. Yo te recomendaría les cuatro noveles mineres que tien Fulgencio Argüelles. Si te gusta la novela negra, cualquiera de les noveles de Alejandro Martínez Gallo. Tien unes cuantos sobre fugaos, también tien una sobre el 34, tien la primera que escribió, Una mina llamada infierno, que el personaje ye un policía que se mete en la mina. Pilar Sánchez Vicente tien una novela totalmente minera, Sangre na cuenca. Voy a recomendate otro: La sombra del tren de Marcelino Iglesias, un novelista espectacular de Sotrondio. Marcelino Cortina, del Entrego, que ye un CEO increíble, informáticu, acaba de publicar dos noveles mineres. Si quies leer con calma novela minera a lo Germinal, cógete Los hombres crecen bajo tierra de Carlos María Ydígoras, que por cierto fue miembro de la División Azul. De Aitana Castaño también tienes que leer algo.

Muches gracies por esta larga conversación, Benigno. 

Préstame mucho, David.

A mí sí que me presta, ye un privilegio poder escuchar esto en primera persona.

Este contenido cuenta con el patrocinio de la Dirección General de Memoria Democrática de la Consejería de Ordenación del Territorio, Vivienda y Derechos Ciudadanos del Gobierno de Asturias.

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