Miedo y asco en la universidad privada asturiana

Temor en las filas socialistas al éxito de alguno de los recursos planteados contra la autorización de la Nebrija y la Alfonso X.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

La decisión del Gobierno asturiano de autorizar la adscripción de dos universidades privadas para su implantación en Asturies sigue abriendo brecha política en el seno del Ejecutivo autonómico y tensando las relaciones entre el presidente Adrián Barbón y sus socios de gobierno, Izquierda Unida-Convocatoria, y legislatura, Somos Asturies.

Evitar que el tema universidad privada se discuta en el parlamento asturiano, es justamente lo que ha tratado de esquivar la FSA a través de la autorización de los llamados centros adscritos, una vía que desde CCOO y la Intersindical Asturiasna consideran un mero subterfugio para autorizar las universidades privadas por la puerta de atrás. Ambos sindicatos han recurrido lo que consideran un truco legal fácil de tumbar en los tribunales.

Al recurso presentado por ambos sindicatos, se suma ahora otro posible rescurso de IU, algo que inquieta a los socialistas, que temen una sentencia desfavorable, fruto además del “fuego amigo” de sus propios socios de Gobierno. Sería el tercer varapalo judicial tras los reveses de la central térmica de La Pereda, Mieres, y el fallo del Tribunal Supremo contra las batidas de lobos.

Borja Llorente, José Manuel Zapico y Ángeles Fal. Foto: Pablo Lorenzana
Adrián Barbón. Foto: Principado de Asturias.

Temiendo el éxito de un recurso presentado por su socio de Gobierno, el consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, emplazaba este martes a IU, en tono bastante amenazante, a sopesar “bien” las consecuencias políticas de interponer un recurso contencioso-administrativo contra una decisión adoptada por el propio Gobierno “del que forma parte”.

Sánchez, con fama de tecnócrata tranquilo, pero que en este caso sacaba el colmillo, obviaba mencionar que el consejero Ovidio Zapico se encontró en un consejo de Gobierno ya “cocinada” la aprobación de las universidades privadas. Los socialistas piden lealtad a posteriori, con decisiones tomadas de antemano. La posibilidad de recurrir los decretos está ahora pendiente de ser refrendada por IU Asturies en el órgano de dirección del partido.

Barbón niega un proceso privatizador

Mientras este miércoles el regidor de Siero, Ángel García “Cepi”, anunciaba su disposición a recibir a las universidades privadas “con alfombra roja y luces de colores”, el presidente del Principado negaba de forma categórica que en Asturies se esté produciendo un proceso de privatización universitaria como, a su juicio, ocurre en la Comunidad de Madrid bajo el mandato de Isabel Díaz Ayuso.

“Niego la mayor”, afirmó Barbón, quien subrayó que nunca antes se había apostado tanto por la universidad pública, su sostenibilidad financiera y la gratuidad de acceso El presidente afirmó además que no se ha autorizado ninguna universidad privada como tal —lo que requeriría miles de alumnos y un elevado número de titulaciones—, sino centros adscritos a universidades “con reconocimiento” y que “no son chiringuitos”.

Covadonga Tomé. Foto: Kike Gallart

El jefe del Ejecutivo garantizó que no se destinará “ni un solo euro” de dinero público a la iniciativa privada y que en las prácticas en centros públicos se priorizará siempre al alumnado de la universidad pública. Además, defendió que estos centros permitirán que estudiantes asturianos que no obtienen plaza puedan cursar estudios “al lado de casa”. El presidente sin embargo obvió mencionar que no solo es una cuestión de proximidad: el coste de la matrícula de Medicina en la Alfonso X es de 23.700 anuales, y el de los estudios de Enfermería en la Nebrija ronda los 12.000 euros al año.

En el debate también intervino la diputada de Somos Asturies Covadonga Tomé, quien advirtió de que la llegada de universidades privadas responde al modelo del PP. La parlamentaria alertó de que la educación superior no debe convertirse en un espacio más de interés para empresas y fondos de inversión, y defendió ampliar plazas en la pública en las ramas con mayor demanda, como las biosanitarias, para evitar un sistema “segregado por renta”.

Un dato, la Universidad Aldonso X pretende ofertar el próximo curso 160 plazas en Oviedo/Uviéu. Las mismas que la universidad pública asturiana. Extraigan sus propias conclusiones sobre el modo en que en los próximos años las universidades privadas van a presionar para frenar el desarrollo de la pública. No han venido aquí para hacer amigos.

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