José Manuel Zapico (Sama de Llangréu, 1977) afronta su tercer mandato en unas Comisiones Obreras cada vez más feminizadas, donde estos días se libra por ejemplo una importante lucha de las educadoras de 0 a 3, y que han logrado expandirse fuera de los sectores tradicionales del sindicalismo, industria y empleo público, a otros con escasa tradición hasta ahora, como los supermercados.
En el sindicato preocupan mucho el crecimiento de la derecha y la extrema derecha, la desunión de la izquierda, y el rumbo que está tomando el Gobierno asturiano, con decisiones como la apertura de Costco o la implantación de las universidades privadas, que el sindicato ha recurrido. Para Zapico el mejor antídoto frente al bloque reaccionario pasa porque los gobiernos progresistas conviertan el buen momento económico en más derechos y mejor Estado del Bienestar.
Se percibe malestar en Comisiones Obreras con las últimas decisiones del Gobierno asturiano, o mejor dicho, con las decisiones de la parte mayoritaria del Gobierno asturiano. ¿Habla con Barbón de estas cosas?
No se trata de estar cómodos o incómodos, ni de distanciamientos personales. Nos preocupa el Gobierno de Asturias, porque cuando se hacen políticas de derechas, se recogen votos de derechas. Se está poniendo alfombra roja a universidades privadas, a la llegada de la sanidad privada con el grupo Quirón o a un modelo de gran superficie comercial como Costco, que representa un modelo depredador. Eso genera precariedad laboral, debilitamiento de los servicios públicos y un escenario donde el electorado, entre la copia y la fotocopia, acaba optando por políticas abiertamente de derechas.
El cálculo de la FSA puede ser en este momento contener el crecimiento de la derecha adoptando posiciones conservadoras. A Emiliano García Page no le ha ido mal en Castilla La Mancha con esa estrategia.
A un Gobierno progresista y reformista hay que exigirle políticas útiles para la mayoría social, no para unos pocos. Lo que cortocircuita el ascenso de las derechas son los gobiernos útiles para la clase trabajadora.
“Lo que cortocircuita el ascenso de las derechas son los gobiernos útiles para la clase trabajadora”
Respecto a las universidades privadas, ¿qué recorrido puede tener el recurso de CCOO?
Está en vía judicial y estamos a la espera, pero estamos convencidos de que no hay base jurídica en Asturias para permitir sucursales de universidades privadas de Madrid. La normativa asturiana es clara: solo pueden existir centros adscritos a la Universidad de Oviedo. Lo que se plantea es un atajo que puede suponer una merma en la calidad educativa y abrir una brecha social enorme: solo quienes tengan recursos podrán acceder. Estamos hablando de matrículas de 12.000 euros en Enfermería o 24.000 en Medicina. Eso es un bombazo en la línea de flotación del ascensor social que debe ser la educación pública.
Quienes defienden estas universidades dicen que nadie obliga a ir a ellas y que generan empleo.
La universidad privada es, ante todo, un motor de segregación social. No se puede engañar a la gente: es un modelo de negocio con el beneplácito de un Gobierno progresista. La experiencia en otras comunidades demuestra que encarecen la vivienda en las ciudades donde se implantan y expulsan a vecinos y vecinas de sus barrios. Si construimos una sociedad donde la educación y la sanidad se mercantilizan y el modelo de ocio y comercio es la gran superficie, acabaremos votando como en Estados Unidos, donde el poder económico marca el rumbo político.

¿Qué modelo de comercio defiende el sindicato?
Defendemos el modelo de comercio equilibrado y sostenible que Asturias consensuó hace 15 años con sus directrices de comercio. La llegada de Costco rompe ese consenso utilizando el subterfugio de la ley de proyectos estratégicos, porque mal le iría a Asturias si un supermercado, una “tiendona” fuese proyecto estratégico. Aquí se prioriza el interés particular de la FSA en sus tensiones con el alcalde de Siero al interés general de Asturias, y se premia a quienes se saltan la legalidad frente a quienes llevan décadas inviertendo y arriesgando en Asturias. Nuestro modelo es el pequeño comercio de proximidad, el que no necesita coche, o el de supermercados medianos de capital asturiano, como Alimerka, MásyMás y otras empresas.
Pero en un contexto de inflación, mucha gente prioriza el precio más bajo.
Nadie regala duros a cuatro pesetas. Costco aplica una política de precios agresiva para expulsar competidores. Lleva años sin beneficios en España porque su estrategia es eliminar competencia y obtener ingresos por la vía de las cuotas de socios, cuyos beneficios además no tributan aquí. Hay una estrategia para hacerse con el mercado y después consolidar un oligopolio que fije precios. Cuanto más plural sea el comercio, mayor competencia real habrá en beneficio del consumidor.
CCOO publicaba recientemente un libro sobre el modelo productivo asturiano. ¿A qué conclusiones ha llegado el sindicato?
Tras cuatro años recorriendo Asturias, la conclusión es clara: hay oportunidades, pero dependen de lo que hagamos aquí. Nadie vendrá de fuera a hacer los deberes. Asturias tiene capacidad industrial que debe modernizarse y hacerse más sostenible. Tiene un paisaje protegido que es un valor económico. Tiene infraestructuras para ser nodo logístico del norte de España para el norte de Europa. Y tiene talento formado gracias al esfuerzo colectivo de sus familias y de la educación y la universidad pública. El reto es que ese talento de los trabajadores y trabajadoras se pueda desarrollar aquí, y no más allá de Pajares, con un tejido productivo más diversificado, con mayor valor añadido y tecnológico.
¿Qué papel juega la empresa pública?
Es fundamental. Permite impulsar sectores estratégicos y llegar donde el capital privado no invierte por riesgo o baja rentabilidad. Sin planificación pública no hay estrategia de éxito ni mantenimiento de rentas altas.
“El acero es un sector estratégico y no podemos descartar ningún escenario en relación con ArcelorMittal”
En Francia, la CGT ha impulsado junto a La Francia Insumisa una ley para la nacionalización de ArcelorMittal. ¿Por qué aquí no se está hablando tanto de nacionalizar?
El acero es un sector estratégico y no podemos descartar ningún escenario en relación con ArcelorMittal. En el contexto geopolítico actual, España y Europa necesitan capacidades productivas propias, dentro de sus fronteras, y eso en mayor o menor medida implica intervención pública.

¿Y qué ocurre con el desarrollo de la industria militar asturiana con empresas como Indra? Traen tecnología, modernización y buenos empleos, pero a cambio de un escenario de guerra y recortes del Estado del Bienestar. ¿Cómo se posiciona un sindicato internacionalista y pacifista ante este desarrollo de la industria militar?
Asturias tiene una tradición centenaria en el sector de defensa y el sindicato tiene integrados en su estructura a muchos de esos trabajadores. El debate no es producir o no producir armas, sino para qué se utiliza ese armamento. En su momento rechazamos la privatización del sector y seguimos creyendo que España y Europa necesita un sistema defensivo propio para preservar su modelo democrático y social, y preservar el equilibrio internacional frente a Trump y otros actores.
El problema es que destinar un 3% del PIB a Defensa significa recortar, o por lo menos, no invertir en otras partidas.
Nuestro modelo es que Europa debe ser soberana en lo militar, pero sin plegarnos a las exigencias que están planteando EEUU y la OTAN. El desarrollo de esa capacidad defensiva no debería hacerse nunca a costa del Estado del Bienestar. El Estado tiene capacidad de recaudación y en materia impositiva es una anomalía que trabajadores y pensionistas paguen proporcionalmente más impuestos que las rentas del capital. El Estado español no puede seguir siendo un queso gruyere lleno de bonificaciones, exenciones y deducciones para las rentas más altas.
¿Cómo valora CCOO las últimas reformas fiscales del Gobierno asturiano?
Timoratas. Ha defendido el modelo progresivo frente al populismo fiscal de la derecha y la ultraderecha, que defienden bajar los impuestos a los que no necesitan de los servicios públicos, pero lo ha hecho con poca valentía. Hay margen para gravar más las rentas del capital y los grandes patrimonios.
“Queremos una ley asturiana de Vivienda más ambiciosa y creemos que hay margen para conseguirlo”
La futura Ley Asturiana de Vivienda tampoco entusiasma a CCOO
El gran problema de este país en este momento se llama vivienda. Se ha convertido en un activo financiero en lugar de un derecho, como recoge la Constitución. No hay una única receta mágica, sino un conjunto de medidas. Proponemos más vivienda pública, limitación de precios en más zonas tensionadas de las que ya están declaradas, movilización de vivienda vacía y garantizar el derecho subjetivo a la vivienda. Queremos una ley más ambiciosa y creemos que hay margen para conseguirlo, por ejemplo consagrando que se reconozca el derecho subjetivo a una vivienda, o en su defecto ayudas para conseguirla. También planteamos rebajar la consideración de gran tenedor a solo a quien posea menos de cinco viviendas.
¿Qué aspectos positivos tiene el proyecto de ley?
Valoramos que blinde de por vida el carácter de vivienda protegida, evitando la especulación posterior. También el régimen sancionador y las ayudas previstas. Va en la buena dirección, pero aún puede mejorarse en el trámite parlamentario.
¿La ley incorporará un régimen sancionador?
Sí, contempla un régimen sancionador, y para nosotros es una pieza clave. Sin mecanismos de control y sanción efectivos, cualquier norma de vivienda se queda en papel mojado. Lo importante ahora es reforzarlo y garantizar que se aplique con ambición para evitar prácticas especulativas y asegurar el acceso real a una vivienda digna.
¿Cómo puede contribuir el sindicalismo a frenar esta ola de la ultraderecha?
Para nosotros lo fundamental es evitar el caldo de cultivo donde están creciendo los mensajes de odio y violencia. Y ese caldo de cultivo se combate atajando las brechas de desigualdad. Es clave incrementar los salarios en los convenios colectivos, garantizar el derecho a la vivienda y fortalecer los servicios públicos. En definitiva, ofrecer soluciones materiales en el día a día de los trabajadores y trabajadoras. La extrema derecha crece en contextos de destrucción de empleo y precarización, y eso se combate con políticas útiles que conviertan el buen momento económico del país en mejoras reales para la mayoría social. Además, hay que confrontar ideológicamente su discurso: cuando enfrentan al último con el penúltimo, a trabajadores autóctonos con trabajadores migrantes, buscan perpetuarse en el poder y debilitar la democracia. Su modelo es el de la herencia y la concentración del poder, frente a la igualdad de oportunidades que representan los sistemas democráticos. Y hay un tercer elemento clave: la cohesión territorial. No se pueden dejar territorios atrás; los derechos deben ser iguales en el medio rural y en la ciudad. En resumen: empleo de calidad, defensa del sistema democrático desde los derechos humanos y cohesión territorial.
¿Qué futuro puede tener HUNOSA tras descartarse la incineración de residuos? ¿Es tan dramática la situación?
Lo dramático es la falta de iniciativa de la dirección de Hunosa para plantear alternativas reales. Como instrumento público en las comarcas mineras puede y debe jugar un papel clave en el desarrollo económico, impulsando la diversificación, aprovechando la tradición industrial y reforzando su carácter de empresa energética adaptada a los nuevos tiempos de energías renovables. El problema es que no se está presentando un plan de empresa serio y riguroso que garantice los puestos de trabajo actuales y permita generar nueva actividad económica.

¿Este ciclo progresista ha hecho al país más igualitario?
España ha ido bien o muy bien en términos económicos en comparación con Europa. Ha crecido el empleo y han subido los salarios, pero hay elementos que mantienen o incluso agrandan la desigualdad. La vivienda es el principal lastre: el acceso es cada vez más difícil y los precios de alquiler e hipotecas pesan enormemente. También nos preocupa mucho la pobreza infantil, donde no acabamos de tener políticas públicas eficaces. Lo positivo es que los problemas están identificados y hay voluntad política de abordarlos, pero la debilidad parlamentaria del Gobierno, sin capacidad para aprobar presupuestos, dificulta que el crecimiento sea más justo y redistributivo.
¿Cómo valoras la propuesta de unidad de la izquierda federal y plurinacional lanzada por Rufián?
Yo soy de la opinión de que a quien habla de unidad hay que escucharle y a quien la practica hay que apoyarle. En ese sentido en las próximas elecciones no nos estamos jugado una alternancia más, sino un posible cambio de paradigma. Las izquierdas tienen el deber de entenderse y ofrecer listas unitarias que movilicen a quienes queremos seguir viviendo en una sociedad democrática, con servicios públicos fuertes, un sistema tributario justo y empleo de calidad.
En Asturies ya hay lanzadas sobre la mesa propuestas unitarias
Asturias tiene tradición de acuerdos en la izquierda y hay que profundizar en ellos. En un escenario tan complejo, toca priorizar lo colectivo sobre lo personal. Si hay voluntad, se deben negociar programas y medidas y después ponerlas en práctica a través de candidaturas unitarias que sigan mejorando la vida de la gente.



























