Paulu Lobete (Santander, 1991) es sociólogo y funcionario de la comunidad de Cantabria. Portavoz y uno de los impulsores del partido Cantabristas, la formación de izquierdas, con ocho años de trayectoría, espera dar en 2027 el salto institucional. La creciente presencia social y mediática del partido podría traducirse en representación parlamentaria según algunos sondeos. Lobete visitó recientemente Asturies para participar en un acto organizado por Somos Asturies.
¿Cuándo nace Cantabristas?
Cantabristas nace a finales de 2018, como un pequeño proyecto político con aspiración de representar a un amplio sector de la sociedad cántabra. Nacemos con la defensa del territorio y lo público como líneas de acción, y con la apuesta por el autogobierno y la identidad cántabra como elemento vertebrador.. En estos ocho años hemos desarrollado un trabajo político que nos ha llevado a experimentar un crecimiento importante tanto como organización como en nuestra presencia pública, pasando por dos procesos electorales autonómicos que han marcado una tendencia de crecimiento que nos trae hasta la situación de hoy.
¿Cómo se plantea las próximas elecciones locales y autonómicas?
Cantabristas ha crecido mucho desde entonces. En número de afiliados, como organización, pero, sobre todo, como propuesta política. En el escenario autonómico, trabajamos hacia el objetivo de entrar en mayo de 2027 en el Parlamento de Cantabria. Un escenario posible por el crecimiento de estos años y el papel destacado de Cantabristas en la labor de oposición al Gobierno del Partido Popular y, de forma más global, en favor de un modelo económico y social que supere la apuesta que PP, PRC y PSOE han mantenido durante décadas por el monocultivo turístico y la especulación urbanística..
Movilizamos miles de personas en Loredo y hemos realizado acciones destacadas de denuncia de las políticas que se están llevando a cabo, como el despliegue de una pancarta gigante en la cima de Peña Labra, contra el proyecto de carretera turística Reinosa-Potes. Presentamos alegaciones a decenas de proyectos y alternativas en materia el transporte – con una propuesta propia de modelo de transporte público– , en el ámbito del modelo turístico y muchos otros.

A nivel local, somos una organización en desarrollo. Estamos asentados en lugares como Santander, Torrelavega, Piélagos o Laredo, confiamos en presentar listas en los principales ayuntamientos de Cantabria y seguimos trabajando para generar concejos locales que nos permitan estar en más lugares. Nuestro objetivo siempre ha sido crecer de forma sólida, con proyectos a nivel local que sean fiables a largo plazo y no simplemente presentar listas electorales de cualquier forma y con cualquier proyecto. Esa visión seguramente ha significado ir más despacio, pero es la que nos permite ser una fuerza política reconocida y fiable.
Históricamente ha habido un espacio político regionalista en Cantabria. ¿Cuál es la diferencia que aporta Cantabristas?
Las diferencias son muchas. En primer lugar, en cuanto al modelo de desarrollo que defendemos. El PRC ha sido uno de los principales artífices de la turistificación y de la desregulación en el ámbito urbanístico. Es un partido que ha crecido al calor de Revilla pero también al calor de una forma de gobernar que explica muchas de las cosas que suceden en la actualidad. Un partido ligado al ladrillo y al hormigón. También un partido que se ha ligado a la identidad cántabra pero que la ha defendido tímida e insuficientemente en las políticas públicas.
“Cantabristas es una fuerza política que defiende lo público, y eso implica no compartir muchas de las decisiones que ha tomado el PRC cuando ha gobernado”
Cantabristas es una fuerza política que defiende lo público, y eso implica no compartir muchas de las decisiones que ha tomado el PRC cuando ha gobernado; es una fuerza política que se opone al modelo del PP, mientras el PRC ha aprobado ya tres presupuestos consecutivos al PP y se prepara para cogobernar con ellos si tiene ocasión; es una fuerza política que defiende la ordenación y regulación del turismo, mientras el PRC a nivel local y autonómico sigue apostando a la carta de la turistificación; y Cantabristas es una fuerza política que apuesta por avanzar en el autogobierno, ampliando nuestro marco competencial para mejorar la calidad de vida de todos los cántabros y cántabras.
Las dinámicas de turistificacion en Cantabria se encuentran probablemente mucho más avanzadas que en Asturias. ¿Qué propuestas tienen Cantabristas al respecto?
Hemos sido y somos profundamente críticos con el modelo turístico que existe en Cantabria. Lo hacemos desde un punto de vista ambiental, desde un punto de vista económico y desde un punto de vista social. Ambiental, porque la apuesta por este turismo está suponiendo la construcción de centenares de segundas viviendas, gran cantidad de ellas en suelo rústico, así como de vivienda turística o incluso bloques enteros de pisos turísticos. Económico, porque este modelo turístico está haciendo que los cántabros vivamos peor. El turismo es un sector económico importante, lo ha sido en las últimas décadas y lo seguirá siendo en el futuro, pero tiene que servir para que quienes vivimos aquí durante todo el año vivamos mejor. Hacen falta políticas para compensar y repercutir su impacto económico de forma favorable a la población, y también que el sector público deje de invertir millones de euros al año en intentar atraer más turismo, en lugar de racionalizar el que tenemos, establecer orden y límites, así como valorar la capacidad de carga del territorio. Y por último social, porque el turismo está suponiendo un aumento del coste de la vivienda mayor que en cualquier otra Comunidad, y un aumento del coste de la vida en general, que supone un desplazamiento de la población local hacia zonas del interior o, directamente, la imposibilidad de acceder a una vivienda. Esto, además de repercutir negativamente en la calidad de vida de los cántabros y cántabras, supone la ruptura de la comunidad, de la vecindad, de las identidades colectivas y los lazos que vertebran la vida en los pueblos y en los barrios. Una vida social y comunitaria que es precisamente el ingrediente necesario para poder desarrollar un proyecto transformador y avanzar en la dirección que, a nuestro juicio, necesita Cantabria.
Sobre el lobo Cantabristas no tiene exactamente la misma posición que el movimiento ecologista. ¿Defendéis el sacrificio de lobos?
No creo que nuestra posición sea sustancialmente distinta a la de un amplio sector del movimiento ecologista. Lo que no hacemos, ni creo que el movimiento ecologista como tal esté haciendo, es negar que existe un problema de convivencia entre el modelo actual de ganadería en extensivo y la presencia del lobo. Del mismo modo, tampoco compramos la idea de que el principal problema del sector ganadero sea este. El lobo es el pretexto en torno al cual giran otras cuestiones de fondo: la crisis continuada del sector, el abandono del mundo rural o la gestión del medio natural. También un elemento arrojadizo en el debate político, por el enfoque securitario que la extrema derecha está intentando imponer con esta cuestión, alimentando un discurso del miedo en el que el lobo se presenta incluso como un peligro para las personas. Creemos que es necesario un debate, que la cuestión no se puede solucionar a tiros. Se puede mejorar mucho en prevención, también en compensación y en profesionalización.
Otro tema controvertido son los parques eólicos. Sobre el papel todo el mundo está a favor de las renovables, pero los problemas llegan cuando toca acoger en tu pueblo un parque de aerogeneradores. No hay una contradicción entre reconocer que tenemos un problema con el cambio climático y a la vez oponernos a la alternativa a las energías fósiles?
La contradicción se puede plantear desde otro punto. No podemos defender que tenemos un problema con el cambio climático y con el papel que juegan las grandes energéticas, y permitir que sean estas las que ordenen nuestro territorio e impongan sus condiciones para hacer negocio a partir de él. El problema del despliegue eólico, al menos en Cantabria, es que no se ha avanzado en décadas en un Plan de Ordenación del Territorio y, sin embargo, se pretende establecer infraestructuras con un impacto ambiental relevante en los lugares donde multinacionales energéticas consideran que se cumplen las condiciones. Como decimos aquí, se ha puesto el carru por delante de los bueyes.

El debate, si se tratara de avanzar en la transición energética bajo criterios justos y de interés general, podría plantearse en otros términos. Son mejores las renovables que los combustibles fósiles, sí, pero ¿eso debería hacernos aceptar cualquier forma de instalarlas y en cualquier lugar?
¿Cantabristas rechaza llegar a acuerdos con formaciones de la izquierda estatal como IU o Podemos?
Cantabristas representa un espacio político propio. Nuestra aspiración siempre fue articular ese espacio a partir de un proyecto político propio y, en ese camino, hemos apostado por concurrir a las elecciones autonómicas y locales con nuestra propuesta. El tiempo, consideramos, ha demostrado que no nos equivocábamos pensando que era posible levantar un proyecto político transformador pensando desde y para Cantabria, y el crecimiento y relevancia de Cantabristas en la actualidad es un reflejo de ello.
¿Cómo se ve Asturias y su vida política desde el otro lado del río Deva?
Diría que, a pesar de la cercanía geográfica, con cierta distancia. Yo lo conozco bastante por amigos que tengo allí y porque sigo con cierta regularidad la actualidad política asturiana, en especial del ámbito del asturianismo y la izquierda. Asturies y Cantabria afrontan muchos desafíos comunes, ante los que tienen que encontrar sus propias respuestas. En muchos ámbitos, algunos entre los que hemos tratado, como la cuestión turística, urbanística, o la situación de la ganadería, ambos podemos ser para el otro un espejo en el que mirarnos.



























