Entre las muchas cosas fascinantes de los personajes trágicos griegos está su ambigüedad moral que no es incompatible, más bien al contrario, con una reflexión continua sobre la responsabilidad.
La filtración de un video en el que soldados israelíes violan a un prisionero palestino ha movilizado al gobierno sionista, pero no para pedir cuentas a los miserables autores de la violación, sino a quien ha filtrado el video.