Rusia ha jugado a dividir en el escenario internacional, diferenciando entre interlocutores al negar ese papel a Europa frente a los Estados Unidos, estrechando lazos con China que, en esta ocasión, puede mirar de reojo hacia Taiwan.
En el nuevo milenio, seguimos los pasos del último soldado en la última trinchera, como en una peli de Kubrick, mientras el espionaje, en los ojos de un dron, vomita imágenes con la mirada judaica de Dios.
Los conflictos político-militares se acentúan y se acercan cada vez más una península que siempre quiso ser un continente, Europa. ¿Qué es lo que realmente está pasando?