Mientras Barbón defrauda a la izquierda, da alas a la ultraderecha, que como en el caso de las universidades privadas, celebra la decisión: aspiran a la barra libre, y no son los únicos.
El Gobierno reconoce abiertamente que dan igual los estudios técnicos, la participación ciudadana y la concepción general del espacio en el que vivimos.