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Cuando Vicente Álvarez Areces hizo director de interior a un torturador franquista

Como ‘Billy el Niño’, Julio Bregón gozó de impunidad, pero fue destituido del cargo gracias a la presión ciudadana.

Ilustración: Ana Milton.

Durante los años de la Transición a la democracia, el aparato del Estado (jueces, militares, policía), heredado del franquismo, no fue depurado, ni los que cometieron crímenes de lesa humanidad fueron juzgados. Policías que habían participado en la detención, tortura y represión de militantes antifranquistas, no sólo no fueron apartados de sus puestos y sometidos a un proceso judicial, sino que incluso fueron ascendidos en el escalafón policial y recibieron medallas durante democracia. Tanto la UCD, como el PSOE o PP mantuvieron a estos policías en estos puestos.

Tras la victoria de Felipe González en octubre de 1982 había esperanzas de cambio, en que se depuraran a estos policías venidos de la dictadura. Sin embargo, en 1984, la revista Tiempo sacó un artículo en el que denunciaban que el Gobierno había premiado a 20 policías que fueron denunciados por torturas en ese año. En 1985 varios torturados del franquismo mandaron una carta al presidente del Gobierno, Felipe González, pidiendo que se excluyera del puesto de Comisario General de Información al policía Martínez Torres, que había sido miembro de la BPS y les había torturado entre 1971 y 1975 en Zaragoza. Manifestaron que con ese hombre al frente de la policía “no es, precisamente, la mejor garantía de que tan execrables prácticas (refiriéndose a la tortura) como las que denunciamos no se sigan produciendo”. Barrionuevo mantuvo a todos estos miembros en sus puestos diciendo que en los atestados policiales no aparecía nada sobre las torturas y que todo era “un invento de los terroristas de ETA”.

En el caso asturiano, a principios de siglo XXI, el gobierno del PSOE, presidido por Vicente Álvarez Areces, ascendió a director de Interior, a un antiguo miembro de la Brigada Político Social y torturador, Julio Bregón Abel. En esta ocasión, sus víctimas, IU y algunas voces dentro del PSOE consiguieron anular el nombramiento.

Julio Bregón durante la dictadura franquista:

Julio Bregón, de la generación de Antonio González Pacheco “Billy, el niño”, empezó su andadura en la BPS en 1965. Se especializó en lo que denominaban como trotskos, es decir, en la LCR, aunque también interrogó y torturó a personas del PCE vinculadas a la Universidad. En los años 70, para vigilar las actividades de la oposición estudiantil antifranquista, se matriculó en Medicina y era inseparable de otro policía de la BPS, Felipe Bello. Sus principales objetivos fueron Tino Casal, dirigente de la LCR en la Felguera, y Cheni Uría y Evaristo Lombardero, ambos del MC. También el periodista Vicente Bernaldo de Quirós, que en aquel momento militaba en el PCE y que fue detenido seis veces por “propaganda ilegal” y por pertenecer a dicha organización.

Se especializó en lo que denominaban como trotskos, aunque también interrogó y torturó a personas del PCE vinculadas a la Universidad

Cuando expulsaron al profesor de Historia David Ruiz de la Universidad por su militancia política en el año 1973, se convocó una asamblea en Filosofía y Letras, en la que participaron 600 estudiantes, para convocar un paro en la Facultad. La BPS detuvo a varias personas. Entre ellas, a Vicente Bernaldo de Quirós. Bregón y otros policías le pegaron. Cuando les llevaron en el furgón policial, Vicente tenía la cara hinchada y el ojo ensangrentando. Llevaba una bolsa verde consigo, para comprar el pan. Uno de los detenidos le preguntó por qué llevaba esa bolsa y él contestó que por esa bolsa le pegaron, porque la policía pensaba que allí llevaba propaganda y que la había tirado, cuando solo iba a la panadería. Uno de los arrestados le dijo “pues te han dejado la cara como un pan bregao”.

La Universidad de Oviedo/Uviéu en los años 60.

Julio Bregón en la Transición y después. Su nombramiento como director general de Interior en 2002.

Julio Bregón no fue depurado de la policía en la Transición, peo si que quiso “limpiar” su nombre y convertirse en un “policía democráta” y hasta progresista. De hecho el 15 de enero de 1983 fue nombrado secretario de acción reivindicativa de la Unión Sindical de Policía (USP), una organización policial vinculada al PSOE y a la UGT en aquellos momentos.

Quiso limpiar su nombre y convertirse en un policía demócrata y hasta progresista.

A partir de ese momento comenzará su ascenso en el escalafón policial: policía en Sama de Langreo, jefe de la Brigada de Documentación de la Jefatura Superior de Policía en Oviedo, comisaría-jefe de la Policía en Avilés en 1990. El 21 de marzo de 2002 le llegó su mayor ascenso, de la mano del presidente Vicente Álvarez Areces “Tini”, en su segunda legislatura, al ser nombrado Director General de Interior. En su nombramiento, el Consejo de Gobierno de Principado habló de Julio Bregón como un policía “de intachable trayectoria democrática”, obviando las torturas, malos tratos y represión que había causado durante los años de policía de la Social durante la dictadura franquista. Eso fue lo que más irritó a los que después se quejaron de su nombramiento, según el testimonio de Vicente.

Bernaldo de Quirós junto a Juan Neira, otros militantes antifranquistas e Izquierda Unida, denunciaron ante el Gobierno asturiano el nombramiento. Llamaron a otras víctimas de malos tratos en aquellos años y más de 20 firmaron un manifiesto pidiendo el cese del cargo.

En un principio, la consejera de Presidencia, María José Ramos, la que nombró a Bregón para el puesto, tachó de “reproches injustos” las críticas de los denunciantes. También el presidente del Principado cerró filas con Bregón y acusó a sus víctimas de “mentir”, pero ante la presión de los denunciantes (incluso desde el interior del PSOE, con las quejas de Carlos Madera, director de Cultura en ese momento y torturado por el policía y las mujeres de la FSA de las cuencas mineras) y la campaña social y en los medios, finalmente Bregón tuvo que renunciar a su puesto. Esa decisión la vivieron Vicente y sus compañeros como “un triunfo democrático frente a la dictadura y un paso adelante en la reivindicación de la memoria histórica”.

Incluso dentro del PSOE, Carlos Madera y otras personas, criticaron el nombramiento.

Sin embargo, en la rueda de prensa en la que renunció, negó las acusaciones de tortura y llegó a decir que dimitió de su cargo en la BPS, lo que le había “acarreado represalias hasta bien entrada la democracia”. Que las acusaciones de malos tratos venían de “una venganza policial, de antiguos compañeros del cuerpo”. Sin embargo, nunca se llegó a conocer esa renuncia de la policía franquista. Lo que si se conocieron fueron las torturas que aplicaba a sus detenidos, militantes antifranquistas.

En agosto de 2003, Bregón se querelló contra el propio Vicente Bernaldo Quirós y Juan Neira, por calumnias, como forma de limpiar su imagen. La jueza admitió a trámite el caso. Al final el propio Bregón decidió desistir del juicio.

Pablo Tata Alcántara
Escrito por

Es historiador. Como investigador se ha en centrado en la historia de la represión franquista.

2 Comentarios

2 Comments

  1. Carbonario

    17 mayo 2020 a las 17:51

    Todo esto es muy bonito, pero un historiador debería consultar la prenaa de la época (LNE) y allí podría haber obtenido una información más ajustada a los hechos. Una vez más, la pereza ha permitido dar una información superficial de los acontecimientos. Una auténtica pena. La polémica que como consecuencia del nombramiento se desató tnía bastante más interés y tuvo consecuencias políticas solo cuando se denunció en la prensa provincial

  2. Carbonario

    17 mayo 2020 a las 17:57

    .Muy pobre

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