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“España y Portugal deben cooperar, pero una reconstitución ibérica con los Borbones no tendría sentido”

Francisco Louça, ex dirigente del Bloco, defiende una alianza de la Europa meridional para impedir el regreso de la ‘austeridad’.

Francisco Louça, economista y ex dirigente del Bloco de Esquerda.

Francisco Louça (Lisboa, 1956) es catedrático de Economía en la Universidad Técnica de Lisboa y uno de los intelectuales progresistas más prestigiosos de Portugal. Activo desde muy joven en el movimiento estudiantil, fue encarcelado en 1972 por su oposición a la dictadura salazarista. Dirigente trotskista en la Revolución de los Claveles, tras una larga travesía por el desierto de la política extraparlamentaria, se convertiría en 1999 en uno de los fundadores y principales líderes del Bloco de Esquerda, producto de la fusión de trotskistas, ex maoístas y comunistas renovadores. Bajo su liderazgo el Bloco llegaría a ser un partido influyente en la política portuguesa, con un 10% de los votos, y un papel decisivo en las movilizaciones contra las políticas de austeridad, por los derechos de las mujeres y de la comunidad LGTBQ. Diputado durante años, hoy trabaja en una segunda fila como intelectual y presencia habitual en los medios de comunicación portugueses. Este fin de semana participó de manera on line en la Escuela Clara Campoamor organizada por Podemos Asturies.

¿En Portugal el Bloco de Esquerda tiene una alianza parlamentaria con el Partido Socialista Portugués, pero no ha entrado en el Gobierno? En España en cambio Unidas Podemos apostó fuertemente por gobernar con el PSOE. ¿Cómo se ve desde la izquierda portuguesa el Gobierno español?

Es la opción de UP y la respeto. Decisiones como el Ingreso Mínimo Vital son vistas como positivas en Portugal, y que la ultraderecha mantenga esa presión tan fuerte sobre Pablo Iglesias demuestra que hay una tensión social real en el país.

Una de las razones de Pablo Iglesias para defender la entrada en el Gobierno era que con la fórmula “a la portuguesa” el PSOE había incumplido gran parte de los acuerdos

Gobernar con los socialistas depende siempre de los acuerdos programáticos y de la correlación de fuerzas para hacerlos cumplir. Aquí no veíamos condiciones suficientes para gobernar con un PSP que nunca ha renunciado del todo a las políticas de austeridad, y que no ha querido cumplir buena parte de lo que habíamos acordado en la anterior legislatura. La esperanza de Costa era sacar mayoría absoluta para liberarse de tener que hacer pactos con la izquierda. La coherencia es muy importante en la política, aunque luego también tengas que llegar a compromisos. Ahora el Bloco acaba de cerrar un pacto presupuestario con el PSP para reforzar la sanidad pública. Está por ver lo que pasa con esta nueva crisis y sobre todo cuál va a ser el comportamiento de la UE. En Portugal el coronavirus no ha tenido mucho impacto, por ejemplo no hubo ni un sanitario muerto, pero la economía también se está resintiendo. No descarto un regreso de la UE a las políticas de austeridad, y es importante que exista una izquierda que no la asuma y que esté preparada para combatirla. La política es un maratón, no una carrera de 100 metros.

Cartel del Bloco contra las políticas de austeridad del anterior gobierno portugués.

En España la prensa suele referirse al Bloco como el “Podemos portugués”, pero realmente el Bloco existe desde hace mucho tiempo. ¿Cómo explicarías lo que es el Bloco a un lector español?

Podemos y el Bloco de Esquerda tienen grandes afinidades y puntos de convergencia, pero responden a historias y países diferentes. El Bloco tiene 20 años a sus espaldas como movimiento ciudadano muy amplio, aunque su origen estuviera en una coalición de partidos de izquierdas. Fue el resultado del movimiento altermundista de finales de los 90 en Portugal, como PODEMOS creo que lo fue del 15M y de las movilizaciones contra la austeridad.

Podemos lleva desde 2016 confluyendo con el PCE e IU. En Portugal sin embargo ni se plantea algo similar a Unidas Podemos entre el PCP y el Bloco.

Me parece interesante la colaboración de PODEMOS con los comunistas españoles y otras fuerzas de izquierdas, pero la historia del PCE y de IU es muy diferente a la del Partido Comunista Portugués, que siempre fue un partido muy ortodoxo, primero totalmente alineado con la URSS y ahora con China. Cuando el Bloco se funda, el PCP era totalmente hegemónico en el espacio a la izquierda de la socialdemocracia y no quería ninguna cooperación. Ahora el Bloco ha superado electoralmente al PCP y ese declive le genera todavía más sectarismo. Ambos partidos colaboran en temas sociales a nivel parlamentario, pero la cooperación no pasa de ahí.

El Bloco ha llegado a acuerdos con el PSP, pero sin entrar en el Gobierno.

A pesar de ese declive, el PCP sigue manteniendo una fuerza municipal muy importante, mientras que el Bloco es muy débil en ese terreno.

En España el mapa electoral ha sido más cambiante, y sobre todo ha quedado más transformado por la crisis del régimen. En Portugal no ha habido movimientos tan bruscos, sobre todo en las alcaldías, donde los cambios son muy raros. El PCP conserva mucha fuerza municipal en el cinturón de Lisboa y en el Sur. Hay pueblos y ciudades donde puede recibir el 40% de los votos en las municipales, pero solo el 7% u 8% cuando llegan las elecciones generales. El Bloco tiene algunas alcaldías, pero llegó tarde a un reparto del poder municipal que ya estaba muy cerrado cuando nosotros aparecimos.

En los últimos años Lisboa se ha puesto de moda, y ha pasado de ser una capital europea anómala, barata, con edificios abandonados en pleno centro histórico, a una ciudad que también sufre las consecuencias de la turistificación y la gentrificación

Los precios se han disparado por la entrada de capitales extranjeros en el sector inmobiliario, sobre todo de inversores franceses y brasileños. El Bloco forma parte del gobierno municipal con el PSP, que tiene la alcaldía, y está tratando de hacer una política parecida a la de Ada Colau en Barcelona: limitar los pisos turísticos, fomentar el alquiler de inquilinos a largo plazo y tratar de frenar la subida de los precios para que siga existiendo el comercio tradicional y la vida de barrio.

Cartel del Bloco de Esquerda contra los desahucios de primera vivienda.

El parlamento español acaba de votar retirarle varias medallas al torturador franquista Billy el Niño, a título póstumo, y con la oposición de los grupos de derechas. En la izquierda española siempre se ha visto con envidia la ruptura democrática que supuso la revolución portuguesa, sobre todo en comparación con nuestra Transición. Precisamente en Nortes publicamos un artículo sobre el museo de la memoria portugués del que España debería tomar nota

En Portugal la política está muy marcada por la revolución del 25 de abril de 1974, igual que en el Estado español la derecha lo está por la Guerra Civil y la dictadura. La revolución fue posible de una forma pacífica porque el salazarismo a principios de los 70 ya estaba muy debilitado y en claro retroceso. Cuando se produce la revolución no hay apenas resistencia por parte del salazarismo. La dictadura se había ido quedando sin defensores. Se produce entonces una ruptura con el pasado que en España no se da, y la memoria democrática en Portugal es un tema de Estado. El 25 de abril se celebra siempre con una gran manifestación popular, e incluso a pesar del confinamiento este año se celebró el acto institucional.

Portugal parecía libre de la ultraderecha, pero también la ola ha llegado, aunque sea menor que el resto de Europa.

Chega [nuevo partido portugués de ultraderecha, que en las pasadas elecciones obtuvo un diputado] es un VOX pequeñito, que trata de traer a Portugal el estilo político de Donald Trump. Es un partido racista y ultraliberal que hace 6 meses defendía privatizar todos los hospitales públicos.

Una alianza del Sur de Europa: ¿lo verán nuestros ojos?

Ojalá esa alianza del Sur hubiera existido cuando Grecia estaba siendo sacrificada, se imponían los recortes a España o Portugal era intervenida por la Troika. Las instituciones europeas son un peligro para la construcción de una Europa social, y no puede descartarse un regreso a las políticas de austeridad. Ahora es cierto que hay cambios y elementos positivos. Italia está en el ojo del huracán. Hay miedo a una nueva crisis europea, y la UE no se puede permitir un segundo “Brexit” con Italia. El Gobierno de Conte es frágil, pero ha tenido que ponerse duro con la Comisión europea porque al principio de la crisis a Italia no le cogían el teléfono en Bruselas. Es una buena señal que los países del Sur empiecen a mirarse entre ellos, aunque la presencia de Francia ahí sigue siendo dudosa. Creo que prefiere llegar antes a acuerdos con Alemania que alinearse con el Sur.

El Bloco sería uno de los impulsores de la adopción igualitaria.

Para terminar, pregunta obligada: ¿el iberismo?

Portugal es la única nacionalidad ibérica que se ha independizado del centralismo madrileño. Reconstituir la unidad ibérica con los Borbones en la Casa Real no tendría mucho sentido. Otra cosa es buscar formas de cooperación entre países vecinos y con intereses comunes. Bienvenida sea. No se en España, pero en Portugal no existe un movimiento en pro del iberismo más allá de una figura muy singular como fue José Saramago.

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

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