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“El sistema penal no puede ser la única respuesta a la violencia machista”

La pedagoga y sexóloga Sara Rodríguez dirige el nuevo título universitario de ‘buenos tratos’ y ‘prevención de violencias’.

Sara Rodríguez. Foto: Iván G. Fernández.

La pedagoga y sexóloga Sara Rodríguez (Cangas del Narcea, 1986) coordina el nuevo título de “Experto Universitario en Prevención de las Violencias Interpersonales: Construyendo desde los Buenos Tratos”. Un nuevo título de Experto ofertado por la Universidad de Oviedo/Uviéu e impulsado por Acción en Red que consta de cuatro módulos: Feminismo, Sexualidades, Buenos tratos y Gestión positiva de conflictos interpersonales. La iniciativa surge quince años después del lanzamiento de la campaña “Por los buenos tratos” por parte de Acción en Red Andalucía. Aquella campaña inicial, es hoy el programa “Por los Buenos tratos”. Sus promotoras pretenden fomentar “unas relaciones libres de violencias entre las personas”, a partir de un feminismo no punitivista y centrado en el castigo, sino que ponen el acento en la “gestión positiva de los conflictos”.

Hace poco una amiga profesora de secundaria me comentaba que notaba una cierta saturación de charlas sobre feminismo e igualdad entre el alumnado. ¿Está siendo eficaz la formación que se da en los centros educativos?

Trabajar con los jóvenes no puede limitarse a ir al aula y soltar un discurso que ya se saben de memoria. Cuando empecé a trabajar con adolescentes noté que se aprendían el discurso sin hacerlo suyo, o que te decían “eso ya me lo sé”. Nuestro planteamiento es ir más allá del solo charlas y tratar de que se empapen de las ideas feministas, sobre todo haciendo con ellos y ellas cosas prácticas. Además, nuestro planteamiento es que no podemos centrarnos únicamente en malos tratos sin ofrecer a cambio una alternativa de buenos tratos con la que consigan identificarse y llevar a sus vidas

¿Cuál sería esa alternativa?

Relaciones interpersonales que prioricen el bienestar de todas las partes, donde las personas tengan su autonomía y las relaciones crezcan.

En Acción en Red habéis sido muy críticas con eso que ahora se llama “feminismo punitivista”

Uno de las claves del proyecto es aprender a resolver y gestionar conflictos. Los malos tratos son un problema social que no puede resolverse únicamente con castigos. El castigo además no suele ser educativo. Sin un trabajo con las personas maltratadoras en cuanto salgan de la cárcel (las que entran) puede que vuelvan a maltratar. El sistema penal puede servir para algunos casos, pero no puede ser la única respuesta a la violencia de género, y sobre todo en el caso de los menores de edad debemos trabajar desde perspectivas educativas. Lo mismo pasa con las denuncias obligatorias por parte de las mujeres maltratadas, que muchas veces conducen a una revictimización de las víctimas de violencia de género y, por ello, debería haber más que una única vía

Foto: Iván G. Fernández.

¿Educación para maltratadores?

Es necesaria. Es verdad que los programas dirigidos a este colectivo no siempre funcionan, pero se tiene que hacer si de verdad se apuesta por la reinserción. Nadie ha nacido siendo un maltratador.

Se sigue hablando de denuncias falsas para cuestionar la Ley contra la Violencia de Género.

Hay una pelea entre quienes dicen que existen y quienes las niegan. Mi opinión es que aunque sean mínimas existen y no se pueden negar desde el feminismo. Otra cosa es que las denuncias falsas se utilicen para cuestionar las medidas contra la violencia de género, esto no tiene sentido. También hay gente que denuncia un robo falso para cobrar el seguro y no por eso se cuestionan las leyes que persiguen a los ladrones.

Tengo la sensación de que después de la prostitución y la transexualidad estamos en vísperas de una nueva bronca interna del feminismo esta vez sobre el porno

Para alguna gente el porno es algo así como el culpable de todos los males. Es verdad que la mayoría del porno no muestra modelos de buenos tratos y que es donde los adolescentes buscan modelos de relaciones sexuales, también porque no hay una educación sexual alternativa en las aulas y necesitan información para sentirse mínimamente seguros y seguras. Hace falta explicar que el porno es una fantasía, e igual que diferencias entre Star Wars y la realidad, debes distinguir entre el porno y tus relaciones sexuales.

Una imagen de la campaña “Por los buenos tratos”.

¿Tan mal está la educación sexual?

Depende de la Comunidad Autónoma y de cada centro educativo. Depende mucho de la dirección y del profesorado. En Asturias tenemos una experiencia muy positiva que fue el programa “Ni ogros ni princesas”, apoyado por la Consejería de Sanidad y la de Educación, pero es optativo y siempre dependió de que el centro lo solicitara. Hace falta que la educación sexual entre de verdad en todos los centros, y para eso es necesario también que haya profesorado formado en la materia.

Acción en Red siempre ha tenido una posición en lo tocante a la prostitución bastante heterodoxa

No es que estamos a favor de la prostitución, sino de los derechos de las trabajadoras sexuales, que no son solo víctimas, son personas que tienen su agencia y su autonomía. Hace falta protección, y sobre todo que ese debate no se censure, como paso en la Universidad de A Coruña. Tenemos que proteger tanto a las trabajadoras sexuales como a las víctimas de la trata y la explotación.

Foto: Iván G. Fernández.

Dejo para el final el debate de la transexualidad

Creo que el telón de fondo es una lucha por la hegemonía del feminismo. Hay una parte de las feministas que se sienten desplazadas y que han hecho de la cuestión trans una bandera para disputar ese liderazgo que consideran amenazado por la llegada de otras feministas.

El polémico argumentario del PSOE no niega que exista una discriminación al colectivo trans

Se dice que se quiere proteger a las personas trans*, pero en la práctica niegan la transexualidad. Ni el género ni el sexo son únicamente biología. Somos personas biopsicosociales. Hay también una subjetividad, y muchas formas de vivir la identidad, que puede pasar por modificar la expresión de género sin necesidad de recurrir a las hormonas o la cirugía, que son tecnologías muy agresivas que pueden tener efectos negativos para la salud de las personas y, por tanto, no todas las personas quieren utilizarlas. Otras personas si necesitan utilizar hormonas y/o cirugía. Ambas opciones son válidas. Ninguna de ellas hace a alguien más o menos trans* o más o menos hombre o mujer…

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

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