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Entrevistas

“Queremos impulsar un sindicato de la venta ambulante”

‘No pedimos ayudas, queremos trabajar’ señala José Manuel Gabarri, portavoz de un sector golpeado por la crisis sanitaria y que ocupa a 1.000 personas en Asturies.

José Manuel Gabarri. Foto: Iván G. Fernández.

Dentro de los estragos que la pandemia ha provocado en la economía, sobre todo en la de los más humildes, el sector de la venta ambulante está siendo uno de los más afectados. Cerrados los mercados al aire libre con la proclamación del Estado Alarma, los vendedores ambulantes han estado desde entonces sumidos en una incertumbre que no cesa. A pesar de que se ha procedido a la paulatina apertura de los mercados locales, ésta no ha sido uniforme y ha estado vinculada en buena medida a las negociaciones y acciones de presión que la recientemente creada Plataforma Sindical de la Venta Ambulante de Asturias, ha ido planteando a lo largo de toda la geografía asturiana.

La Espada de Damocles sigue cerniéndose sobre la cabeza de este sector ya que ante cada uno de los eventuales rebrotes que surgen a lo largo de la geografía española, los mercados aparecen como los primeros damnificados al cerrarse manera preventiva. Conversamos con su portavoz, José Manuel Gabarri, impulsor de la Plataforma y una persona a la que le “salieron los dientes” en el mercado.

Hace unos 3 meses decidisteis fundar la Plataforma Sindical de la Venta Ambulante ¿Qué os empujó a ello?

La idea de formar un sindicato viene de lejos. Hace años, gracias a unos cursos de la Open Society Foundation, pude formarme en cuestiones acerca de cómo influir en la sociedad y la política para solucionar los diferentes problemas de la comunidad gitana. Uno de los problemas más importantes, según mi modo de ver, es que en la comunidad gitana no tenemos ningún tipo de estructuras de reivindicación propias, por eso decidí centrarme en él. Para cambiar esta situación se hace necesaria la conformación de consejos locales de la comunidad gitana que dialoguen con los ayuntamientos y también la puesta en marcha de un sindicato de venta ambulante, porque este es un sector al que estamos vinculados la práctica totalidad de nuestra comunidad de una u otra manera, principalmente en el textil y el calzado. No es que el mercado sea exclusivamente de nuestra comunidad pero aproximadamente un 80% de los puestos sí lo son. La venta ambulante y el mercado están llenas de obligaciones para los vendedores pero carecen de derechos. Tenemos que pagar para poner el puesto, ceñirnos a las normativas municipales y pagar autónomos, sin embargo no tenemos derecho regulado alguno sobre nuestro puesto, lo que hace que por ejemplo, te puedan cambiar la ubicación de tu puesto particular o del mercado en general, de un día para otro sin que tú puedas hacer nada, sin tener en cuenta la importancia que tiene el hecho de tener un sitio fijo, identificable y céntrico. Da igual que un puesto familiar lleve generaciones en las mismas circunstancias, como el de mi familia, que lleva 80 años, si un día te exigen un cambio no tienes herramientas de defensa.

O sea que el proyecto venía de atrás ¿Qué fue lo que os hizo comenzar a actuar durante el desconfinamiento?

Sí, estábamos trabajando la idea del sindicato cuando de repente saltó el Covid-19. Cerrar los mercados fue muy fácil, se cerraron por decreto del Gobierno central y fin, pero a la hora de abrirlos, la responsabilidad recaía sobre los ayuntamientos, quienes no tenían muy claro cómo proceder y que además, ni siquiera podían contactar con los propios vendedores ambulantes para comunicarse.

José Manuel “Manolo” Gabarri con una bandera gitana. Foto: Iván G. Fernández.

¿Cómo se forma la Plataforma?

El primer paso fue organizarnos a través de grupos de WhatsApp de los diferentes mercados locales para poder coordinarnos todos durante la desescalada y dar respuestas uniformes a los ayuntamientos de Oviedo y Gijón, que se mostraron interesados en contactar con los vendedores. Fue una buena idea pero que da mucho trabajo. Imagínate: grupos de más de 200 vendedores para algunas localidades y un total de 1.000 vendedores en toda Asturias. Empezamos discutiendo sobre cómo y cuándo empezar a trabajar. Tras realizar unas encuestas internas, la mayoría escogió comenzar en la fase 3 y fue ahí hacía donde dirigimos nuestros esfuerzos. Quiero destacar que empezar a trabajar en esta fase fue un acto de responsabilidad por la gran preocupación y el miedo que el Covid-19 nos produce, porque somos perfectamente conscientes del peligro de la enfermedad. En la comunidad gitana nos conocemos todos y aunque aquí no ha habido fallecidos, sí conocíamos personas que han fallecido en otros puntos del país y eso es algo que te marca y que queremos evitar a toda costa.

¿Cuál ha sido el proceso de vuelta al trabajo?

Oviedo y Gijón fueron los primeros ayuntamientos en tomar la iniciativa de reabrir sus mercados locales y para ello se pusieron en contacto con nosotros. Al ver esta voluntad por parte de los ayuntamientos más grandes, nosotros decidimos tomar la iniciativa e ir poniéndonos en contacto con el resto de ayuntamiento para ir evaluando las formas de vuelta al trabajo y ver cómo podíamos afrontar los problemas que se planteaban.

¿Qué problemas han surgido?

Principalmente dos, por un lado los cambios de ubicación de puestos y del mercado, que generan trastornos importantes, y por otro está el problema de que se ha dado preferencia a la alimentación a costa del textil y el calzado, discriminando nuestros puestos, cambiando nuestras ubicaciones para dárselas a otras actividades, mandándonos a los peores lugares y los más alejados. Esto no es un ataque a los puestos de alimentación, que ellos han estado muy perjudicados porque no se les permitía vender, cuando a las tiendas sí, y que han sido muy comprensivos con nuestras reivindicaciones. Es una crítica a cómo se afrontaba la vuelta al mercado por parte de algunos ayuntamientos. No se puede pretender que un mercado con 120 puestos totales y solo 20 de alimentación, se reabra y pasen los puestos de alimentación por encima de nosotros, que se abran antes, que tengan una proporción mayor, que se cambien las ubicaciones para perjudicarnos a nosotros, etc. Todos tenemos que vivir y que comer y la venta ambulante es una actividad que ayuda a dinamizar la economía local de los pueblos, los barrios y las ciudades. El día de mercado, sobre todo si hay buen tiempo, mucha gente sale de casa, consume en la hostelería local, la zona tiene más vida… en fin, todo se retroalimenta.

En todo este proceso estáis teniendo muchos encontronazos con los ayuntamientos de IU.

Sí y es algo que como persona de izquierda me ha dolido mucho en lo personal. Tuvimos buena predisposición y relación con los ayuntamientos del PSOE e incluso con los del PP (que ponían algunas trabas en cuestiones de higiene pero más como una forma de diferenciarse del PSOE que otra cosa). Con todos ellos casos ha habido una voluntad de sumar, de entenderse, de avanzar, de solucionar los problemas que surgían. Por ejemplo en Sama y La Felguera, tuvimos diferencias por la cantidad de puestos, el lugar de celebración del marcado, la preferencia de la alimentación, etc. pero hablando, pudimos corregir estas cuestiones. Sin embargo con IU no hemos hecho más que chocar y eso, insisto, me duele mucho por que se han comportado como una izquierda clasista. Han sido muy autoritarios, han hablado mal de nosotros, nos han despreciado abiertamente en las reuniones que hemos tenido, nos ha tratado como si fuéramos a pedirles limosna y así nos lo han hecho saber, como si el hecho de abrir nuestros puestos fuera un favor que nos hacían y una limosna que nos daban ¡Pero qué limosna? ¡Es nuestro trabajo! Afortunadamente hemos tenido el apoyo de los vendedores payos y eso nos ha ayudado. Además de este clasismo, han pretendido crear una confrontación, que no era necesaria, con los vendedores de alimentación. Todo ello con el fin de imponer sus políticas de mercados de autoconsumo, de revitalización de la agricultura local, etc. cuestiones con las que estamos de acuerdo, pero no a costa de dejarnos de lado a nosotros, de sacarnos a las afueras, lejos de la zona de mercado, como si fueran iniciativas incompatibles, como si el textil y el calzado no revitalizaran los pueblos.

Concentración de vendedores ambulantes en Llaviana. Foto: Iván G. Fernández.

Es un comportamiento hipócrita que habla relanzar la huerta de cercanía y el producto perecedero pero a la hora de la verdad no lo hace, porque si hablamos de huerta de cercanía, puedes vender de mayo a septiembre, el resto del año apenas sacas cosas. Entonces muchos vendedores de alimentación van a comprar a Mercastur para poder seguir trabajando. Eso está bien y no lo juzgo porque ellos tienen que comer, al igual que nosotros, pero los ayuntamientos de IU saben de estas situaciones y me molesta su hipocresía, que se hagan trampas al solitario.

Vuestro mayor problema está siendo con el Ayuntamiento de Grado

Sí. Tras más de un mes de “nueva normalidad” no nos han ofrecido todavía ninguna solución que nos permita trabajar en condiciones y todo parece indicar que esto va a seguir así las siguientes semanas. Solo tienen en mente sacar los puestos de textil y calzado del lugar habitual de mercado y llevarnos a las afueras, marginándonos. Por ejemplo, han querido mover a una señora que lleva 40 años con el puesto en el mismo sitio para reubicarla a la entrada del pueblo, lejos de todo ¿Qué sentido tiene? Fíjate ¡40 años! Y sin más la sacan de su lugar habitual. Por eso te digo que no tenemos ningún derecho.

Movilización de vendedores en Grao.

Pero por encima de todo, nos molestan los desprecios constantes que nos están haciendo y la forma en la que nos están tratando, incluso en las reuniones. Al final uno se pregunta qué clase de izquierda son.

Durante estos meses habéis hecho bastantes movilizaciones

Nos hemos visto obligados a hacer varias y la verdad que han surtido efecto, menos en Grao. En Mieres, tras varias movilizaciones, conseguimos que solo redujeran una calle del mercado. La movilización de Mieres tuvo que ver con que es un mercado caro y que era el que menos soluciones nos ofrecía, pretendía imponérnoslo todo. Un ayuntamiento de IU.

También tuvimos que realizar una manifestación en Pola de Laviana y en El Entrego para llamar la atención de los ayuntamientos y llevamos varias en Grado. En Oviedo realizamos una manifestación con los furgones y una concentración para exigir que si se sacan ayudas para el comercio de tienda, también se nos incluya a los vendedores ambulantes.

Estáis siendo muy críticos con la forma en la que se afrontan los rebrotes y como eso os afecta

Fíjate que cierran A Mariña en Lugo y aquí nos quitan los mercados hasta Luarca, ocho en total. Sin embargo en Galicia se seguían haciendo mercados mucho más cerca, eso no tiene sentido. Pero es que además es una medida arbitraria porque cierran los mercados por riesgo de contagio pero los pueblos están llenos de gente paseando, comiendo, sentados en terrazas… ¿Por qué se permiten las terrazas llenas todo el día pero no se nos deja a nosotros trabajar una mañana a la semana? ¿Acaso una cosa contagia y la otra no? Aparte de injusto supone un golpe duro porque te dejan sin ingresos varias semanas justo en el momento en el que podemos hacer algo de ganancia y algo de colchón para el resto del año, porque en invierno apenas se saca. El resumen es que nos queremos poner a trabajar y todo son trabas, no nos dejan. Tampoco nos dan ayuda ninguna porque no nos tienen en cuenta para nada. Pero es que nosotros no queremos ayudas, queremos que nos dejen trabajar porque queremos vivir de esto, que ha sido nuestro modo de vida durante generaciones, que muchos no saben otra cosa no sea dedicarse a la venta ambulante. Lo queremos porque es además una actividad digna, que aporta socialmente y económicamente y que no supone un problema específico para salud en esta situación.

“Cierran A Mariña en Lugo y aquí nos quitan los mercados hasta Luarca”

¿Cómo estáis afrontando la atuación actualmente?

Es un momento muy complicado, sobre todo porque nos coincide con la campaña de verano, que son apenas tres meses y que es justo el momento en el que un vendedor ambulante puede sacar beneficios con los que tirar el resto del año, tanto para vivir como para invertir en mercancía, porque los otros nueve meses se vende lo justo para ir tirando. Hay quien lo pasa mal porque tiene una economía más precaria o es más humilde y si no puede vender, no puede vivir, pero también se dan casos de compañeros que tienen una mejor posición pero que ahora lo están pasando fatal porque a lo mejor habían gastado justo antes del confinamiento 40.000€ en género para la campa de verano y ahora no tienen ni el dinero ni la posibilidad de dar salida a su inversión.

Estáis tratando de fomentar que la Plataforma Sindical se extienda a todo el país

Sí, porque es un problema general, no específico de Asturias. Estamos buscando soluciones conjuntas para todo el país y nos estamos moviendo para que en otros puntos salgan iniciativas similares. Si nosotros somos la punta de lanza es porque en Asturias hay una conciencia sindical mayor que en el resto de España. Desde otros lugares se miraba la iniciativa con un poco de mido y de recelo pero poco a poco, vamos rompiendo las reticencias y damos pasos hacia adelante. Fuera de aquí había mucha gente que quería enfocar nuestras reivindicaciones a través de lo social pero nosotros insistimos en que no sea así. Tiene que ser sindical o si alguien lo prefiere empresarial, pero desde luego no social. No podemos seguir pidiendo, no queremos que se nos trate con condescendencia y se nos trate como si fuera una limosna o una forma de “integración”, tiene que ser sindical (o empresarial si alguien lo prefiere) porque tienen que vernos como trabajadores o empresarios, como personas con derechos.

Vídeo del Sindicato Popular de Manteros de Barcelona.

¿Qué tipo de organización estáis impulsando?

Estamos impulsando un tipo de organización que sea unitaria y que dé cabida desde el pequeño hasta el gran vendedor ambulante, que lo conjugue todo. Asimismo, esto no es un iniciativa exclusivamente dedicada a la comunidad gitana sino que también engloba a payos y a personas de otras nacionalidades. De hecho, tenemos un buen número de vendedores marroquies y senegaleses.

Siendo una plataforma sindical ¿Habéis mantenido con otros sindicatos de la región?

Los sindicatos de clase fueron las primeras organizaciones con las que contactamos y a las que pedimos ayuda. Hablamos con todos ellos y todos nos quieren… pero para pertenecer a ellos. Claro, es que para cualquier sindicato, que te entren 1.000 personas de golpe es una noticia muy buena. Eso no nos ha gustado, porque parece que solo les interesa el número. Además quieren introducirnos en sus federaciones de autónomos y no de comercio. Solo la CSI sí nos ha ofrecido su apoyo y nos ha facilitado asesoramiento jurídico a través e sus abogados.

Héctor González
Escrito por

Es historiador, sindicalista y anarquista.

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