Conecta con nosotras

Entrevistas

“El Banco de España tenía informes que demostraban la locura de la fusión de las cajas”

Yago Álvarez, periodista económico, compara las rebajas fiscales de Madrid con el ‘dumping fiscal’ de Holanda en la UE.

El economista y periodista Yago Álvarez. Foto: Álvaro Minguito.

Yago Álvarez (O Porriño, Pontevedra) estudió administración y dirección de empresas y, según sus propias palabras, “me licencié en capitalismo”. Convencido de que la economía era algo importante, pero no de la forma en la que se la habían enseñado en la carrera, en 2014 contribuyó a fundar la revista de economía crítica “El Salmón. Contracorriente” que tres años más tarde se integró en el proyecto comunicativo más amplio “El Salto”. Ahí escribe sobre la actualidad económica desde otra perspectiva muy diferente a la que se suele encontrar en las páginas reservadas a la economía y las finanzas en los grandes medios. Como activista ha participado activamente en la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda y la la Red Municipalista contra las Deudas Ilegítimas y los Recortes. Fruto de este trabajo publicó el libro “Descifra tu deuda. Guía de auditoría ciudadana municipal” y en 2019 dirigió el documental “¿Quién ha hipotecado mi Ayuntamiento?”.

Cuando empezó la crisis algunos hablaron de una recuperación rápida si se ponía el dinero necesario para que la economía no se desplomara. ¿Crees que va a haber esa recuperación rápida o que entramos en otra crisis larga, como la de 2008?

La recuperación rápida la podemos descartar ya. Y el problema, más allá del virus claro, es esa larga crisis de 2008 y un sistema económico totalmente agotado. No estamos en una crisis larga, sino en un sistema en crisis. La financiarización de la economía está tocando techo, los capitales ya no encuentran donde rascar beneficio, las cadenas de valor global se rompen y se descomponen ante shocks en la economía como el coronavirus… y todavía falta por venir ese otro factor que va romper otro montón de reglas, la crisis climática. Esa idea de la recuperación en V se basa en que una vez se restablece el consumo, ya todo vuelve al mismo estado que antes. Pero es absurdo pensar en ello. Lo que vamos a ver es, como en cada crisis, una creciente y mayor desigualdad. Ahora está de moda llamarlo una recuperación en forma de K, pero es lo mismo de siempre: una mayor precariedad para los de abajo, mientras los que más tienen se quitan a competidores de encima, son los primeros en acceder a los capitales que se ponen para la recuperación y acumulan más dinero. Esta crisis va a cambiar muchas cosas, pero los resultados serán los mismos que las anteriores. Los que controlan la economía prefieren morir matando y arrastrarnos a todos al colapso antes que perder cuota de poder

¿Cómo crees que van a ser los presupuestos de 2021?

Van a ser unos presupuestos para tapar agujeros, porque eso es lo que se está haciendo hasta ahora y, siendo sinceros, tampoco creo que se tenga mucho margen. Pero en cómo y qué agujeros tapar se podrán encontrar diferencias muy sustanciales y ahí es donde el Gobierno de coalición, y sobre todo Unidas Podemos, va a tener su prueba de fuego. No es lo mismo unos presupuestos expansivos para activar el consumo y el empleo mediante el gasto y la contratación pública que unos en los que se rescate a grandes empresas sin pedirles nada a cambio. Justo acabamos de ver como Europa ha anunciado que la suspensión del Pacto de Estabilidad Económica europeo seguirá hasta finales del año que viene, lo que da un poco de margen a los presupuestos de los Estados miembro, algo que estaba claro que iba a ocurrir porque nadie con dos dedos de frente cree que se pudiera cumplir con la que se nos viene encima. Se podrá gastar y endeudar sin límite, según las necesidades, pero tendrá que pasar por las manos europeas para que den el visto bueno. Europa afloja porque sabe que nos estamos ahogando, pero no nos suelta. En cuanto recuperemos el aliento, apretará la soga un poco.

A ese anuncio le ha seguido otro de la ministra Montero anunciando que también se eliminan las reglas fiscales para los ayuntamientos y comunidades autónomas hasta finales de 2021.

Claro, no le quedaba otra. Sobre todo tras el fracaso de esa fórmula que intentó el Ministerio de Hacienda y de ignorar a los municipios que no tienen remanente ni superávit. De hecho llega tarde, porque la Comisión Europea suspendió el pacto en marzo, lo de hoy ha sido el anuncio de que se continúa. O sea que Hacienda debería haber hecho lo mismo en marzo y no andarse con tonterías y mareos. Ahora los ayuntamientos tienen que ser inteligentes y gastar bien el dinero, impulsar la economía local, promover el empleo, además de prepararse para nuevas olas del virus. Los ayuntamientos deben demostrar ahora que la Ley Montoro nunca tuvo ningún sentido, deben usar sus presupuestos como la herramienta política que son y que esas políticas favorezcan a la mayoría.

“Los ayuntamientos deben gastar bien el dinero y demostrar ahora que la Ley Montoro nunca tuvo ningún sentido”

La reforma fiscal ¿para cuándo?

Cuando se habla de fiscalidad en este país se suele ver el golazo por la escuadra que nos ha metido el neoliberalismo. En esta pandemia me he dedicado a leer sobre los sistemas impositivos en tiempos de guerra y crisis y te das cuenta de lo diferente que era el tratamiento antes y cómo es ahora. Tras las dos grandes guerras o el crack del 29, todos los países implicados impusieron impuestos específicos a las grandes riquezas, impuestos a las empresas que ganaban más en tiempos de guerra o directamente se confiscaba parte de la riqueza de los que más tenían para subvencionar la recuperación. Ahora hablas de un impuesto a los ricos y te aparecen los Amancio lovers mileuristas o menos a decirte que eso es una locura de “comunistas”, cuando los primeros países que las impusieron fueron Estados Unidos, Reino Unido o Francia. Y luego ves a un presidente del país por un partido que lleva la palabra “socialista” en su nombre diciendo que “el impuesto a la riqueza es un fetiche”. Ese es el gol del neoliberalismo, que presidentes socialistas y mileuristas rechacen impuestos que en otras crisis eran aceptados por todos. La reforma fiscal llegará, pero no tengo tan claro que sea beneficiosa para la mayoría. Se van a necesitar mayores ingresos, pero el debate es de dónde saldrán. Que Unidas Podemos haya aceptado que no se imponga un impuesto a la riqueza es un error, pero si aceptan una subida del IVA o del IRPF a las rentas bajas será su muerte política. Ahí tienen la principal prueba de fuego.

Madrid se está convirtiendo en un paraíso fiscal dentro de España, ¿cómo se podría evitar en un Estado descentralizado que unas comunidades no compitan contra otras en materia de rebajas de impuestos?

Armonización fiscal. No hay otra. Lo que hace Madrid con el resto es lo mismo que hace Paises Bajos o Irlanda con el resto de Europa, una competición a la baja. No se puede permitir competiciones fiscales a la baja donde solo ganan las empresas y rentas altas. Impera una norma en el imaginario y el pacto entre conservadores y socialdemócratas, impuesta por también por el liberalismo, de que se tiene que recaudar y ver luego en qué se gasta el dinero. En realidad se debería hacer al contrario: ver qué tipo de país queremos, calcular cuánto dinero necesitamos para llevarlo a cabo y estudiar un sistema impositivo que lo pueda financiar. Ese sistema impositivo nos marcaría unos mínimos y eso debería marcar también esos mínimos armonizados. Es vergonzoso que la Comunidad de Madrid no cobre impuestos de transmisiones, bajen populistamente el IRPF o los impuestos de actividades económicas a las casas de apuestas y luego Díaz Ayuso tenga que mendigar dinero al Estado para paliar los efectos de la pandemia o pedir sanitarios voluntarios.

“Después de las dos guerras mundiales todos los países implicados impusieron impuestos a las grandes riquezas”

¿Las ayudas europeas tendrán truco?

Las ayudas europeas son un truco, el mismo truco que nos colaron en 2008 pero en diferido. Saben de sobra que la austeridad no se puede aplicar hoy ni el año que viene, sobre todo cuando otros países y las otras súper potencias están gastando dinero a espuertas para reactivar la economía. Pero eso no significa que la Comisión Europea y Alemania no sigan confiando en la austeridad y la deuda como herramientas de sometimiento y control sobre los países del sur.

Comisión europea.

De momento ya tenemos que enviar nuestros presupuestos para que se validen en el Consejo Europeo, o sea que ya no tenemos tres hombres de negro, ahora tenemos 27 de gris. Y todo ello por 140.000 millones de euros, que dicho así y si todo Unidas Podemos y el PSOE lo tuitean a bombo y platillo parece que sea la panacea. Pero estamos hablando de que nos van a dar menos de lo que va a caer la economía este año, pero repartido en seis años. Además de que la mitad son préstamos. Y los 22.000 millones que hemos pedido del SURE, el fondo para financiar los ERTE, también son préstamos y totalmente insuficientes. Todos ellos con condiciones. O sea, le pides dinero a los mercados y la única condición es que lo devuelvas, incluso ahora mismo a intereses negativos, pero lo pides a las organizaciones supranacionales europeas que se supone que están para salvarnos el cuello y te lo dan con cuentagotas y exigiendo condiciones más allá de la devolución, como la reforma de nuestras pensiones o que no subamos impuestos a las multinacionales. Es una maldita vergüenza que ahora sea preferible pedir dinero a un fondo buitre que a Bruselas. Y luego cuando ves el dinero que está repartiendo el Banco Central Europeo ya me hierve la sangre. El BCE está repartiendo dinero a bancos y comprando bonos de empresas privadas a razón de unos 15.000 millones de euros semanales. O sea, lo que a nosotros nos van a dar en un año, tras aceptar su control, que nuestros presupuestos pasen por las manos y tras meses de negociaciones, el BCE lo reparte en una semana a los bancos a intereses negativos. Hemos vendido, otra vez, nuestra soberanía por cuatro monedas.

“Es vergonzoso que la Comunidad de Madrid no cobre impuestos de transmisiones y luego Díaz Ayuso tenga que mendigar dinero al Estado para paliar los efectos de la pandemia o pedir sanitarios voluntarios”

Cómo deberíamos gastar los fondos europeos

Inversión directa que cree empleo y reactive el consumo. Necesitamos abandonar el mantra de la libre competencia para dirigir directamente las compras públicas a empresas generadoras de empleo. Es una vergüenza que, por ejemplo, el concurso de los trajes de la policía nacional lo ganará El Corte Inglés presentando una oferta con prendas hechas en Asia mientras aquí la industria agoniza. Es solo un ejemplo, pero lo haría con todo. Aplicar las guías éticas que tiene la Economía Social y Solidaria, como la proximidad o la promoción del cooperativismo, al gasto público. También se deben contratar miles de sanitarios, profesores e invertir en los cuidados, que hemos visto que hacen aguas por todos los lados en esta crisis sanitaria y es un sector que en otros países, como los nórdicos, son fuentes fundamentales de empleo público. Cuando creas empleo, das seguridad y creas consumo, que luego se revierte al Estado en más ingresos por impuestos y en menos gastos en subsidios.

Flor de una planta hembra de cannabis . Foto: Nekwo.

Luego habría que impulsar nuevos sectores. Y por favor vayamos más allá de ese simplón y manido “hay que invertir en I+D”. Se deben promover con toda la fuerza de la maquinaria pública sectores de futuro y que generen nuevas industrias e incluso mercados inexistentes hasta el momento. La rotura de las cadenas de suministros globales en esta crisis, sumada a la crisis climática que afectará fuertemente a la logística mundial, ha demostrado que podemos reindustrializar y recuperar algunos sectores que ahora simplemente nos dedicamos a importar de China. Políticas de sustitución de importaciones con un ojo puesto en la ecología y en tener una independencia y soberanía industrial. En cuanto a sectores te diría que, por supuesto, las energías renovables, pero también la soberanía tecnológica o la industria del cannabis, que son totalmente inexistentes y son sectores de futuro. Y en esos sectores, como dice Maria Mazzucato y explicó Iñigo Errejón hace unos días en el Congreso, debe ser el Estado el que impulse los sectores y la empresa privada la que vaya a su rebufo.

Parque eólico en el Alto de La Degollada (Candamo) FOTO: Iván G. Fernández

Y luego si es necesario hay que intervenir sectores clave y ponerlos al servicio de la ciudadanía. El energético, el financiero o la sanidad privada no pueden seguir sangrando a la gente. Anticapitalistas ha presentado una propuesta que para mí ha sido de lo mejor que se ha puesto encima de la mesa: nacionalizar Nissan, comprar patentes de coches, camiones y motos eléctricas y que todas las administraciones públicas compren sus vehículos ahí. Que todas las motos de Correos, los camiones de la basura, los coches de la policía o los coches oficiales sean de fabricación pública. Pero claro, si el Gobierno propone eso a Bruselas les estalla la cabeza. Se nos tirarían encima, porque en este sistema de mierda la libre competencia está por encima de los derechos humanos y la vida.

“Si es necesario hay que intervenir sectores clave de la economía y ponerlos al servicio de la ciudadanía”

¿Para qué sería útil una banca pública en estos momentos?

Pues además de todas las ventajas que tiene ya de por sí, en esta crisis se hacen evidentes tres. Lo primero es para acceder más rápido y barato al chorro de dinero del BCE. El Tratado de la Unión Europea prohíbe que el BCE le preste dinero a los Estados, se lo da a los bancos. Entonces los bancos lo que hacen es lo que se llama carry and trade, o sea, compran nuestra deuda pública y acto seguido se la venden al BCE sacando una comisión de miles de millones de euros por hacer de mero intermediario. Con una banca pública no estaríamos mendigando a Europa unas migajas como he dicho antes, podrías acceder a esos 15.000 millones semanales que está repartiendo Lagarde a tipos de interés negativo. La segunda sería la gestión de los fondos. Es una vergüenza que el Estado esté avalando 140.000 millones de euros de préstamos ICO, pero que sean los bancos los que se lleven el pastel de los intereses, comisiones y ventas cruzadas de otros productos sangrando a nuestro tejido empresarial. Una banca pública podría gestionar el dinero de Europa bajo criterios sociales y ecológicos, pero también buscando la mayor rentabilidad a ese empuje a la empresa privada.

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia; y Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank.

Y luego está la opción más social. Una banca pública podría servir para gestionar y coordinar el Ingreso Mínimo Vital, para eliminar comisiones a las personas más necesitadas, para evitar la exclusión financiera, para pagar las pensiones sin que los mayores tengan que caer en las manos de bancos que han demostrado no tener escrúpulos con ellos.

¿Otro periodismo económico es posible?

Es posible y cada vez más necesario. Por eso fui uno de los fundadores de El Salmón Contracorriente y por eso ando liado en El Salto. Necesitamos que otras visiones de la economía puedan llegar a los ojos y oídos de la población. Necesitamos un periodismo independiente de los poderes económicos, que no tenga miedo de señalar a un lobby o empresa por miedo a perder un banner de publicidad, que se atreva a romper esos mantras que han hecho que la gente odie los impuestos o que la palabra “nacionalización” cree sarpullidos. Necesitamos un periodismo económico que muestre que hay alternativas al sistema económico actual y que explique esas alternativas para que sean comprendidas, apoyadas y llevadas a cabo.

“El Banco de España tenía emails e informes en la mesa de su cúpula que demostraban la locura que era la fusión de las cajas”

Rato ha quedado libre.

La sentencia de Bankia muestra otro de los golazos neoliberales y la complicidad de los grandes poderes: la pantomima de que los bancos centrales son órganos independientes. El Banco de España tenía emails e informes en la mesa de su cúpula que demostraban la locura que era la fusión de las cajas y que las cuentas estaban maquilladas, pero los ignoraron porque reconocer que la concentración bancaria de entidades financieras que han jugado con el casino de la economía y con nuestras vidas ha sido un gran error es un órdago a su modelo económico y sus planes de futuro. Y eso no lo van a hacer. Prefieren seguir promoviendo barbaridades como la fusión Bankia y Caixabank. Es una huida hacia delante de un sistema financiero que sigue controlando todo, incluída la Audiencia Nacional, pero que prefiere llevarnos a todos por delante a reconocer que su modelo está caduco y sus recetas solo favorecen a cuatro.

Que Rato se libre de esta tiene, sumado a que en esta crisis nadie está señalando al sistema financiero como en la anterior, tiene una consecuencia directa: que los banqueros se sienten ahora más impunes que nunca, que ya es decir. Y sumado a la fusión del nuevo gigante, la sentencia de Bankia es la perpetuación del rescate bancario de hace 10 años y de la socialización de las pérdidas.

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Haz click para comentar

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más leído

El hilo que cuestiona la repercusión internacional de los Premios Princesa

Actualidad

Los recortes de Canteli: Oviedo, del 0,7% al 0,0%

Actualidad

“El posmodernismo se ha convertido en un fetiche al que culpar de todo”

Cultura

El hombre que mató a Lluis Companys

Cultura

Asociación Cultural Nortes de Asturias © 2020 · Centradas en la periferia

Nortes en redes