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La desigualdad en los cuidados sitúa a Asturias a la cabeza en brecha salarial desde hace una década

Los nuevos decretos del gobierno contra la brecha salarial buscan remediar una desigualdad especialmente sangrante en Asturias

FOTO: Iván G. Fernández

Asturias, siempre a la cola en casi todo, encabeza no obstante algunos indicadores nacionales que ilustran la precaria situación de la comunidad: mayor tasa de muertes por suicidio, comunidad más envejecida y una brecha salarial de género casi diez puntos superior a la media española. Los datos publicados el pasado 22 de febrero, correspondientes a 2017, revalidan por segundo año consecutivo el liderato asturiano en discriminación laboral por razón de género. El Instituto Asturiano de la Mujer, en su informe anual sobre el tema, concluye que “la crisis económica castigó a las mujeres en Asturias, pero la recuperación solo beneficia a los hombres”. La brecha salarial asturiana lleva desde 2008 por encima de la media nacional.

Las trabajadoras asturianas perciben de media 3,9 euros menos que los hombres por hora trabajada y 8422 euros menos al año. Una asturiana, para ganar lo mismo que los varones en una jornada de 8 horas, tendría que trabajar 9 horas y 50 minutos; y para igualar su salario anual debería alargar su año laboral hasta el 18 de abril del año siguiente. Además, ellas ocupan el 78% de los empleos a tiempo parcial, según recoge la última Encuesta de Población Activa; lo que implica que una de cada cuatro trabajadoras asturianas carece de un trabajo a jornada completa. En los varones este porcentaje es solo del 6,3%.

“La brecha salarial en Asturias nos golpea por todas partes”, lamenta Nuria Varela, Directora General de Igualdad del Gobierno de Asturias, “por edad, por tipo de actividad, tipo de contrato, conciliación…”.

Aunque en el cómputo nacional la brecha salarial es más alta de los 44 años en adelante, en Asturias las más castigadas son las mujeres de entre 35 y 44, en lo que “influyen mucho la crianza, los cuidados y la conciliación”, recuerda Varela. A este respecto son abrumadores los datos de las excedencias solicitadas para el cuidado de hijos o familiares: el 93% recaen sobre las mujeres. “Esto nos indica que es también una cuestión de la cultura empresarial y de nuestra sociedad”, apostilla la Directora de Igualdad.

“Es una cuestión de cultura empresarial y de nuestra sociedad”

El Instituto Asturiano de la Mujer ha publicado una serie de documentos bajo el título “Asturias en la crisis del covid”. En el tercero de ellos, “Mujeres en trabajos esenciales durante el estado de alarma”, resalta cómo “la crisis del covid pone de manifiesto la importancia vital de los trabajos relacionados con los cuidados a las personas, tanto en el ámbito privado o doméstico como en el mercado laboral”. El informe asegura que “3 de cada cuatro profesionales del campo de la medicina, enfermería, farmacia o psicología, son mujeres. Esta proporción aumenta en alguna de estas ramas: en enfermería, por ejemplo, las colegiadas son el 87%, y el 82% en farmacia”. Lo mismo pasa con las residencias de ancianos: el 89% de las personas que trabajan en los Establecimientos Residenciales para Ancianos en Asturias son mujeres. 

Para rematar la faena, la discriminación salarial es mucho mayor en los empleos peor pagados, donde alcanza el 35,3% frente al 16% en las ocupaciones de nivel alto. A esto se le añade que las mujeres se concentran en mayor medida que los hombres en puestos de empleadas (75% frente al 59%, según el Informe de Situación de Mujeres y Hombres en Asturias 2019, publicado por el gobierno asturiano) y que ellas son también aplastante mayoría en el sector servicios, cuya brecha salarial se ha disparado en los últimos tres años. Una tormenta perfecta que no da visos de amainar pese a los intentos de la administración por domeñarla, todos inútiles hasta ahora.

“Hay poca conciencia”

A pocos días del 8 de marzo, Adrián Barbón anunció que este año pondría en marcha un ambicioso plan de igualdad. El presidente asturiano se comprometió a implementar “por primera vez” una mesa específica de igualdad en concertación laboral, con el objetivo de promover un cambio cultural en los cuidados y realizar “análisis exhaustivos” de los planes de igualdad de las empresas. Revertir la situación actual, advierten las que saben, exigiría medidas de hondo calado dada la singular estructura económica de la comunidad.

“La conciliación se ha revelado como una trampa para las trabajadoras”

“La configuración del tejido productivo en Asturias es determinante”, explica Carmen Escandón, Secretaria de Igualdad de UGT Asturias, “sobre todo por el mayor peso del sector industrial, claramente masculinizado”. Además, “el envejecimiento poblacional no ayuda a cerrar la brecha, toda vez que el cuidado de nuestros mayores es asumido mayoritariamente por mujeres”. Para la sindicalista, “la conciliación se ha revelado como una trampa para la mujer trabajadora, porque sólo la conciliación entendida como corresponsabilidad de ambos sexos podría conducirnos a una situación de igualdad”.

Y no se trata solamente de intervenir sobre las condiciones laborales; pues también la tasa de actividad presenta un claro sesgo de género. El promedio anual de la última década es de 83.118 mujeres inactivas más que hombres, según la Estrategia Asturiana contra la Brecha Salarial. La tasa de actividad de las mujeres en 2018 estaba en 46,92%, mientras que en los hombres llega al 55,04%. Todo esto le sugiere a Varela que “la brecha no se soluciona solo con el trabajo de la administración, sino que es también un trabajo de concienciación social, de que los hombres tienen que empezar a cuidar. Estas cifras significan que hay poca conciencia en casi todos los ámbitos”.

Intentos fallidos

Para Escandón la solución del problema no pasa por “buscar culpables, sino por asumir claramente que la brecha existe, que hay que atajarla y que el coste de no hacerlo es demasiado alto”. La intervención de la administración y el papel de los sindicatos es necesario, aunque no suficiente, una vez que se ha constatado que “las fuerzas competitivas no han logrado eliminar aquellas diferencias salariales que no suponen una mera compensación de las diferencias en características de los puestos de trabajo”, como se lee en el informe “Brecha salarial en Asturias”, elaborado por la Universidad de Oviedo a instancias del Principado.

ILUSTRACIÓN: Marta Gorjón

En 2016, el gobierno autonómico lanzó la Marca Asturiana de Excelencia en Igualdad con el fin de incentivar a las empresas “comprometidas con la equidad laboral y salarial”. En la primera convocatoria fueron reconocidas nueve empresas, entre las que se contaban Farmacéutica Asturiana o Supermercados Masymas. El pasado diciembre, cuando tocaba renovar la marca, el Principado solamente revalidó tres (Dupont, Grupo Meana y Sociedad Cooperativa Asturiana El Orrio) y sumó a Mentiona S.L a la lista. La retirada del distintivo, en algunos casos debida a la brecha salarial, fue percibida como un “endurecimiento de los criterios” por las empresas afectadas, que anunciaron que presentarían alegaciones.

“Hay que impedir los techos de cristal y los suelos pegajosos”

Otra de las medidas del ejecutivo de Javier Fernández fue la creación en febrero de 2017 de la Ventanilla contra la Brecha Salarial, un buzón para denunciar casos de discriminación y servir de enlace con la Inspección de Trabajo. Los últimos datos disponibles, de febrero del 2019, recogen solamente doce denuncias en dos años. De esas doce la mitad acabaron en expedientes y una en proceso sancionador. El Principado no aporta ninguna información sobre las empresas amonestadas.

En ese mismo período de tiempo, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) en Asturias llevó a cabo 93 actuaciones de oficio en materia de igualdad de género que resultaron en cinco sanciones y tres requerimientos de subsanación de irregularidades. Escandón, que considera “fundamental” la actuación de la ITSS, lamenta el “temor a represalias” de las trabajadoras que denuncian y la escasez de inspectores, “muy lejos de las ratios europeas por cada mil trabajadores”.

El pasado 6 de octubre, el Consejo de Ministros aprobó una ley de igualdad laboral cuyo objetivo, en palabras del Ejecutivo, es “ayudar a aflorar desigualdades en el mundo del trabajo y dotar de herramientas para eliminarlas”.

Conciliación, ¿sueño inalcanzable?

“Es complicado encontrar casos que demuestren que se cobra distinto por el mismo trabajo”, reconoce Ana María Rodríguez, profesora de Economía en la Universidad de Oviedo y una de las autoras del informe ya citado, “pero ese no es el problema de fondo de la brecha salarial, sino que las mujeres cobran menos que los hombres porque realizan trabajos de inferior categoría”. Rodríguez cree que las dificultades de conciliación, la educación y la presión social “explican el techo cristal”, y piensa que medidas como el permiso parental son “cruciales para luchar contra la brecha salarial de género de una manera efectiva”.

En la misma línea apunta otra Ana María Rodríguez, esta Secretaria de Igualdad de CC.OO Asturias, quien defiende que “una adecuada política de cuidados con perspectiva de género es la clave de bóveda para avanzar en igualdad”. La sindicalista propone “ampliar la red de Escuelas Infantiles y reforzar el sistema de atención a la dependencia” para que la conciliación no sea “un sueño fuera del alcance de las mujeres”.

“Hace falta una política de cuidados con perspectiva de género”

Carmen Escandón pone deberes para los empresarios: “La transparencia en las retribuciones, la aplicación de criterios no sexistas para la promoción laboral o para la asignación de pluses y complementos salariales, la negociación de Planes de Igualdad que contemplen medidas para la conciliación y la corresponsabilidad. Desde el 8 de marzo los Planes de igualdad son obligatorios para las empresas de más de 150 trabajadores y aún hay empresas de más de 250 que no los han puesto en marcha”. También le reclama al gobierno asturiano “impedir techos de cristal y suelos pegajosos, tomar medidas relacionadas con la conciliación, como la flexibilidad y racionalización de horarios, y garantizar la transparencia de las estructuras salariales”.

Pero el cambio más importante, recuerda Nuria Varela, “no pasa por medidas punitivas, sino por una concienciación respecto a los cuidados, porque tienen que ver con todo lo demás.”

Bernardo Álvarez
Escrito por

Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

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