Conecta con nosotras

Opinión

El Berlín

Ha muerto Tino ‘el del Berlín’. ¿Era su bar un antro? Digamos que sí, pero digámoslo sin ningún matiz peyorativo: en los antros hay efervescencia, risas, buena música y cuerpos que se tocan.

La calle Postigo en los años 90 por Carlos Álvarez Cabrero (Oviedo/Uviéu, 1967)

No me pidan datos. No los conozco, no los recuerdo, no voy a buscarlos. Qué más da, a estas alturas, cuando Tino Galguera acaba de morir y, con su muerte, también un pedacín de nuestra juventud. De la juventud de quienes ya están calvos. O peinan canas. O nos las teñimos.

No voy a contar nada original: tuvimos juventud y tuvimos bares; en Oviedo, desde donde hablo, como en otros muchos lugares de este mundo enorme.

La plaza del Fontán en los años 80.

El Berlín era el bar de Tino, en el Postigo Alto, en el barrio antiguo de la ciudad, y en los últimos ochenta y primeros noventa pasamos allí muchas noches. ¿Era antro el Berlín? Digamos que sí, pero digámoslo sin ningún matiz peyorativo. En los antros hay efervescencia, risas, buena música y cuerpos que se tocan. En los antros hay mucha noche y quienes hemos tenido años atrás esto lo llevamos para siempre pegadito a nuestra memoria, en la habitación de la felicidad y de la camaradería; en el lugar de la participación en lo común, al fin.

Veintipocos años, amigas, Rosendo, el chico que me gustaba…, ahí estaba todo, en ese momento, el universo se hacía pequeñito para estar en el Berlín.

Gran parte de las mejores noches de mi vida se encuentra en el Berlín. Todo empezaba al bajar esas escaleras: la noche se abría, estaba con mis amigas, Rosendo nos decía, “no sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí”, y, enfrente, el chico que me gustaba. Veintipocos años, amigas, Rosendo, el chico que me gustaba…, ahí estaba todo, en ese momento, el universo se hacía pequeñito para estar en el Berlín. Maneras de vivir.

Hubo en el Berlín y en sus alrededores momentos durísimos. Dejaron heridas que llegan hasta hoy. Probablemente, solo la casualidad y alguna circunstancia hicieron que algunas libráramos. Imagino que tuvimos suerte.

El Oviedo Antiguo con las restricciones sanitarias. Foto: Iván G. Fernández.

No me pidan datos, no los supe o no los recuerdo. No conocí a Tino más que de vista en aquellos años. Era mayor que nosotras, joven, sin embargo, pero lo llamábamos “el señor del Berlín”, en esa perspectiva tan relativa que supone la mirada de las edades del resto desde la nuestra. Por amistades comunes (probablemente, Luis Salgado), las redes sociales nos unieron y fue muy amable con mis publicaciones desde el Londres stoniano, el verano del año pasado, porque él había vivido en Londres y ambos compartíamos pasión por los Stones, recuerdos del pelo largo y sin canas.

Tino “el del Berlín”, en una imagen reciente.

Ahora, que nuestros bares de noche están cerrados; ahora, que no podemos ir al Diario Roma, de Salgado, a recordar todo esto, a pocos metros de donde estaba el Berlín; ahora, que no podemos compartir efervescencia, risa, buena música y cuerpos que se tocan; ahora, que esperamos que todo eso vuelva, porque si Sus Satánicas Majestades siguen en activo por qué nosotras no; ahora, por si no vuelve, esto que nos llevamos puesto, porque ya sabemos que el remedio es mezclar a partes iguales unas copas, unas amigas y un poquito de rock and roll.

Belén Suárez Prieto
Escrito por

Correctora de textos de profesión. Vivo en El Tiempo Delicuescente.

Comentarios
Advertisement

Lo más leído

“Los hijos no son de los padres ni del Estado, son de TikTok e Instagram”

Entrevistas

Expropiadores anarquistas: “Los Solidarios” de la Transición

Cultura

¿Qué hay del anarquismo hoy?

Cultura

“Aceptar el plan de ajustes de Montoro supuso renunciar a hacer inauguraciones el último año de mandato”

Entrevistas

Asociación Cultural Nortes de Asturias © 2020 · Centradas en la periferia

Nortes en redes