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Entrevistas

“Aceptar el plan de ajustes de Montoro supuso renunciar a hacer inauguraciones el último año de mandato”

Carlos Sánchez Mato, ex concejal de economía de Madrid, señala que es el momento de subir los impuestos a los más ricos.

Carlos Sánchez Mato.

Dice Carlos Sánchez Mato (Madrid, 1970) que cuando llegó al Ayuntamiento de Madrid en 2015 poco podía arruinar, porque lo que se encontró en los cajones de la Concejalía de Economía y Hacienda “no eran fajos de billetes, sino más bien telarañas”. De aquella experiencia agridulce que acabó con su destitución por la ex alcaldesa Manuela Carmena, que le marginaría de su nueva plataforma, Más Madrid, ha salido un libro “919 días ¡Sí se podía! Cómo el Ayuntamiento de Madrid puso la economía al servicio de la gente” (Akal, 2019), escrito a cuatro manos con su colaborador entonces, Eduardo Garzón. Tras encabezar la candidatura Madrid en Pie y quedar fuera del Ayuntamiento, Sánchez Mato ha vuelto a la docencia como profesor de economía, y a su trabajo político como coordinador del área económica de IU. Este jueves presentó su libro en un acto on line organizado por Somos Uviéu, y en el que ha dejado un mensaje claro “si las izquierdas no cumplen su programa de gobierno, abrirán las puertas al regreso de las derechas”.

¿De qué te sientes más orgulloso de tu experiencia como concejal entre 2015 y 2017?

Desmontamos el mantra de que la izquierda transformadora o revolucionaria, como prefiero decir yo, arruinamos las cuentas cuando manejamos las cuentas públicas. Las cifras están ahí. Multiplicamos el gasto social en 1.000 millones más de euros e incrementamos en 854 millones las inversiones al mismo tiempo que reducíamos la deuda heredada del PP en 2.957 millones de euros. Son datos públicos, pero hubo una oscuridad intencionado en que esto pasase desapercibido para la ciudadanía. Fue un logro colectivo de toda la gente que formábamos parte de Ahora Madrid. No fue magia. Hicimos compatible incremento de gasto y reducción de deuda atacando la evasión fiscal de los más privilegiados. Subiendo los impuestos al 0,7% más rico los bajamos a la mayoría, mientras hacíamos crecer el gasto social, la inversión y saneábamos las cuentas. Que esto fuera posible demuestra lo desigual que está repartida la renta y el patrimonio de Madrid y en general de este país.

¿Se quedó corto Ahora Madrid?

Queríamos gastar más dinero. Aumentar el gasto social en 1.800 millones de euros. Madrid es una ciudad muy desigual. Hay gente que lo pasa fatal al lado de enormes riquezas. O hay respuestas públicas para proteger a la gente o esa incertidumbre e inseguridad abre la puerta al fascismo. Nuestra experiencia demostró que hay dinero, pero hay que ir a buscarlo, y eso nunca gusta a los que lo tienen. Cancelamos los contratos con las agencias de calificación de deuda. Esperanza Aguirre dijo que hacer eso nos iba a costar 100 millones de euros al año más, que nos sacaba del mapa financiero, que se caería el mundo… Recuerdo que mi madre me llamó asustada después de ver un debate de Ana Rosa Quintana donde hablaba del tema y me dijo “Hijo, ¿qué estás haciendo con Madrid?” Sin embargo anulando esos contratos ahorramos 250 millones anuales a la ciudad y el mundo efectivamente no se cayó. El problema es que luego nunca hay un programa de Ana Rosa que cuente eso.

¿Cómo valoras el actual proyecto de Presupuestos Generales del Estado?

El aumento del gasto público en los PGE es importante, pero inferior al que deseamos y necesitamos. Se puede conseguir con otra política fiscal, sin recurrir al endeudamiento.

“Podemos aumentar el gasto público con otra política fiscal, sin endeudarnos”

Vale, subimos los impuestos a los ricos, ¿pero cómo logramos que no se vayan a otra parte?

Cuando decidimos que en Madrid los ricos iban a pagar más vinieron a verme representantes de las grandes fortunas. Dijeron que se iban a marchar si subíamos los impuestos. Bueno, pues hasta hoy. Subir los impuestos a los ricos y evitar la evasión es bastante sencillo incluso en el actual marco español y europeo. En España la presión fiscal está 7 puntos por debajo de la UE. ¿Por qué no nos queremos parecer a Europa en fiscalidad? Convergiendo con la media europea recaudaríamos 75.000 millones de euros más. Lo que España gasta cada año en sanidad.

Sin embargo las izquierdas pierden las elecciones en Madrid y la alcaldía vuelve al PP

Los mismos problemas de Madrid se dieron en todas las ciudades del cambio. En Madrid tenemos hasta 20 puntos más de abstención en algunos barrios obreros que en los del centro. ¿Es Madrid de derechas? No. Lo que pasa es que si la gente de clase trabajadora no ve cambios se desilusiona y no va a votar. Renunciar a dar la batalla contra el Gobierno de Rajoy y aceptar por parte de Manuela Carmena el plan de ajustes de Montoro supuso renunciar a hacer inauguraciones y gasto el año de las elecciones. Hoy Almeida está inaugurando obras que proyectamos nosotros. Cuando llegamos al gobierno tenemos que hacer nuestras políticas, no las de las derechas. Si Zapatero hubiera gestionado de otra forma la crisis en 2010 quizá habría seguido siendo presidente.

¿No influyó también un exceso de guerras culturales incomprensibles para la gente?

No había un exceso de belenes de Navidad, pero tampoco los íbamos destruyendo. Sin embargo la imagen era que nos estábamos cargando la civilización occidental. Los accionistas de los medios de comunicación tienen sus intereses y juegan un papel clave en deformar la imagen de los gobiernos progresistas.

Un momento de la charla del ex edil de economía.

La división de la izquierda en dos candidaturas tampoco ayudó precisamente

Es política ficción, pero creo que sin la fractura de Ahora Madrid habríamos ganado en la capital y la izquierda también estaría gobernando en la comunidad. El pacto de las empanadillas nos hizo un daño enorme en Madrid y en toda España. En todas las ciudades del cambio, en A Coruña, en Oviedo, Santiago de Compostela, en todas partes…

¿Era inevitable esa ruptura?

A mi no me sobraban ni Manuel Carmena ni Iñigo Errejón. Fueron ellos los que rompieron con nosotros. Manuela dijo que Ahora Madrid estaba agotado y fundó su partido, aunque lo llamase plataforma ciudadana, y no quiso que parte de su antiguo equipo la acompañara. Manuela no quería que fuera en las listas, y yo estaba dispuesto a asumirlo, por mantener la unidad, pero al final aquello iba más allá. Ni primarias, ni participación, ni nada. A mi también me resulta más fácil entenderme solo con los de IU, pero así no funcionan las cosas. La aparición de PODEMOS sirvió para dar un golpe en el tablero y le sentó muy bien a IU para renovarse y salirse de cierto acomodo. Las confluencias no son fáciles, pero son imprescindibles para cambiar las cosas. No me sobra ningún compañero ni compañera.

Diego Díaz Alonso
Escrito por

Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

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