Mucho más que la libertad de Pablo Hasel

Las concentraciones asturianas no han tenido demasiado seguimiento, pero sí han puesto de relieve el hastío juvenil con la crisis y la pandemia.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

La mayoría de los asistentes a las concentraciones que hoy se celebraron en Asturies para reclamar la libertad del rapero Pablo Hasel no habían nacido el día que Tejero entró pistola en mano en el Congreso de los Diputados. La casualidad ha querido sin embargo que las movilizaciones hayan coincidido con los 40 años del 23F. Media de edad muy baja por lo tanto en las concentraciones de Uviéu y Xixón que reunieron un centenar aproximado de veinteañeros en cada ciudad.

Convocadas por el Bloque Críticu en la capital y por el Comite pola Amnistía en la ciudad más poblada de Asturies, los organizadores quisieron dejar claro que no se movilizaban solo por la suerte del rapero catalán, sino en general por un clima de represión, explotación laboral y falta de esperanza. La mayoría de los que hoy se han manifestado solo han conocido una España en crisis. La de 2008 les pilló siendo críos y esta de 2020 les ha sorprendido estudiando o tratando de introducirse en el mercado laboral. Los gritos de ¡Qué viva la lucha de la clase obrera! se corearon en Uviéu bastante más que las consignas en favor de Hasel. También los gritos contra la Monarquía.

En la concentración celebrada en la carbayona Plaza de la Escandalera los convocantes denunciaron entre otras muchas cosas una paliza de la policía a unos jóvenes ocurrida el fin de semana en el Bulevar del Vasco. Un joven enmascarado con una careta de V de Vendetta, propuso dar un paseo por el Oviedo Antiguo, pero tras fracasar la negociación con el fuerte despliegue de antidisturbios, los concentrados se fueron disolviendo no sin antes gritar las tradicionales consignas anti-policiales. El envejecimiento de la población asturiana no ha jugado en contra de unas convocatorias que en toda España han tenido como nota predominante el carácter mayoritariamente juvenil de las protestas, yu que por lo tanto en Asturies han tenido escaso seguimiento.

Los mayores de 30 años, la generación del 15M, ha sido la gran ausente de unas movilizaciones, a la vista de lo dicho y coreado, mucho más que por la libertad del controvertido Pablo Hasel.

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