Yolanda Díaz y la calma revolucionaria

Enric Juliana, Esteban Hernández y la vicepresidenta reflexionan en la Semana Negra sobre el futuro de España y los retos de las fuerzas progresistas en tiempos de incertidumbre.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y forma parte del consejo de redacción de Nortes.

Hace poco en una entrevista para Nortes, todavía pendiente de publicar, Roberto Sánchez Ramos “Rivi”, ex concejal de IU del Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu, me decía que en el fallido tripartito de izquierdas carbayón había faltado sobre todo “calma revolucionaria”. La ansiedad y las prisas no son buenas consejeras, y algo parecido recomendó este viernes en la Semana Negra de Xixón Enric Juliana al espacio de Unidas Podemos: “No atosigar a la gente. El mundo no puede arreglarse cada cinco minutos”. Aviso a navegantes del corresponsal de La Vanguardia en Madrid y gurú de buena parte de la izquierda: Ya no estamos en la España del post15M y la indignación ha cambiado de bando. Corren tiempos de templanza, de no ponerlo todo patas arriba y de ofrecer seguridad a una ciudadanía llena de miedo e incertidumbre. Hoy es la derecha la que lo impugna todo y la izquierda a la que le toca defender, en palabras de Juliana, “un programa reformista fuerte” para la España de los próximos años: redistribución de la riqueza, modernización del modelo productivo, reindustrialización 4.0, transición ecológica y cohesión territorial, con la cuestión catalana y la España vaciada como grandes problemas de fondo. La Vicepresidenta y Ministra de Trabajo Yolanda Díaz es la que mejor posicionada parece hoy día para encabezar ese proyecto de una izquierda plural y amable para todos los públicos. David Posada, de la directiva de la Sociedad Cultural Gijonesa, se lo preguntó abiertamente y a bocajarro. Yolanda Díaz no confirmó pero tampoco desmintió. La ministra mejor valorada del Gobierno de Pedro Sánchez vino a “hablar de su libro” y expuso que España tiene la posibilidad de reinventarse después de la pandemia como un país más justo y más moderno: “Podemos seguir siendo el Sur de Europa en términos geográficos, pero abandonarlo en términos sociales y económicos”. Frente al optimismo de Díaz con respecto a las posibilidades de los Fondos Europeos para construir ese nuevo proyecto de país, “Una matria que cuide” en palabras de la política gallega, el periodista de El Confidencial Estebán Hernández, también presente en la mesa, advirtió del peligro de que el cambio de modelo productivo, descarbonización y digitalización, deje a gente atrás, y lamentó que en la Comisión Europea no se esté tomando más en serio las políticas económicas neokeynesianas que está planteando Joe Biden al otro lado del Atlántico.

Máxima expectación en la primera visita de Yolanda Díaz a la Semana Negra, ese festival de literatura policiaca en el que cabe un poco de todo, como explicó Ángel De la Calle, su director, en la presentación del acto. En primera fila la alcaldesa de Xixón, Ana González, la Delegada de Gobierno, Delia Losa, y el presidente de la Sociedad Cultural Gijonesa, Pedro Roldán. También estaban por allí los principales dirigentes de Podemos e IU, los secretarios de CCOO de Asturies, José Manuel Zapico, y de la organización confederal, Unai Sordo, veteranos varios de la izquierda asturiana, el ensayista Daniel Bernabé o la novelista Marta Sanz, ambos invitados en la Semana Negra.

Recibida como una rock star por el público que abarrotaba las inmediaciones de la carpa, también colectivos de trabajadores en lucha se acercaron a Yolanda para explicarle sus peticiones. Poco antes de empezar el acto, una marcha convocada por la CSI y la CNT, se manifestó para exigir a Díaz la derogación de la reforma laboral. La vicepresidenta se paró a charlar con ellos y se fotografió con los trabajadores de EBHI, que siguen en lucha contra los despidos en el puerto de El Musel. Los organizadores de la protesta correspondieron al talante de la responsable de Trabajo poniendo fin a la protesta y no yendo hasta las inmediaciones de la carpa. En el acto Díaz se volvió a comprometer con el desmontaje este mismo año de la reforma laboral del PP, y la puesta en marcha de un nuevo marco de relaciones laborales que reforzará la negociación colectiva y reducirá la temporalidad en el empleo. Eso sí, con diálogo, y ante todo, mucha calma. Revolucionaria o reformista.

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