Bienestar y protección en los Centros Educativos

La Coordinación de Bienestar podrá ser, con una buena gestión, un perfil que promueva la conexión y la sinergia, además de acompañar los procesos personales y grupales a lo largo de sus etapas.

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Nuria Saavedra
Nuria Saavedra
Activista feminista y LGTBI+, trabajadora social y profesora en un instituto de Xixón.

Ya desde la LOE, en su artículo 126.2, se establece que “una vez constituido el Consejo Escolar del centro, éste designará una persona que impulse medidas educativas que fomenten la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres.” Además, se instaura que es función del Consejo Escolar (art.127.g): “proponer medidas e iniciativas que favorezcan los estilos de vida saludable, la convivencia en el centro, la igualdad efectiva de mujeres y hombres, la no discriminación, la prevención del acoso escolar y de la violencia de género y la resolución pacífica de conflictos en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social.”

En 2020, con la LOMLOE -que así se conoce a la Ley Orgánica 3/2020 que modifica a la LOE- se añade en el apartado 5 del artículo 124, lo siguiente: «5. Las Administraciones educativas regularán los protocolos de actuación frente a indicios de acoso escolar, ciberacoso, acoso sexual, violencia de género y cualquier otra manifestación de violencia, así como los requisitos y las funciones que debe desempeñar el coordinador o coordinadora de bienestar y protección, que debe designarse en todos los centros educativos independientemente de su titularidad. Las directoras, directores o titulares de centros educativos se responsabilizarán de que la comunidad educativa esté informada de los protocolos de actuación existentes, así como de la ejecución y el seguimiento de las actuaciones previstas en los mismos. En todo caso deberán garantizarse los derechos de las personas afectadas.»

Alumnado del Colegio La Corredoria. FOTO: Pablo Lorenzana

En 2021, la Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia desarrolla -en el artículo 35 del Capítulo IV dedicada a centros educativos- los requisitos y funciones generales de la Coordinadora o Coordinador de Bienestar y Protección. Esta figura tiene que crearse en todos los centros educativos donde cursen estudios personas menores de edad, independientemente de su titularidad, bajo la supervisión de quien ostente la dirección o titularidad del centro.

“la Coordinadora de Bienestar y Protección requerirá de un trabajo fundamental de coordinación y colaboración con el Departamento de Orientación”

Las administraciones públicas competentes determinarán si las funciones de la Coordinadora o Coordinador de Bienestar y Protección serán desempeñadas por el personal ya existente en el centro escolar o por nuevo personal. En mi opinión, tendría que cumplir con una serie de requisitos técnico-profesionales que ya se ajustan al perfil profesional de dos especialidades ya existentes en el sistema educativo: Profesorado Técnico de Servicios a la comunidad (PTSC) e Intervención Sociocomunitaria (ambos con perfiles académicos de Trabajo Social, Sociología, Educación Social). También podrían incluirse otros perfiles profesionales: técnicas y técnicos superiores de Integración Social y/o Promoción de Igualdad de Género. Además de la formación base, sería conveniente que tuviera formación específica y experiencia profesional en temas comunitarios, así como en inclusión, violencia de género, personas con diversidad funcional, colectivo LGTBI+, etcétera.

Entre las acciones a realizar por esta nueva figura podemos destacar: promover planes de acción para toda la comunidad educativa (profesorado, tutoras y tutores, familias, alumnado, personal no docente), coordinar protocolos, ser referente principal ante posibles casos de violencia en el propio centro o entorno, promover medidas de bienestar y cultura del buen trato, fomentar la resolución pacífica de conflictos, informar sobre la existencia de protocolos, fomentar el respeto al alumnado con discapacidad o en situación de vulnerabilidad o diversidad, participar en la coordinación del plan de convivencia, promover la comunicación inmediata con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la Agencia de Protección de Datos de situaciones de riesgo, y fomentar una alimentación saludable y nutritiva.

Colegio público Horacio Fernández Inguanzo, en La Foz (Morcín). FOTO: David Aguilar Sánchez

Por tanto, la Coordinadora o Coordinador de Bienestar y Protección requerirá de un trabajo fundamental de coordinación y colaboración con el Departamento de Orientación (Orientadora y Profesora Técnica de Servicios a la Comunidad), bajo la supervisión del equipo directivo. En aquellos centros donde se estén impartiendo Ciclos Formativos de Grado Superior en Integración Social, Promoción de Igualdad de Género y Animación Sociocultural, podría establecerse una colaboración teórico-práctica (FP Dual) con el propio centro y con los centros educativos del entorno. Además de las relaciones interinstitucionales con los Servicios Sociales, Centros de Salud, etcétera.

A lo largo de las últimas dos décadas se ido trabajando en los centros educativos temas educativos de: resolución de conflictos, acompañamiento entre iguales, planes de igualdad y de convivencia, proyectos de voluntariado para alumnado en situaciones de vulnerabilidad, coeducación, tutorías LGTBI, etcétera. La Coordinadora o Coordinadora de Bienestar podrá ser, con una buena gestión, un perfil que promueva la conexión y la sinergia en los centros educativos y acompañe los procesos personales y grupales a lo largo de sus etapas. El próximo curso será fundamental para esta nueva andadura, y una nueva oportunidad para la comunidad educativa.

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