“Esta reforma laboral tiene elementos positivos, pero queda muchísimo por trabajar”

Severino Menéndez, responsable de Empleo y Formación de CCOO Asturias responde a las preguntas de Nortes sobre la nueva legislación y su visión de la negociación entre sindicatos, Gobierno y patronal

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Christian Ferreiro
Christian Ferreiro
Graduado en Filosofía por la Universidá d'Uviéu. Esperando ser docente de secundaria en un futuro no muy lejano.
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Severino Menéndez Minas es responsable de Empleo y Formación de Comisiones Obreras de Asturias. Tras la reciente reforma laboral llevada a cabo por el Gobierno de coalición e impulsada por el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz, en la mesa de diálogo social con los sindicatos CCOO y UGT, y con la patronal CEOE, hemos hablado con Severino para saber su opinión sobre esta reforma, sus puntos fuertes y débiles, así como su visión respecto de la negociación.

¿Qué opinión tiene sobre la nueva reforma laboral? ¿Mero maquillaje o derogación de aspectos lesivos?

A todos nos hubiese gustado la derogación de las reformas laborales de Rajoy y Zapatero, pero desde el principio esa cuestión no estuvo encima de la mesa por parte del Gobierno. La perspectiva del Gobierno era otra. Nosotros, como sindicato, no tuvimos otra opción que ir a ese escenario a trabajar por eliminar las partes más lesivas. Un escenario en el que se ha podido incidir especialmente, con mayores o menores avances, en los contratos formativos, en la contratación indefinida, planteándola como la forma ordinaria de contratación, en establecer mecanismos de flexibilidad interna frente a la flexibilidad externa, que es lo que se venía haciendo, en la prevalencia del convenio de sector frente al de empresa, etc. Y también en un elemento especialmente relevante como la recuperación de la ultraactividad de los convenios.

En opinión de Severino Menéndez, no ha habido “especial facilidad” con el Gobierno en la negociación. Foto: David Aguilar Sánchez

¿Qué derechos laborales han salido reforzados?

Sin duda el elemento más importante es la negociación colectiva. La reforma laboral de Rajoy, con la eliminación de la ultraactividad, iba directa a la línea de flotación de la negociación colectiva, dando todo el poder a la patronal en las negociaciones, de manera que el convenio desaparecía en el momento en que la patronal no quisiera llegar a ningún acuerdo, quedando como única red de protección el Estatuto de los Trabajadores.

También la prevalencia del convenio de sector sobre el de empresa, si bien sólo se ha conseguido que esto sea así en la parte salarial, es un asunto de mucho calado.

Por otro lado, para Comisiones Obreras esta reforma laboral debe ser un capítulo más de una agenda de reformas sociales, que debe tener capítulos sucesivos en los que abordar otras cuestiones. Con esta reforma, se han conseguido acotar ciertos aspectos de la temporalidad en la contratación. Actualmente, hay más de un 25% de temporalidad en la empresa privada y más de un 30% en el empleo público. Un aspecto de las relaciones laborales que nos preocupa y donde además existe un importante índice de fraude. Ahora habrá que esperar a ver los resultados en general. Y en cuanto al fraude, tenemos una patronal que en algunos sectores se lo plantea como opción dado que no tenía hasta ahora consecuencias palpables para ellos, el incremento de las sanciones puede tener un efecto importante contra el fraude.

¿Qué aspectos deberían haberse atajado más?

Nos hubiese gustado garantizar la prevalencia de los convenios sectoriales no sólo en los aspectos salariales. A pesar de que es un avance respecto a la reforma laboral de 2012 y que se trata de un aspecto de suma importancia, creo que se queda un poco corto. Esta reforma laboral tiene elementos positivos, pero queda muchísimo por trabajar. Estamos muy lejos de que los trabajadores y las trabajadoras tengamos las mismas condiciones laborales que antes del 2012. Ya que el Gobierno no ha querido derogar la reforma laboral, tal como planteaba su programa de gobierno, los sindicatos estamos empeñados en seguir una agenda de reformas sociales e intentar recuperar las conquistas y derechos arrebatados.

“No ha habido una especial facilidad en negociar la reforma laboral con el Gobierno”

¿Cómo valora el papel de Yolanda Díaz al frente del Ministerio de Trabajo en esta reforma?

Es difícil valorar una sola pieza del Gobierno. Vimos que dentro del Gobierno había tensiones y diferentes formas de ver hasta dónde se podía llegar. Quizá la Ministra de Trabajo tenía una previsión y el resto de ministerios que participaban tenían otra. Pero los sindicatos desde el principio dejamos claro que se negociaba con el Gobierno en su conjunto, y en las reuniones se producía una negociación línea a línea, palabra a palabra, realmente compleja y dura. No creo que hubiese la sensación de que el Gobierno estuviese negociando especialmente de los trabajadores y quizá tampoco la sensación de a favor de la patronal, sino que era una parte más con sus intereses concretos. No ha habido una facilidad especial en negociar con el Gobierno. Pero sí que ha habido voluntad de negociación y de llegar a acuerdos, sin pasar una machacadora como hicieron los decretos anteriores. Los derechos perdidos con las reformas laborales de Rajoy y Zapatero fueron perdidos a decretazo, y esta reforma ha sido fruto de la negociación. Nos habría gustado que hubiese sido más, pero hay que poner en valor la voluntad de negociación y de acuerdo.

José Manuel Zapico, en un reciente artículo publicado en Nortes, ha dicho que esta reforma laboral se ha dotado de legitimidad gracias a que ha sido resultado del acuerdo y del diálogo social, por lo que está en condiciones de permanecer en el tiempo. ¿Logrará arrastrar también a la derecha?

Es difícil de plantearlo. Hay quien opina que el haber conseguido que la patronal no se levantase de la mesa y firmara el acuerdo es una garantía de estabilidad, independientemente de que la derecha entre en el Gobierno o se mantenga el actual. Pero, teniendo en cuenta la derecha cavernícola que tenemos en este país, y que las demás reformas laborales se hicieron a golpe de decretazo, puede que cargarse de argumentos no sea suficiente. La derecha se empeña en hacer retroceder a la clase trabajadora en sus derechos, y contra eso, la única garantía no es un determinado gobierno si no la capacidad de movilización que tengamos los sindicatos y las organizaciones obreras para hacer frente a esos ataques.

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