¿Qué es ser hombre y cishetero en el siglo XXI?

La frase de Simone de Beauvoir “No se nace mujer: se llega a serlo” nos pueda ayudar a situarnos en el núcleo central del objetivo primordial de la educación en el siglo XXI que es la coeducación.

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Nuria Saavedra
Nuria Saavedra
Activista feminista y LGTBI+, trabajadora social y profesora en un instituto de Xixón.

El 15 de diciembre de 2021 murió la feminista bell hooks. Hoy quiero empezar haciéndole un homenaje con un fragmento de su libro El feminismo es para todo el mundo: “El feminismo es antirracista, anticlasista y antihomófobo o no merece ese nombre. Muchas mujeres blancas hacen uso del feminismo para defender sus intereses, pero no mantienen este compromiso con las mujeres negras, precarias y lesbianas; eso no es feminismo. Tanto daño hace al movimiento una mujer que reproduce el sexismo como aporta un hombre feminista. El feminismo es para las mujeres y para los hombres. Necesitamos nuevos modelos de masculinidad feminista, de familia y de crianza feminista, de belleza y de sexualidad feminista”.

La frase de Simone de Beauvoir “No se nace mujer: se llega a serlo” nos pueda ayudar a situarnos en el núcleo central del objetivo primordial de la educación en el siglo XXI que es la coeducación. No nacemos mujeres, no nacemos hombres: se llega a serlo. No es una cuestión biologicista, esencialista, es un proceso en construcción. Y ahí está quizás el quiz de la cuestión. Paloma Uría en Alianzas Rebeldes afirma que el feminismo nos ha llevado a preguntarnos ¿qué es ser mujer? Ahora es el momento de preguntarnos ¿qué es ser hombre? o ¿qué es ser cishetero? Toda definición no es algo permanente, sino que está en constante renovación. Y si se ha hecho énfasis, en un determinado momento sobre algún aspecto, ha sido más por su desconocimiento o injusta discriminación. Por eso, no nos hemos preguntado hasta ahora qué es ser hombre o qué es ser cishetero porque se ha entendido que era la realidad dominante, hegemónica, lo “mayoritario”, invisibilizando o negando las otras realidades.

“No nos hemos preguntado hasta ahora qué es ser hombre o qué es ser cishetero porque se ha entendido que era la realidad dominante, hegemónica”

Creo que ya no estamos en tiempos de afirmar lo que es mayoritario o minoritario. Lo que hay que nombrar e integrar son los nuevos valores y las nuevas realidades del siglo XXI en un momento donde muchas circunstancias y sentimientos se encuentran en situación de incertidumbre y entrar en diálogo con los viejos moldes.

Hace unos días escuchaba a Noemí Parra que “las alianzas tienen que generarse en una lógica de horizontalidad”. Las jerarquías y privilegios tienen que desaparecer para que exista un verdadero diálogo en igualdad, respetando y dando espacio a lo específico en convivencia con los fundamentos mínimos que nos llaman a encontrarnos. Precisamente, por todo ello, tenemos que aprender a vivir en la incertidumbre. La dinámica en la que se mueven con inercia los acontecimientos, en el siglo XXI, adquiere mayor velocidad. Los espacios, las interacciones y las relaciones, cada vez son más rápidas y menos seguras. Las certezas tienen que venir de dentro de cada persona, no de los hechos exteriores. Aprender a trabajar y vivir desde dentro, nos dará la fortaleza para afrontar nuevas realidades cambiantes sin querer reforzar la seguridad o incrementar el punitivismo. De nuevo, más educación personalizada con valores comunitarios y menos represión, más igualdad y menos jerarquización. El límite de la libertad está en el respeto a los Derechos Humanos.

En Asturias, estamos en un proceso de audiencia e información pública del Proyecto de Decreto por el que se regula la coeducación en el sistema educativo asturiano que finalizará el día 17 de febrero. Aunque llega con retraso, es de agradecer el trabajo realizado desde el Instituto Asturiano de la Mujer y esperamos que el próximo curso se pueda poner en funcionamiento.

Además, en nuestra comunidad autónoma también se lleva reclamando desde hace años (también llegará tarde, pero más vale tarde que nunca) un Protocolo para el acompañamiento del alumnado, profesorado y familias LGTBI y la atención a la diversidad sexual y/o de género en los centros educativos, independientemente de su titularidad (pública, concertada y privada de la educación infantil, primaria, secundaria, especial y formación profesional). Por otro lado, seguimos esperanzo noticias sobre la Ley integral de atención a las personas y familias LGTBI+ en Asturias.

La tensión entre seguridad y libertad sigue estando presente en nuestros días. El cambio de tendencias, de valores, de comportamientos personales y sociales hacen que algunas personas se refugien en el miedo a la libertad y busquen seguridad ante tanta incertidumbre. Otras personas necesitan respirar, se asfixian ante la pérdida de libertad personal y la presión social, y no volver de nuevo al armario ni a recibir agresiones (ni en casa ni en la calle ni en espacios de ocio). Las autolesiones también han aumentado en los últimos tiempos.

Un momento de la concentración contra una agresión homófoba en Uviéu FOTO: Iván G. Fernández

Algunas personas se sienten seguras en su género y se identifican como hombres o mujeres, otras no pueden -ni siquiera- mirarse al espejo. Los estereotipos de nuestra sociedad, con tendencia biologicista, identifican a una persona solo por sus genitales. Por ello, se les asigna un sexo, sin tener en cuenta sus hormonas y cromosomas, es decir, al nacer se les encasilla en un sexo solo teniendo en cuanta a sus genitales. Muchas de estas personas no tienen referentes para entender qué les está pasando y las pocas personas que afrontan y asumen los perjuicios de su visibilización son expuestas a un permanente ataque y presión por ser diferentes, por salirse de la norma y desobedecer a lo que nos enseñaron en el proceso de socialización. Pocas se han educado en la diversidad, en lo enriquecedor de lo diferente, en la valoración de la disidencia y la resistencia con resiliencia. La mayoría de nuestros espacios de socialización nos han enseñado a obedecer. El propio sistema educativo, en su quehacer cotidiano, ha primado más la pasividad y el silencio frente a la actividad de las diversas voces en movimiento.

Para concluir, es necesario evidenciar que el Convenio de Estambul ratificado por España, en 2014, establece en el artículo 12.4. que “Las Partes tomarán las medidas necesarias para animar a todos los miembros de la sociedad, en particular los hombres y los niños, a contribuir activamente a la prevención de todas las formas de violencia incluidas en el ámbito de aplicación del presente Convenio.Tenemos que dar un paso más, además de seguir potenciando y ampliando el espacio de empoderamiento de las mujeres. Esa senda pasa también por el trabajo con hombres (adultos, jóvenes y niños) con políticas específicas e incluso con una sección institucionalizada que promueva planes de intervención para la prevención de la violencia que, en mi opinión, pasará por el desarrollo de una masculinidad igualitaria y, por supuesto, por facilitar la libre determinación de las personas -en su identidad sexual y de género- incluyendo las realidades de las personas no binarias. Queda mucho por debatir y construir. Cuánto antes empecemos mejor.

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2 COMENTARIOS

  1. Mezclando se llega a la confusión y de esta al enfrentamiento. La Coeducación (la educación mixta y justa), la religión queer (almas que nacen en cuerpos equivocados), el feminismo (que mujer y hombre sean iguales), las luchas LG (la defensa a la libertad sexual), el Transgenerismo (el apoyo a las personas que han cambiado de sexo)… una buena bomba que agitada puede causar daño. Cada lucha por su cauce será mejor para no acabar en broncas varias.

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