“Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen”

Los ucranianos necesitan política y no balas, necesitan la fuerza diplomática independiente europea y un proceso de paz a la altura del momento.

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Ángela Vallina y Ovidio Zapico
Ángela Vallina Ovidio Zapico
Son portavoz y coordinador de IU Asturies.

“Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen”

Julio Anguita

Vivimos una nueva guerra europea que pagarán los pueblos, las sociedades y, como siempre, las clases trabajadoras. Ya avisó el presidente socialista Sánchez. Ninguno de los canallas que promueven la guerra, ni muchos de los que la jalean, se verá afectado por ellas. El análisis de los conflictos bélicos es casi siempre evidente: las guerras se suelen generar por intereses económicos y de poder y, siempre, las pagan los pueblos. En este caso la está pagando con sangre el pueblo ucraniano. Su primera víctima, pero habrá más. Europa ni siquiera ha dispuesto mecanismos públicos dignos de acogida para unos refugiados que huyen de la miseria, el hambre y la muerte. Hay que ofrecerles más, pero eso cuesta inversiones públicas. Las armas no cuestan tanto y además generan negocio. Por otra parte, no proveerán de defensa ante un agresor inmensamente armado e imperialista y que actúa al margen del derecho internacional y, por tanto, contra la lenta construcción de la vida civilizada cuyo único asidero es la Ley.

“Ninguno de los canallas que promueven la guerra, ni muchos de los que la jalean, se verá afectado por ellas”

Las democracias europeas han decidido, como con España en 1936, no evitar esta guerra. Hoy, además, jalean el conflicto desde la grada. Eso es un grave error político que daña la propia idea de Europa construida tras el desastre de la segunda guerra mundial. Se ha decidido abandonar la autonomía estratégica de la UE, someterse a los intereses de EEUU. Ya no se actúa en interés de una Europa en la que Ucrania tiene que estar, como lo tiene que estar Bosnia, Turquía y Serbia de las que nunca se habla, para cimentar la paz y justicia social en nuestro territorio. Europa no envía política alguna de paz, pero quiere enviar armas aun sabiendo que la esperanza de una victoria bélica es absolutamente inexistente y por tanto la masacre de una sociedad es la única resultante posible. Los ucranianos necesitan política y no balas, necesitan la fuerza diplomática independiente europea y un proceso de paz a la altura del momento. No necesitan ni más muertes ni el peligro de una guerra total. Necesitan un Estado Europeo que los proteja y les ofrezca un horizonte de futuro y no ilusiones de guerras irresolubles que ni París, ni Londres, ni Berlín, ni Madrid van a luchar. La socialdemocracia europea vuelve a fallar, como siempre a lo largo de la Historia se posiciona sustentando el discurso que favorece sólo a las élites de poder en cuyos cálculos las muertes son una estadística menor y pasajera.

Ejército del Aire. Foto: España en la OTAN

IU es una fuerza roja y pacifista. Nuestra fundación surge de un hilo rojo histórico que lucha por la emancipación de los pueblos, de todos aquellos a los que aún nadie les ha enviado armas gratis. Es un partido político profundamente europeísta y por eso nunca quisimos la OTAN, ni la queremos. Somos una fuerza que hoy demanda una política para la paz, que no es una política de pacificación sino una política que remueva las causas de los conflictos que en este caso son claras: los intereses de los grandes imperios por dominar la economía y el poder del planeta. Por eso demandamos una Europa política que actúe libremente, al margen de esos imperios, y que no tolere esta guerra en su presente, pero tampoco en su futuro. Proteger al pueblo ucraniano es proteger el futuro de Europa.

El nuestro no es un pacifismo ingenuo es un pacifismo beligerante. Es un pacifismo surgido de unas ideas que hacen frente a unas determinadas estructuras de poder y quiere transformarlas desvelando los intereses ocultos que motivan las cosas. Para eso hemos surgido y nacido. No hay otra razón para nuestra existencia. Para esto, y principalmente para esto, existe Izquierda Unida. Esta guerra debilitará nuestra democracia. Hoy divide a los europeístas de verdad de los atlantistas que aceptan una Europa desentendida de la protección de los derechos humanos, aunque los menten cínica y retóricamente desde el confort de una vida segura.

Un apunte sobre la Segunda República española a propósito de los argumentos utilizados estos días. La República no perdió la guerra por no recibir armas, la perdió en el momento en que las democracias occidentales decidieron no intervenir en la guerra para favorecer por muchos medios, incluido el económico, al fascismo como instrumento útil para los intereses geopolíticos capitalistas. No fue el abstencionismo en la venta de armas la causa de la derrota, fue la decisión consciente de impedir una incipiente democracia popular. No vender armas fue una parte más de ese macabro juego político. Por eso tampoco las tropas de liberación entraron en España tras 1945 para echar a Franco. Entonces, en las democracias, primaban los mismos intereses estratégicos de los grandes imperios. El pueblo español fue tan víctima prescindible como hoy está siendo el pueblo ucranio. Invocar este argumento desde la izquierda es aceptar la historia contada por las élites que tratan de exculparse de su responsabilidad y un grave error de juicio que nos esteriliza como fuerza de cambio real.

Hoy Izquierda Unida de Asturias quiere hacer una “Convocatoria por la Paz” para reactivar el pensamiento crítico que nos hizo nacer para denunciar el mundo de la guerra fría.  IU está con el pueblo de Ucrania y le pide a la UE que lo proteja y no lo utilice.

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4 COMENTARIOS

  1. Existen en el planeta actualmente unos 65 conflictos que van dejando muchos muertos, exiliados, refugiados, etc., pero del único que se habla es del de Ucrania.
    Confabulados gobiernos “democráticos”, medios totalmente desinformadores, y propagandistas de los intereses inconfesables de los que han provocado esta guerra, a saber, EEUU, Rusia, y la Europa Otanista.

  2. Desgraciadamente su exposición es demasiado lógica, clara y objetiva con la historia como para ser entendida correctamente por todas estas masas enardecidas por el discurso de unánime conformismo contra ese “ENEMIGO” que si pensaran, a ellos en realidad les vendría mucho mejor callar, reflexionar que no unirse a la jauria irresponsable de apoyar a una llamada “guerra” que a la postre ellos mismos pagan.

  3. Si yo estoy en contra de enviar armas a ucrania porque esas armas irían a manos de gente de la calle y solo servirían para morir al enfrentarte a un enemigo muy superior y con un armamento mucho mas potente, que se pongan los interesados en las guerras al frente y mueran ellos !!!!!

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