Un adiós republicano para Toño “El Rojo”

Amigos, compañeros y militantes de todas las izquierdas despidieron en el cementerio civil de Oviedo al agitador político y cultural fallecido este sábado.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Aunque su apellido fuera Rodríguez, en la Universidad del tardofranquismo, Toño se ganó el sobrenombre de “El Rojo”. Motivo: su militancia comunista y antifascista. Un compromiso que adquirió en la adolescencia, y que nunca abandonó hasta su repentina muerte el pasado sábado, en el transcurso de unas vacaciones en Málaga con su hermana y su cuñado. Este lunes fueron muchos los que se acercaron al cementerio civil de Oviedo/Uviéu para despedir al que fuera su amigo, compañero o vecino de una ciudad y un barrio, el Antiguo, que como señaló su camarada Miguel Muñoz, se empobrecerá sin él. Entre el público asistente al homenaje estaban veteranos del Movimiento Comunista de Asturias y Lliberación, organizaciones a las que Toño había pertenecido, pero también del PCE, IU, Somos y Podemos, o del PSOE, como el ex alcalde Wenceslao López. También activistas de muchos de los movimientos sociales a los que Blanco, abogado de profesión, apoyó desde el frente legal. La monja Nieves Salaverri, de 90 años, no quiso faltar a la despedida de quien le había defendido a ella y a la asociación vecinal de Ventanielles, cuando un grupo de vecinos del barrio carbayón ocuparon un piso municipal para denunciar el problema de acceso a la vivienda de las clases populares ovetenses. Blanco nunca olvidará que gracias a su buen hacer logró que todos salieran limpios del proceso judicial.

Foto: iván G. Fernández.

“Vengo por él, pero sobre todo como homenaje a la gente del MC” señaló el historiador y militante del PCE e IU Francisco Erice, uno de los asistentes al acto, en el que muchos amigos y familiares, como su hermana Charo y su sobrina Aída, no lograron contener las lágrimas. La artista María Jesús Rodríguez, amiga de Toño, y que durante más de una década compartió vivienda con él en un piso del Oviedo Antiguo, destacó su “imaginación” y su capacidad para generar alianzas entre el activismo y el mundo de la cultura. También el músico Xabel Vegas destacó ese talento para unir “el compromiso con la creatividad”. Una cualidad que según su ex compañero del MCA y Lliberación Balbino Cano le llevaba a que en pleno montaje del Pinón Folixa para las fiestas de San Mateo siempre tuviera “cualquier ocurrencia genial que nos llevaba a estar hasta las tres de la mañana trabajando”. Según Vegas, “Toño tenía un punto de locura genial y adorable”.

Miguel Rodríguez Muñoz, amigo y ex compañero de militancia. Foto: Iván G. Fernández.
Despedida a Toño Blanco. Foto: Iván G. Fernández.

En nombre de sus amigos y compañeros, el escritor Miguel Rodríguez Muñoz intervino pronuciando un emotivo discurso en el que recordó a “un personaje auténtico, denso, gamberro y con mucho encanto personal”, “oviedista de pro”, que podría haber dado la vuelta al mundo, de tantos kilómetros recorridos “en manifestaciones de protesta por numerosas causas nobles”. Muñoz destacó de su amigo su elegancia y coquetería. Un refinamiento estético que le acompañó hasta el final, y que le llevó a pedir a sus amigos un sorprendente deseo: ser enterrado en la tumba-panteón del republicano y masón Juan González del Río, cuyo multitudinario entierro se describe en “La Regenta”. Un último guiño artístico, histórico y literario para una ceremonia, que bajo el cielo plomizo del todavía invierno asturiano, tuvo en efecto aromas del entierro a un patriarca del viejo republicanismo carbayón y clariniano.

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