Póker de renovables en Asturias

Llanera, Gijón y Bimenes acogerán las primeras comunidades energéticas asturianas, proyectos para el autoabastecimiento de energía barata, social y sostenible.

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Marta Rogia
Marta Rogia
Periodista, abogada, guionista. Cinéfila y apasionada de la radio, a la que he prestado voz mucho tiempo. Continúo con mi búsqueda de la autenticidad mediante narraciones que nos conecten a través de la emoción.

Asturias avanza en su camino hacia la transición energética. El objetivo consiste en alcanzar un modelo que se base en las energías renovables, limpias y que abastezcan de manera eficiente y más económica las demandas de energía de los consumidores. El proceso es lento y no está exento de barreras de todo tipo, pero en distintas localidades asturianas, cuatro comunidades energéticas promovidas por vecinos demuestran que no es una utopía, sino que el futuro ya es presente.

Paco Rodríguez, presidente de AstuEnerxía, que es una cooperativa de más de 300 asociados volcada en el autoconsumo y asesoramiento energético, precisa que a diferencia de otros proyectos de autoabastecimiento que en sí no son malos, los rasgos que definen una comunidad energética son muy estrictos y no incluyen el ánimo de lucro, no pretenden ganancias financieras, sino un beneficio social, medioambiental o económico para la comunidad. Por eso, “si por ejemplo Repsol con un Ayuntamiento montan la instalación y luego venden energía a los vecinos, no es una comunidad energética, ya que esta debe pertenecer a los vecinos y está feo que un Ayuntamiento la venda como tal porque le dé buena imagen”.

Paco Rodríguez, de AsturEnerxia. Foto: David Aguilar Sánchez

El Instituto para la Diversificación y Ahorro Energético (IDAE) establece unos requisitos claros en el concepto de comunidades energéticas: “Son entidades jurídicas basadas en la participación abierta y voluntaria, autónomas y efectivamente controladas por socios o miembros que están situados en las proximidades de los proyectos de energías renovables”. Además, pueden ser socios personas físicas, pymes o autoridades locales, incluidos los municipios y en ello están algunos.

Santa Bárbara, la pionera de Gijón en un barrio obrero

El pasado 2 de abril, el grupo promotor de la iniciativa del barrio de Santa Bárbara, en Gijón, presentaba a los vecinos el proyecto de instalar paneles fotovoltaicos para autoabastecerse de energía. La propuesta surgió tras una conversación con AstuEnerxía que les comenta la posible financiación pública para una actuación de este tipo. Se inicia un proceso de búsqueda de información, reuniones y traslado al Ayuntamiento de la idea.

Vecinos del barrio de Santa Bárbara. Foto: Luis Sevilla.

La reacción de los particulares y de la Administración no pudo ser más positiva, lo que les animó a perseverar en el proceso. Además, según reseña Ángel Pérez, integrante de esta agrupación: “No solo se busca un ahorro grande de energía, sino que se añade un componente social, de solidaridad, pues una parte se destinará a las familias con pobreza energética, ya que los modelos muestran que es un sistema más eficaz que el bono social de energía”.

Tejados solares en el barrio de Vauban, Friburgo, Alemania. Fuente: Turismo de Friburgo

Tras Semana Santa, prevén contactar con los vecinos interesados para incorporarlos a la asociación, a la que tienen que crear unos estatutos y darle forma jurídica, pues constituye una exigencia indispensable para acceder a ayudas europeas. Una vez conocidos los participantes, incluido el Ayuntamiento de Gijón que también posee consumos en la zona, podrán realizarse los cálculos de costes de instalación. Los paneles para este barrio de trabajadores de la industria de Moreda, construido en los años 50, se instalarían en el centro, pues aquí albergaba la iglesia, las escuelas, la biblioteca y los edificios más relevantes. Pérez se confiesa “muy optimista, porque de la reunión de 10 vecinos delante de la fuente del pueblo y ver que era muy difícil y cómo podríamos encajar al Ayuntamiento, ahora nos parece alucinante dónde estamos. Solo hay que tener ilusión y la gente responde bien”.

Llanera, la referencia social en el corazón de Asturias

El caso de Llanera implica un modelo que va más allá de la generación eléctrica a través de paneles fotovoltaicos y refleja toda una filosofía de vida. En los 10.000 m2 de parcela de Caraviés, se van a construir casas de dos tipologías, unas de 52m2 para familias con un máximo de tres miembros y otras de 75m2 si son más personas. El régimen será el cohousing, que implica una coexistencia de espacios privados con otros comunes, en este caso de unos 1.000 m2 que albergarán, por ejemplo, una biblioteca, una sala de coworking u otra de música. La gestión se planea y realiza por los residentes según sus necesidades y ahí es donde entra en juego el modelo de autoabastecimiento energético. No en vano, los promotores son Axuntase, la primera cooperativa de cohousing en Asturias; Ecopruvia, un grupo de consumo ecológico y huertos comunitarios; Mendroyada, una consultoría de comunicación y educación ambiental y la citada AstuEnerxía. El proyecto está muy maduro, con la asociación y los estatutos creados y la junta directiva elegida. El siguiente paso será incorporar a las personas físicas a quienes les convenza el proyecto, que lejos de utópico, está muy pegado al suelo.

María Asunción Rodríguez, presidenta de Axuntase. Foto: David Aguilar Sánchez.

Asunción Rodríguez, presidenta de la cooperativa Axuntase, marca entre sus metas: “Cero, cero, cero; así, cero gasto de agua porque la vamos reutilizar con fitodepuración mediante balsas, lo que nos permitirá recuperar la fauna de la zona; los residuos también se reciclarán, se compostarán y se comprará a granel; la energía la produciremos nosotros. Es cierto que no seremos 100% autosuficientes porque no tenemos acumuladores, pero si las autoridades nos apoyan, podremos llegar a un complejo sostenible en un porcentaje altísimo”. Remarca que se han de desterrar mitos, como que en Asturias no hay sol, porque la técnica está muy avanzada y permite combinar horas de máxima y mínima captación de energía. En esa misma dirección apunta el informe El papel del consumidor y de la gestión de la demanda en la transición energética, elaborado por PwC España, que muestra que los países que teóricamente tienen menos horas de sol, sin embargo, poseen mayor número de comunidades energéticas. Así, en España existen 33 entidades, frente a las 1.750 de Alemania, 700 de Dinamarca, 500 de Países Bajos, 431 de Reino Unido o 200 de Suecia.

Bimenes, la doble apuesta rural

Tal vez se podría pensar en otras renovables en un ámbito rural, porque entrarían dentro del concepto de comunidad energética que también contempla la hidráulica, la biomasa o la eólica. Sin embargo, Bimenes ha elegido paneles fotovoltaicos por su menor complejidad técnica, a lo que se añade que la orografía no les ha facilitado las cosas. Así, según establece el Real Decreto 244/2019, de 5 de abril, por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica, la instalación de suministro deberá estar conectada a una distancia inferior a 500 metros con los consumidores asociados. Esto implica muy poco margen a la redonda en un ámbito no urbano, por lo que han tenido que constituir dos células para poder llegar a las distintas áreas. Una de ellas se ubica en Fontoria y también se extiende a Piñera y Escuentre y la otra, en la Figar e incluiría asimismo a las poblaciones de El Xerrón, El Cuetu y Les Collaes. Han fundado la asociación Llume Yerbata y están a la espera de recibir los estatutos para continuar con los requisitos legales para desarrollarse y optar a subvenciones.

Bimenes. Foto: Turismo de Asturias

Es destacable que con este tipo de modelos, al final de mes se cobra por lo consumido, el resto se vuelca a la red, no se pierde, se compensa en la factura y no existe riesgo de desabastecimiento. No obstante, cada zona de Bimenes afronta sus problemas específicos. En Fontoria tienen a Electra del Carbayín como empresa distribuidora que, según explica Rubén Marcos, secretario de la asociación: “Les facilita las cosas porque está en la línea de apoyar e impulsar las energías alternativas”. Sin embargo, según comenta Nati Canto, concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Bimenes y quien lleva la Figar: “Aquí trabaja Total Energy, cuya actitud está más enfocada al negocio y además, hay familias que disfrutan del bono social con Baser. La idea es que todos los vecinos vayan con la misma comercializadora, pero con la dificultad de que si cambian, pierden el bono”. En todo caso, el Consistorio está muy implicado desde la reunión que Canto y Marcos tuvieron con Allumar, que es una cooperativa comercializadora de energía eléctrica renovable y que junto con AstuEnerxía, les orientaron para plantear esta iniciativa a los vecinos. Al ser de las pioneras, se encuentran con más dificultades por lo novedoso, porque si bien hay más interesados en otros pueblos, están a la expectativa de comprobar los beneficios que estos cambios generan.

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