El calambrazo de las primarias

Los promotores de las primarias afirman haber alcanzado el 75% de los avales necesarios para activarlas y siguen sumando más apoyos

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

La recogida de avales ha desbordado las previsión de las 421 firmas a una semana de que finalice el plazo de su entrega con el 75% de las firmas necesarias. 421 fueron los votos que alcanzó Ana González en las últimas primarias municipales. Las matemáticas sirven para construir discursos políticos. En este caso, superar la cifra explicaría por qué existe una legitimidad política que trasciende más allá de la marcada por el reglamento. El proceso está siendo realmente movilizador .”Por las puertas de la Casa del Pueblo ya no sólo se observa a los militantes afines al nuevo secretario José Ramón García, Monchu, sino también a aquellos otros que, hace tres años, habían sido seducidos por el lado oscuro”, me cuenta un afiliado que acaba de entregar su carné.

La recogida de avales ha tenido un primer efecto positivo desde su inicio. Ha acaparado la atención de todos los medios de comunicación y ha propiciado que, por primera vez, el Secretario de la FSA tenga que dar cuenta de su posición política ante un acontecimiento democrático que cuestiona sus planteamientos políticos. Aunque su estrategia ha sido ambivalente desde agosto y provocado un simulacro de confusión, los periodistas preguntan y repreguntan, ordenan y reordenan la información destacando el intenso pulso democrático con el que hoy se presenta la Agrupación Socialista de Gijón. Saben que Adrián Barbón tiene que resolver un reto que habla de la democracia dentro de su partido y que una derrota en Gijón desdibujaría aún más la cohesión orgánica de las agrupaciones en torno a la figura del Secretario General de la Federación Socialista Asturiana.

Los efectos de este proceso no son sólo internos. Ha generado entusiasmo en las calles de la ciudad y expectación en el resto de partidos políticos. No me atrevo a decir que Carmen Moriyón le esté dando vueltas a la idea de presentarse, pero casi. Su candidatura está más condicionada a la presencia en las listas de Ana González que a un proyecto político autónomo. Y eso, en el fondo, es un riesgo, porque resta al discurso de FORO en Gijón credibilidad política. Nadie encarna una propuesta política en función de quién representa la de los demás. Conclusión: los socialistas gijoneses se arrastraban en la lona de las encuestas hasta ayer y hoy recuperan fortaleza ante las próximas elecciones sin haber anunciado todavía a un candidato.

“No me atrevo a decir que Carmen Moriyón le esté dando vueltas a la idea de presentarse, pero casi”

Un proceso democrático es un generador de entusiasmos. A veces se confunde con la tensión del partido, las divisiones, las fracturas y las derrotas al borde del abismo y otros relatos apocalípticos, pero en la Agrupación Socialista de Gijón, la entrega de firmas ha supuesto un verdadero calambrazo que resitúa a la formación en la trama social de la ciudad después de 3 años de paroxismo político. Las primarias socialistas tienen un efecto rehabilitador. Se extienden hacia fuera y revolucionan por dentro.

Los 27 abajofirmantes que se oponen a las primarias comienzan a ser el esbozo de una caricatura del adrianismo. Es interesante analizar su comportamiento, basado en su rechazo explícito a un proceso de primarias reconocido en el reglamento del PSOE desde un victimismo ramplón. Reclaman el peso de la burocracia, exigen mayor neutralidad, instigan a los promotores a que anticipen quién será su candidato y así en este plan. Difícilmente lo pueden hacer peor.

El áurea de mediocridad tiene mucha fuerza política y es una secreta aspiración de los militantes pesebreros. Los 27 abajofirmantes, ya digo, resumen bien en su imagen esa mediocridad complaciente de un socialismo despiezado, que piensa que la gente tampoco quiere grandes sorpresas todos los días, sino el tono marengo de un socialismo torpón y ensimismado que no haga mucho ruido. Hace demasiada caló y el revolucionario es por definición un hombre que suda mucho. En Ferraz, mientras tanto, observan atentos. La soledad de Adrián Barbón sombrea la figura de un político que quiso ser romántico y hoy vive atrapado en la especulación.

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