Las fiestas son casus belli en Oviedo: “¡Que vuelva San Mateo!”

Centenares de ovetenses se movilizan contra un modelo festivo que suprime chiringuitos, botellas de sidra y conciertos al aire libre.

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

Acababan de dar las siete de la tarde, y ya desde el final de la calle Magdalena, al poco de dejar atrás El Campillín, empezaban a escucharse los cánticos: “Canteli, vete ya; Canteli, vete ya; Canteli, vete yaaaa”. Un transeúnte echó de menos que el alcalde no saliese a saludar al balcón. En la plaza, centenares de personas de todos los colores y sabores se concentraban en torno a un espacio vacío cercado por dos pancartas: “El peor San Mateo”, “Que vuelva San Mateo”. Las fiestas son casus belli en este Oviedo que se despide del verano de las olas de calor para entrar en un otoño que, dicen desde arriba, será el otoño de la escasez y la penuria.

Durante el pregón de las fiestas Covadonga Díaz, la concejala de Festejos, dijo una de esas frases que no están pensadas para que las escuchen los micrófonos. Una de esas frases que, desde el mismo momento en que salió de su boca, y seguro que de esto se dieron cuenta de inmediato en el gabinete de prensa de los populares, estaba llamada a volverse en su contra. “Fredi, que desalojen. Que desalojen la plaza y ya está”, le dijo al alcalde cuando los pitidos de los asistentes se tragaban las palabras de Canteli. En la concentración de hoy los manifestantes recogieron el guante, y gritaban: “Fredi, que desalojen, que desalojen…” o “queremos que desalojen, que desalooojeen”.

FOTO: Enrique Gallart

Pero lo más coreado en toda la protesta fue el grito de “eo, eo, eo, que vuelva San Mateo”. La convocatoria empezó a moverse por WhatsApp y redes sociales ayer por la tarde precisamente con ese lema y contra ese agravio: “Se han cargado San Mateo”, dijo una de las personas que cogió el megáfono, “y queremos que nos lo devuelvan”.

La muchedumbre pidió la dimisión de Díaz y de Canteli, de quien se oyó decir que, además de “cargarse las fiestas”, pretende ahora “cargarse La Vega y el Naranco, ¡hay que pararle los pies!”. Para empezar a “recuperar San Mateo”, los organizadores de la protesta han convocado para este martes una reunión en la plaza de la Catedral, abierta a ciudadanos, artistas y hosteleros, con el objetivo de recopilar propuestas de cara a las fiestas del año que viene.

FOTO: Enrique Gallart

Pues en este San Mateo, se clamaba, “los chiringuitos de Otea dan diarrea”, y la consigna más sensata es entonces la de “boicotea San Motea”, que se escuchó esta tarde en la plaza. Por allí se pudo ver a representantes políticos de Podemos, del Partido Socialista, IU y de Foro Asturias. A medida que pasaba el tiempo fue llegando más gente a la plaza hasta casi abarrotar todo el espacio entre el balcón del ayuntamiento y la iglesia de San Isidoro. Tanta que el tren de San Mateo, que llegaba cargado de niños para recoger nuevos pasajeros antes de seguir su trayecto, se quedó varado en medio de la muchedumbre. La conductora se apeó de la cabina e hizo bajar del tren a sus pequeños viajeros. Tal vez también para ellos este sea el peor San Mateo.

Después de escanciar varias botellas de sidra, en alusión a las restricciones a la venta de esta bebida en las casetas, la multitud decidió una improvisada manifestación que recorrió las calles del centro de Oviedo al grito de «Canteli despierta, el pueblo pide fiesta».

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