La disputada bandera de Yolanda Díaz

El proyecto que abandera la vicepresidenta reunió en el acto central de Xixón a representantes de izquierdas que no se hablan entre sí, y es una pena

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Paco Álvarez
Paco Álvarez
Periodista, escritor y traductor lliterariu d'italianu. Ye autor de les noveles "Lluvia d'agostu" (Hoja de Lata, 2016) y "Los xardinos de la lluna" (Trabe, 2020), coles que ganó en dos ocasiones el Premiu Xosefa Xovellanos.

Yolanda Díaz Pérez, vicepresidenta del Gobierno, se dio un baño de masas en sus dos días en Asturies, donde vino a oficializar, más o menos, que estará al frente del proyecto político de Sumar, del que poco más se sabe hasta el momento. Yo empatizaría con Yolanda simplemente porque lleva dos apellidos tan vulgares y tan obreros como los míos (Álvarez González en mi caso), y porque apellidos menos frecuentes que se asentaron en la Moncloa (Calvo Sotelo, Rajoy, Aznar o Zapatero) fueron sinónimos de políticas muy chungas, da igual que las apadrinara UCD, el PP o el PSOE. Caso aparte fueron González y Sánchez: al primero, a pesar de sus posibles méritos, lo recordaremos por la guerra sucia contra el GAL y por su deriva neoliberal; al segundo, a pesar de sus posibles méritos, lo recordaramos por su traición al pueblo saharaui y por el incremento de los gastos militares, para mayor gloria de la OTAN.

A mí me gustaría que la próxima inquilina de la Moncloa tuviera, por fin, nombre de mujer y que se apellidara concretamente Díaz Pérez. Yolanda no está en esa onda militarista y negacionista de los derechos del pueblo saharaui del señor Pedro Sánchez Castejón, no está tampoco en la onda de que no hay que tocar la fiscalidad de los ricos, que son la especie más parasitaria de este país, a la que protegen fiscalmente el PP y el PSOE, que son dos síntomas diferentes de una misma enfermedad que se llama neoliberalismo. Yolanda Díaz es la representante política más valorada por el electorado, según las encuestas. Yolanda lleva en el aliento esa mezcla de metal y de papel de las hijas e hijos de la clase obrera que pudimos ir a la universidad sin olvidar que la pìel de nuestras madres y de nuestros padres olían a lejía y a grasa, a trabajo y a dignidad.

Yolanda es una de las nuestras. Pero a Yolanda Díaz le queda por delante establecer una hoja de ruta creíble, fiable y duradera. Al acto central de su visita a Asturies, este viernes en Cimavilla (Xixón), acudieron representantes de izquierdas que no se hablan entre sí, en algún caso integrantes de la misma formación política que evitaron coincidir y saludarse antes del mitin; así están las cosas. Hubo cierto pitorreo en las redes sociales sobre las y los representantes de una y otra facción que corrieron a hacerse la foto, y en este caso a las redes sociales no les faltó la razón.

Sería una pena que el proyecto de Sumar en Asturies acabará en eso que se intuye: en una disputa de codazos entre facciones ideológicas para acaparar el poder y la representación, con lo que ello conlleva: anular a la disidencia a navajazos, porque a eso se ha dedicado la izquierda con representación parlamentaria en estos años.

El proyecto de Yolanda Díaz es necesario, desde mi humilde opinión. Italia, el otro territorio al que me siento profundamene unido, acabó en manos de la extrema derecha por la inutilidad, por el sectarismo de las izquierdas italianas, que llevan veinte años sin entenderse y sin comprenderse. No quisiera que aquí pasara lo mismo. En Asturies todas esas facciones de la izquierda transformadora que están en sintonía en lo fundamental deberían dejarse de jodiendas y de personalismos. Nos jugamos mucho más y no tienen derecho a rifarse nuestras luchas, nuestras aspiraciones ni nuestros derechos en sus navajeos internos ni en la disputa de una puta foto.

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2 COMENTARIOS

  1. En Asturias sí SUMAR va ser politicamente Unidas Podemos vestida de lagarterana, con exconcejalas exconcejales exdiputadas exdiputados autónomicos de IU y PODEMOS encabezando en Asturias SUMAR, pues sera fácil qué suceda lo que ya sucedió en Asturias con IU+ CCOO perder el diputado estatal.
    No valen fotos sonrientes con políticas igualitas NO diferentes a las del PSOE para eso se vota al original y no a la fotocopia, ejemplo lo tenemos en las pensiones no hacen la auditoría, ni quitan el tope del PP en el Complemento a Mínimos qué impide cobrar la pensión mínima de 721,70 euros a muchos pensionistas y sobré todo a pensiones de viudedad.

  2. Ni Sofía Castañón ni Ripa ni Ovidio ni Vallina debieran ser cabezas de cartel ni ir tan siquiera en las listas. Tampoco Palacios ni soldados de mil batallas como el excelso Miranda y sus guajiras en busca de un selfi. Llevan en la política institucional toda nuestra vida y gran parte de la suya, aunque lo mejor es lo de los más nuevos…que empezaron enfrentándose a la viejos porque no hacían una renovación. En próximos días la coordinadora de Podemos en Asturies planteará un escenario en el cual será a la vez: Secretaria General, Diputada en las Cortes Generales y candidata a Diputada en la Xunta. Toma ya! Nos jugamos mucho para estas frivolidades. Lo de Carnero y Miranda teledirigiendo “renovaciones” es para un “estoy hasta los mismísimos de todos nosotros”.

    PS: el problema es que este artículo pudiera llevar fecha de 2014. Pablo, Pablo estoy aquí…mírame…la historia rima.

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