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Yolanda Díaz presentó SUMAR en Cimadevilla "con los deberes hechos"

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Silvia Cosio
Silvia Cosio
Fundadora de Suburbia Ediciones. Creadora del podcast Punto Ciego.

En el año 2009 tuve la suerte de asistir a la gira de despedida de Nine Inch Nails. Hace unos meses, trasteando por Instagram, me enteré de que el grupo salía de nuevo de gira este año. Y si bien en muchos aspectos yo ya no soy la misma que era en 2009, como supongo que tampoco lo será Trent Reznor, en cuanto tenga la posibilidad me pienso plantar en las primera filas para volver a oirle cantar “I’m gonna fuck you like an animal”. Y es que este 2022 ha resultado ser el año de los regresos: de la guerra en Europa, del pánico nuclear, de la inflación, de los fascismos y de la Política -si, así de pretenciosamente escrita con mayúscula-. Pues tras años jugando a movernos por el tablero con sutileza hemos vuelto a las guerras de posiciones.

Con la necesidad de que cada cual vaya colocando ya sus fichas en el tablero para la partida del año que viene, Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y Ministra de Trabajo, se vino a Xixón este viernes a presentar su proyecto: Sumar.

Como en las grandes giras, había cierta expectación entre el público, veterano, como suele ser habitual en esta ciudad, pero también logró congregar a gente muy joven, algo que siempre genera esperanzas. Al público más curtido se le notaba más curioso que entusiasmado y se puede decir que Díaz agotó las entradas, algo de lo que no pueden presumir muchas bandas hoy en día -y si no que le pregunten al Ayuntamiento de Uviéu después del pufu de San Mateo-. Sumar supo además escoger el espacio en el que se presentaron con mucha inteligencia, Cimavilla no es solo un barrio bonito que mira al horizonte, es también un barrio que, a pesar de los embates de la gentrificación con la complicidad del Ayuntamiento de Xixón, sigue conservando su orgullo obrero. En un escenario cuidado pero minimalista que respetó escrupulosamente el bilingüismo del que tanto se avergüenzan algunos asturianos, Díaz compartió espacio con los y las teloneras elegidas también con cuidado a pesar de que el formato escogido por Sumar es algo torpe y desfasado, me temo que lejos quedan ya los tiempos de las asambleas y los círculos. Como en todos los conciertos, los teloneros marcaron el estado de ánimo con el que se va a acoger a la estrella principal, hubo un poco de todo: feminismo básico, defensa de la sanidad pública, de la movilidad y la sostenibilidad, del asociacionismo de barrio y de la llingua asturiana. Algunas estuvieron más afortunadas que otros y otras e incluso hubo intentos por alargar su momento de gloria en el escenario más de lo necesario, algo que siempre provoca cierta incomodidad e impaciencia entre los espectadores. Un formato así corre también el riesgo de que Sumar parezca un cajón de sastre en el que recoger reivindicaciones random en un momento en el que muchas necesitamos escuchar que entre tantas dudas e incertidumbres también hay esperanza y soluciones.

Yolanda Díaz en la pista de Cimadavilla de Gijón durante la presentación de SUMAR. Foto de Luis Sevilla.

Y llegó la hora de la actuación principal. En lo personal he de agradecer profundamente todas las femenine vibes que desprende Sumar tras años de intoxicación testosterónica de Podemos. Díaz tiene tablas, carisma, presencia y autoridad sin ser agresiva e hizo una cosa que yo jamás había visto hacer a un político nacional en mi tierra: hablar en asturianu, respetar la toponimia y defender la oficialidá. Díaz vino a Asturies con los deberes hechos, no se limitó a gritar “Buenas noches, Gijón” para ganarse el aplauso fácil. El concierto principal no defraudó a nadie, se tocaron los temas clásicos del sindicalismo pero también los del último álbum para los más jóvenes. Hubo aplausos y sonrisas y se ofrecieron soluciones, lo que demuestra que el proceso de escucha es más un escaparate y que ya está casi todo escuchado, lo que yo personalmente agradezco sobremanera.

Eso sí, entre el público -tan simbólicas fueron las presencias como las ausencias- había ayer dos almas, la de IU y el sindicalismo clásico de CCOO frente a la de Podemos, y Yolanda Díaz supo seducir a ambas con propuestas y buenas maneras y apelando a la política. Qué ocurrirá con una de esas almas si al final Podemos se niega a sumar como amaga es la gran duda que ensombrece esta gira y nos preocupa a casi todos.

Por el momento la sensación general es que la gira está triunfando entre los fans, esperemos que también acabe llenando estadios y sobre todo las urnas con los votos de todos aquellos que hasta ahora solo han escuchado un par de temas y les ha sonado bien.

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