Aquí no se viene a estudiar

El triunfo entre la izquierda y la derecha atenderá al grado de conocimiento político del territorio

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Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y dirige el Centro de Interpretación del Cine en Asturias. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y el diario digital migijon. Colabora en la Cadena Ser. Su último libro, junto a Rubén Paniceres, se titula "Ceniza a las cenizas. David Bowie y la revolución visual de la cultura pop" (Ed. Rema y vive).

El centro derecha local se posiciona ante las próximas elecciones presentando la candidatura que integrará la nueva ejecutiva de FORO y que viene a ser prácticamente la misma. Repiten 12 de los 16 miembros actuales. Primer mensaje: la continuidad política siempre es un valor cuando la oposición la ejerce con perseverancia, frente a la catarsis que tiene lugar en la izquierda con desigual resultado en Podemos y en el PSOE.

El perfil político de esta nueva / vieja ejecutiva recae sobre los hombros de Jesús Martínez Salvador, acompañado de Jaime Fernández Paíno, Montserrat López Moro y Pelayo Barcia, tres estilos distintos para una misma derecha que aspira a gobernar. Álvaro Muñiz abandona la presidencia pero permanece en la ejecutiva. Que no se diga que la burguesía gijonesa no puede presumir de veteranía. Segunda mensaje: la continuidad es una expresión de la coherencia y la coherencia siempre es expresión de fuerza.

Los últimos cuatro años en la oposición han servido a FORO para cohesionar una organización liberada del lastre que suponía Francisco Álvarez Cascos. Matar al padre, desprenderse de una figura que ha sido clave en la historia política de la derecha asturiana siempre es una operación difícil, valiente y arriesgada. Matar al padre exige siempre poner de acuerdo, previamente, a todos los hijos. De salir airosos, el resultado consigue que la familia se haga más fuerte, más ágil, más ligera.

Foto: Foro Asturias.

Foro lanzaba ayer un tercer mensaje: quien controla el tiempo, controla el poder. Hasta diciembre o enero no se sabrá si Carmen Moriyón será nuevamente su candidata a la alcaldía de Gijón. No hay prisa, no hay apuros. El nombre caerá como un regalo de Navidad. Por ahora, la consigna es convencer al votante de su banquillo, una pléyade de compañeros que proceden, mayormente, de profesiones liberales. Los seis meses de gobierno de Ana González van a suponer un desgaste político para los socialistas. El tiempo se ha aliado con la derecha. La entrevista de Ana González, a petición propia, pone el Ayuntamiento patas arriba. Hasta dónde y hasta cuándo, sólo lo pueden responder ellos.

Cuarto mensaje: no importa quién, sino el cómo y el qué. El contexto político explica que el centro derecha recae en Foro, con Jesús Martínez Salvador o con Carmen Moriyón encabezando una lista a falta de un PP sin dirección regional, sin candidatos locales, como un barco a la deriva. El PP de Gijón es un partido subordinado en Gijón y, lentamente, su discurso se va desplazando del foco mediático en Asturias, a merced de lo que proponga, diga o haga Adrián Pumares, el caballero blanco del centro derecha desde que derribó el borrador estatutario propuesto por Adrián Barbón. En FORO manejan bien sus propios tiempos. No hay prisa alguna. Seis meses son seis vidas. Mientras tanto, el viento sopla sus velas.

Quinto mensaje: aquí no hemos venido a estudiar. Algo está cambiando en la ciudad. El triunfo en el combate entre la izquierda y la derecha atenderá al grado de conocimiento y propuestas políticas que los partidos sean capaces de verter con sus programas políticos sobre el territorio. Últimamente, los candidatos de la izquierda solo responden a las preguntas con un “lo vamos a estudiar”. La derecha llega a las elecciones con el temario aprendido, independientemente del grado de adhesión de los ciudadanos a sus siglas y eso siempre es un valor. En esa lógica, si hace doce años ganaron las elecciones desde el adanismo y la negación de la política profesional, hoy lo hacen desde el otro extremo: alardeando de experiencia y liderando la oposición.

Sexto y último mensaje: la derecha no derribará el convenio del Plan de Vías. Si hay o no hay estación intermodal, no será relevante para que el curso de las licitaciones siga en marcha. El sacrificio político puede tener su recompensa en votos. Los gijoneses quieren ver excavadoras en los aledaños de la Comisaría de la Policía Nacional. Las licitaciones no cotizan en el mercado de los votos. Los proyectos megalómanos tampoco. La ciudad ansía despertarse y escuchar el rugir de la herramienta pesada, tanto como contemplar el horizonte roto por las grúas.

El contexto demuestra que hay cambios en la UE derivados de la guerra de la energía. También hay cambios en los estados: la extrema derecha está inquieta, metabolizando la “democracia” en Italia. Estos dos vectores traerán consecuencias. Finalmente, la conjetura principal recaerá sobre la continuidad o salida de Pedro Sánchez, al que sólo salva de la derrota en las próximas generales la encuesta publicada por el CIS. No tardaremos en ver cómo el centro derecha relaja su discurso político y abundará en un programa más técnico que trate de seducir desde la solvencia. Aunque se traten de unas elecciones autonómicas y municipales, todos estos elementos dibujan el futuro de la ciudad e influirán en el color político del Ayuntamiento de Gijón durante los siguientes cuatro años de mandato. Estaremos atentos.

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