Sócrates en el Milán

La Universidad fueron las horas en la biblioteca y en la cafetería junto a él: los planteamientos filosóficos, los enconados debates políticos, guitarra en ristre, versos rotos, el viejo Bob.

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Juan Ponte
Juan Ponte
Músico y filósofo. Concejal de Cultura y Participación Ciudadana en el Ayuntamiento de Mieres. Forma parte de la Fundación de Investigaciones Marxistas y del Consejo de Redacción de la revista LaU. Es mienbro de la dirección federal de IU y su responsable de formación ideológica de IU.

“Harás del alma que no existe un hombre mejor que ella”.

René Char

Pepe era un verdadero socrático. Nos aguijoneaba con preguntas y problematizaba todas las respuestas, no dándolas nunca por clausuradas. La Universidad fueron las horas en la biblioteca y en la cafetería junto a él: los planteamientos filosóficos, los enconados debates políticos, guitarra en ristre, versos rotos, el viejo Bob.

Compartimos reflexiones intelectuales, confesiones amorosas y mucha calle. Nos manifestamos contra el Plan Bolonia, a favor de derechos civiles, hicimos piquetes en las huelgas y luchamos por el futuro de las comarcas mineras. Pero abominábamos del “espíritu de carga” representado por Nietzsche como un camello que soporta todo el peso del mundo a sus espaldas. La política no era eso. La vida no debía ser eso. A pesar de los tormentos, a pesar de tantas cosas.

Pepe seguirá presente entre nosotros porque sencillamente es imposible entender la política asturiana (no solo La Madreña y el 15M, lo cual no es poco) y las inquietudes de varias promociones de la Universidad de Oviedo sin su influencia. “I’ve moved your mountains and marked your cards/ But Eden is burning”.

Mientras escribo esto, Pepe, escucho tus carcajadas ante las discrepancias- al final uno descubre que no eran tantas-y la calma relativa de los acuerdos. Y vuelta a empezar. Corriente eléctrica de los afectos, hormigueo de la política, duelo, firmeza, corazón de tiza que quema las baldosas.

Cuando no sepamos muy bien qué hacer en esta ordenada selva, abismados por las dudas y los precipicios, deslumbrados por los falsos focos o asediados por las sombras de la vanidad, interroguémonos: ¿qué carajo pensaría de todo esto Pepe? ¿Qué salida o alternativa propondría?

Creo que quizás nos haga mejores. “Se convoca Asamblea Abierta al estudiantado y a Pepe”, escribíamos por aquel entonces y pegábamos en carteles por todo el campus del Milán. “¿La vida comenzaría con una explosión y acabaría con un concordato? Absurdo”.

Gracias por todo, amigo.

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