El bello arte de la cohabitación

Covadonga Tomé, la ganadora de las primarias de Podemos Asturies, no existe en las redes sociales del partido.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

¿Dónde está Wally? ¿Dónde está Cova? No hagan el esfuerzo de buscar a Covadonga Tomé en las redes sociales de Podemos Asturies. No la van a encontrar. La candidata ganadora de las recientes primarias no existe para la dirección de su partido, que la acusa de hacer “campaña por su cuenta”. La pregunta es sin embargo si la dirección tiene algún tipo de interés de hacer campaña por ella y con ella. Por ahora parece que no.

Desde el partido afirman que se reunieron con Tomé y que le ofrecieron colaboración y lealtad, tal y como Alba González Sanz y Sofía Castañón habían manifestado en sus redes cuando reconocieron la victoria de la pediatra y de su equipo. También que le propusieron integrarla en la negociación presupuestaria. Ella dice que como “convidada de piedra”, cuando todo el pescado estaba vendido, y que más allá de las buenas palabras, todo quedó en nada, y que por eso ha tenido que construirse su propia agenda dado el desinterés de la dirección por visibilizar su candidatura. Son dos versiones, seguro que con muchos matices, y con aspectos discutibles, pero hay algo objetivo: ni rastro de Tomé en el canal oficial de telegram de la organización. Tampoco en ninguno de los más de 200 tuits y retuits de la cuenta de Twitter del partido. Alguien ha decidido hacer como si las primarias no hubieran existido. Son hechos y suponen una importante tomadura de pelo a los inscritos.

“Alguien ha decidido hacer como si las primarias no hubieran existido”

Tras la holgada victoria de Tomé en las primarias de Podemos Asturies planteamos en Nortes que se abría en la formación morada un tiempo de “cohabitación” entre una dirección de un signo y una candidata de otro, así como unas candidaturas locales diversas, pero mayoritariamente afines a la coordinadora Sofía Castañón. Un reparto de poder y de territorio que podía permitir a la organización madurar, abandonar la lógica de la búsqueda de la eliminación del contrario y aprender a gestionar la diversidad, la pluralidad y los odios. Básicamente lo que otros partidos menos jóvenes e intensos llevan décadas haciendo. No hace falta quererse para convivir en una misma organización. Basta con aprender a soportarse. Es lo que diferencia una institución de un grupo de amigos.

La impresión sin embargo, a menos de un mes de las primarias, es que se avecina una nueva crisis en Podemos Asturies, que la confluencia con IU sigue atascada y que Adrián Barbón puede llegar a 2023 sin competencia ni contrapoder por la izquierda. Una implosión del espacio de las izquierdas alternativas, fragmentado y peleado, podría también regalar Xixón a la derecha y frustrar la posibilidad de un cambio en Oviedo/Uviéu. Sospechamos que ninguna de las dos cosas le quita en exceso el sueño al presidente asturiano.

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