Educatio Servanda, formando a los jóvenes para la “batalla cultural”

El Arzobispo de Oviedo Sanz Montes acaba de cederle seis colegios concertados asturianos a esta fundación ultraconservadora

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

El Arzobispo Jesús Sanz Montes cerró hace pocas semanas un acuerdo con la fundación Educatio Servanda para la gestión de seis centros educativos en Asturias. Se trata de una fundación ultraconservadora, cuyos miembros más destacados tienen vínculos con la extrema derecha política y mediática y muchos de ellos pertenecen a la Legión de Cristo.

Educatio Servanda ya gestiona varios centros educativos concertados, principalmente en Madrid. En la capital, gracias a las concesiones de Lucía Figar, la que fuera Consejera de Educación con Esperanza Aguirre, obtuvieron permisos para abrir sus primeros colegios. Pero la fundación tiene también presencia en Andalucía, sobre todo en las provincias de Cádiz y Almería.

En la fundación educativa se precian, a su modo, de ser algo así como los últimos mohicanos de una educación “verdaderamente católica”. Según informaba Efe este mismo mes, en España solo quedan 51 centros educativos que segregan a sus alumnos por sexo, la mayoría de ellos vinculados al Opus Dei, Educatio Servanda y otras instituciones católicas del mismo pelaje.

Lo cierto es que en Educatio Servanda se toman a pecho eso que ahora se llama “la batalla cultural”. No en vano, el vicepresidente de Vox de Castilla y León, Juan García-Gallardo, reconocía hace meses su admiración por el modo en el que la fundación “da la batalla cultural”.

En sus perfiles oficiales en redes sociales se comparten a diario noticias y artículos que abundan en los tópicos habituales de las nuevas derechas: la cruzada contra lo “woke”; la “destrucción de la familia” que maquina el gobierno; el “manual de sexting” para menores que promueve el Principado de Asturias; la terrible noticia de que “Cataluña reniega de sus raíces cristianas” por “dispensar a los alumnos musulmanes de clases durante el Ramadán”; o un manual para que los padres se orienten a la hora de darle a leer un libro a sus hijos (Aviso: se desrecomiendan los de George R. R. Martin, puesto que sus personajes “son prácticamente psicópatas sedientos de sangre, y descripciones muy explícitas de violencia o sexo”).

Son muy elocuentes respecto a la filosofía e inspiración de Educatio Servanda algunos de los titulares que comparten en sus redes, casi todos sacados de la Revista Misión, “la revista más leída por las familias católicas de España”. Por ejemplo, este del escritor Michael O´Brien: “Ante el ‘espíritu de los tiempos’, los padres deben mantenerse firmes aun a riesgo de ser considerados fanáticos”; o este otro de un eurodiputado francés: “Los cristianos también tenemos que dar la batalla desde la política”.

Contra “la ideología de género”

El colegio Juan Pablo II de Alcorcón, el primero de los abiertos por la fundación, saltó a los medios en 2016 al convertirse en la primera entidad multada-aunque dos años después la condena fue anulada- en aplicación de la ley madrileña contra la LGTBfobia, aprobada por unanimidad en julio de 2015 siendo Cristina Cifuentes presidenta de la comunidad. El motivo de esta multa de 1.000 euros fue la carta que Carlos Martínez Encabo, director del centro educativo y miembro de la junta directiva de la fundación, dirigió a los padres de los alumnos al comienzo de curso.

En ella afirmaba que “el Islam o la ideología de género (…) son maquinaciones condenadas a la disolución y al fracaso”; y calificaba la “Ley de Ideología de Género” como “absurda” y equiparable al “fanatismo terrorista”. “¡Qué barbaridad prescindir de la verdad natural del hombre y del derecho inalienable de los padres a la educación de los hijos!”, se horrorizaba Martínez Encabo, para acabar señalando a aquellos políticos “que deberían defender la familia y nuestras raíces cristianas”, pero no lo hacen.

Al recibir la denuncia, Martínez Encabo escribió una nueva carta, esta vez pidiendo ayuda para recurrir la multa: “Creo que tú estarás de acuerdo conmigo. Muchísima gente me está animando a que siga adelante, a que haga frente a la pretensión que tiene esta Consejería. Es lo que pretendo hacer, pero me faltan recursos para ello”. El director del centro recibió cerca de 11.000 euros en donativos para su defensa jurídica.

Al final del proceso, en el que la justicia les dio la razón, Educatio Servanda se había gastado 17.500 euros en la defensa, más de quince veces el importe de la multa.

En años posteriores, los colegios de la fundación han protagonizado polémicas similares. En 2017, la Consejería de Educación de Madrid anunció que enviaría inspectores al colegio Juan Pablo II de Alcorcón para comprobar las denuncias de sexismo desveladas por Cadena Ser. Según una información publicada en dicho medio, las actividades extraescolares ofrecían clases de ganchillo y voluntariado en comedores sociales para las chicas y visitas al Bernabéu para ellos.

Un año después, el mismo colegio de Alcorcón y otro que tiene la fundación en Guadarrama acapararon titulares cuando eldiario.es desveló una circular interna que aconsejaba a sus profesoras que vistan con “feminidad, pudor y modestia”. El documento establece que las faldas y vestidos deben ir por debajo de la rodilla “como mínimo”, y se limita el uso de “vaqueros, mallas o pantalones muy ajustados”. La dirección pide evitar también “los hombros al aire y las camisetas de tiras” y el calzado “excesivamente abierto en verano”. A los docentes varones les pedía utilizar traje y corbata-se permite una camisa de manga corta en verano-y evitar el pelo largo y los pendientes.

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