Fuego, agresiones e impunidad en el mundo rural asturiano

Un teito en Somiedo propiedad de unos emprendedores y un todoterreno de unos guardas forestales de Quirós, han sido los últimos objetivos.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

En medio de la vorágine que asola a Asturias, con miles de hectáreas quemadas, decenas de personas evacuadas de sus viviendas, con más de 600 efectivos trabajando a destajo para acabar con el fuego y denuncias del carácter intencionado de los incendios a cuyos responsables el presidente del Principado de Asturias ha calificado de “auténticos terroristas”, dos noticias de la semana pasada han puesto de manifiesto que algo está pasando en el mundo rural asturiano donde la suma de fuego y vandalismo no suele encontrar a los culpables ante hechos no siempre claros.

El jueves 23 de marzo una cabaña de teito situada en la braña somedana de Cuérrago ardió durante la madrugada. “Está claro que fue intencionado, el objetivo era quemar solo la cabaña”, denuncia Jorge Jaúregui, copropietario junto a Sofía Berdasco de la empresa Somiedo Experience. “La actividad que más hacemos es el avistamiento de osos pardos salvajes, además de rutas alternativas”. Esta empresa había restaurado esta cabaña y los propietarios aseguran que no habían tenido ningún problema con nadie del entorno. Muy al contrario, Jáuregui mantiene que siempre han tenido muy buena relación con todo el mundo y que incluso mucha gente de la zona les ha mostrado agradecimiento “por devolver vida al lugar”.

Ante la indignación que este ataque ha provocado, los vecinos de Somiedo han organizado una concentración el día 8 de abril con el lema “Por la convivencia y contra la barbarie”. Teté Lara, una de las vecinas involucradas en esta demostración de “descontento y rabia” asegura que la concentración “no va contra ningún colectivo, ni contra la administración. Tan solo es una iniciativa espontánea de los vecinos porque queremos demostrar que estamos hartos de estas cosas”.

Efectivamente, el atentado contra el teito de Somiedo Experience no es el único acto delictivo que se ha vivido en esta zona. El año pasado una caravana-restaurante, también denominada “food truck” fue atacada meses atrás en La Farrapona. Teté Lara también denuncia que en La Pola aparecieron ciervos abatidos por furtivos. “Protestamos para que se acabe este tipo de delincuencia”. Una delincuencia a la que nadie se atreve a poner nombres: “Todo está en manos de la guardia civil, ellos son los que investigan estas cosas”. Mientras tanto, Garrrido calcula las perdidas en unos 10.000 euros “entre lo que costó la cabaña y lo que había dentro de ella”. Le gustaría poder levantarla de nuevo, “pero no es fácil, no solo por el dinero, sino porque hay cuestiones administrativas que habría que resolver”. Asegura que si lo consiguen será un proceso lento.

Ataques a los guardias forestales

Miguel Garrido, representante de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) no rehúye utilizar la palabra “omertá” para hablar del “silencio” y la “impunidad” con la que actúan los delincuentes. “Los guardias forestales somos los que más nos enfrentamos a ello, como el otro día”. Se refiere al ataque que sufrió un vehículo de forestales el pasado domingo 26 de marzo. “Había dos compañeros haciendo un servicio de vigilancia de prevención de incendios”, y se interrumpe a sí mismo para enfatizar la importancia de la realización de estas tareas estos días “tal y como están las cosas en Asturias con todos estos incendios provocados”. Luego, prosigue: “Estos dos compañeros fueron en dos coches, dejaron uno y luego marcharon juntos en el otro. Cuando volvieron, el coche ya estaba quemado”.

Todavía no se sabe quién lo hizo, “lo que sí sabemos es que Quirós es un sitio bastante conflictivo en cuanto a furtivismo e incendios.” Garrido denuncia que este tampoco es un caso único, “hay alrededor de dos casos anuales” en los que enumera un incendio a otro vehículo como el relatado hace algunos años, además de un goteo continuo de “pinchazos a las ruedas de los vehículos”, también de “sabotajes” a los mismos e incluso de amenazas e intentos de agresión a los agentes forestales.

Para CSIF hay un marco común que explica los ataques que vienen sufriendo los guardas forestales y los delitos denunciados por los vecinos de Somiedo, “además de otras cosas que se están produciendo en otros lugares del mundo rural asturiano”.  Según Miguel Garrido “hay personajes que quieren evitar ojos externos, quieren que no haya ojos que observen lo que está pasando. Estoy seguro de que en Somiedo va por ese camino también. La empresa del teito son gente que se dedica a otra actividad completamente distinta, que se dedican a la observación. Y nosotros somos una policía administrativa que busca hacer cumplir las leyes. Por eso, estos delincuentes saben que cuanto más impidan las actividades de los que vigilan u observan, más impunidad tienen”.

Dejadez de las administraciones

El sindicato CSIF afirma que los guardias forestales no se sienten respaldados por la administración. Por un lado denuncian un problema de seguridad jurídica y de apoyo institucional. A pesar de que la Consejería sí ha denunciado en sus redes sociales el ataque al vehículo de la semana pasada, Garrido insiste en que “tanto al consejero como a los directores generales les cuesta mucho salir públicamente cuando hay un ataque de estos”.

Además de ello, subraya que los guardas forestales sufren de dejadez por parte de la administración que, según la central sindical, deja que exista un problema importante de cara a garantizar la seguridad de los agentes. “Hay que recordar que nos dedicamos a la persecución del furtivismo y otras acciones de índole similar, y para ello nos enfrentamos solo con un boli y un papel”.

Miguel Garrido explica que con la reforma del código penal en el año 2015 desparecieron lo que eran las antiguas faltas. Dentro de estas había unas específicas que contemplaban la desobediencia a los agentes de la autoridad o las amenazas que no fuesen graves. Todas esas faltas desaparecieron del código penal y empezaron a ser tipificadas en la Ley de Seguridad Ciudadana como infracciones administrativas.

“La Delegación del Gobierno en Asturias nos dice que los agentes del medio natural no estamos amparados por la Ley de Seguridad Ciudadana, que solo se puede aplicar a los cuerpos y fuerzas de seguridad. Pero eso es mentira”, dice tajante, “porque en el resto de comunidades autónomas sí que se aplica. Hay un problema de interpretación aquí en Asturias por el que pedimos a la Consejería que mediara con la Delegación de Gobierno, pero seguimos esperando y la situación sigue igual.”

Desde CSIF se lamentan que los casos de este tipo de violencias y ataques en el mundo rural quedan impunes “la inmensa mayoría de las veces”. Como en los casos denunciados en Somiedo, tampoco han conseguido atrapar a ninguno de los responsables de los ataques dirigidos contra los agentes forestales. “Lo hacen de noche o en zonas apartadas, es muy difícil”. No obstante, antes de terminar la conversación Miguel Garrido alerta sobre algo que inquieta a su gremio: “Ha habido casos de amenazas e intentos de agresión a guardas forestales en las que las denuncias, realizadas por los propios agentes, desparecieron en Oviedo, ni siquiera se tramitaron a Fiscalía” Y lanza una pregunta: “¿por qué?”.

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