Justicia Climática y un mundo habitable para todos, no para unos pocos: respuesta a un publicado en NORTES

Rebelión o Extinción Asturies responde al texto "¿Están las cosas en el planeta como para permitirnos una moratoria a las renovables?" de Juan Chaves.

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El pasado domingo acompañamos el café con la lectura de un artículo de NORTES, firmado por Juan Chaves. Ignoramos el funcionamiento de la prensa, no sabemos si el texto es estrictamente personal o si marca la línea de pensamiento de la redacción, pero en cualquiera de los casos desde XR Asturies consideramos oportuno responder al mismo. Nos hemos sentido aludidas.

Estamos convencidas de que compartimos muchos objetivos de índole social con el autor, del mismo modo que respetamos y agradecemos la labor de NORTES. Pero en esta ocasión no podemos dejar de expresar nuestro profundo rechazo ante lo que hemos leído, máxime al ver nuestra fotografía acompañando el texto.

Nos es difícil entender qué pretensión tiene un texto como el publicado, si no es la de favorecer ciertos intereses económicos. Intereses que no necesitan mayor defensa que la que ya hacen las instituciones españolas y europeas rebajando sus trámites ambientales con Decretos y Reglamentos exprés como los del pasado diciembre, que justo esta semana el Principado ha asumido y reflejado en el BOPA, actuando de espaldas a los intereses de la ciudadanía.

En el artículo se alude al IPCC pretendiendo con ello que las afirmaciones que se vierten parezcan estar avaladas por la ciencia, lo cual no es cierto. Así, se afirma que la implantación masiva de grandes proyectos de renovables en España permitirá reducir las emisiones de CO2 y de esta manera luchar contra el cambio climático. Esto es una falacia, no puede llamarse de otra manera.

Sin entrar en detalle en la escasez de materiales y en los impactos de su extracción en la biodiversidad y las condiciones de vida de las comunidades locales, la fabricación e instalación masiva de sistemas de captación de renovables implica un pico de emisiones de CO2 en el corto plazo que nos llevaría a un calentamiento muy por encima de los 1,5ºC, según muestran los modelos de escenarios futuros. Estos son hechos conocidos por la comunidad académica, baste consultar al profesor Mark Jacobson, director del Programa de Atmósfera/Energía de la Universidad de Stanford, o a nuestra más cercana experta en recursos minerales, la profesora Alicia Valero.

“La fabricación e instalación masiva de renovables implica un pico de emisiones de CO2 en el corto plazo que nos llevaría a un calentamiento muy por encima de los 1,5ºC”

A este respecto, es importante tener en cuenta lo que el IPCC advierte, sobrepasar los 1,5ºC implica la activación de reacciones en cascada y circuitos de realimentación que determinarán por sí solos el futuro balance de CO2 en la atmósfera.

Con esta consideración en mente, lo que sin duda más nos duele del artículo es su intento de apropiación de la narrativa de justicia climática. Los primeros afectados por la crisis climática están siendo, efectivamente, los más vulnerables del planeta, y las futuras generaciones serán las que paguen nuestra draconiana deuda. Pero constituye un ejercicio de absoluta hipocresía pedir no sentirnos el centro del universo y al mismo tiempo promover la “transición energética” del Norte Global como la catarsis que salvará el planeta. ¡Nuestra modélica transición será la que condene a miles de millones a la miseria y a no poder hacer la suya! 

Concentración a las puertas del Congreso. Foto: David F. Sabadell/El Salto

Quienes nos oponemos a esta proliferación especulativa y a la visión de la energía como negocio lo hacemos precisamente desde una perspectiva de Justicia, con el Sur Global, con las futuras generaciones, con los territorios y con la propia naturaleza. Propugnamos la necesidad de vivir de otra manera, más cercana a la tierra que nos acoge, y entendemos la Transición Energética como un cambio de modelo, no un mero cambio de soporte energético. Las grandes empresas no pueden liderar esta transición, porque su interés económico es que se consuma mucha energía. Como propugna el Manifiesto por una transición energética de los Pueblos del Sur:

La transición energética debe formar parte de una visión global que aborde la desigualdad radical en la distribución de los recursos energéticos y avance en la democracia energética. Debe restar importancia a las instituciones a gran escala -agricultura corporativa, grandes empresas energéticas- así como a las soluciones basadas en el mercado. En su lugar, debe reforzar la capacidad de resistencia de la sociedad civil y las organizaciones sociales…La energía es un derecho humano elemental e inalienable, y la democracia energética debe ser nuestro objetivo.

¿Hay alguna salida a esta situación?

Sin embargo, lo cierto es que el IPCC sí menciona formas de afrontar la salida de la actual encrucijada existencial de nuestra civilización, afirmando literalmente:

El cambio sistémico necesario para lograr una reducción rápida y profunda de las emisiones … no tiene precedentes. Las vías de mitigación ambiciosas implican cambios disruptivos en las estructuras económicas existentes, con consecuencias distributivas significativas. Sólo un enfoque decrecentista permite alcanzar la estabilización climática por debajo de los 2°C

Cambio sistémico…

Cambios disruptivos en las estructuras económicas…

Enfoque decrecentista…

Pues sí, esto es lo que establece el consenso científico. Porque se trata de parar, no de correr más rápido. Con una concentración atmosférica de CO2 de 365 ppm, hace 25 años, quizá. Hoy, con 420 ppm, si queremos un mundo habitable para nuestros hijos y nuestras nietas, NO. 

Aerogeneradores marinos
Aerogeneradores marinos

Pero llama la atención que en el artículo no se habla de decrecer, ni de optimizar. No se habla de otras maneras de luchar contra el cambio climático que no sean seguir con la lógica suicida del crecimiento económico continuo y el extractivismo, y cada vez más de espaldas a la gente.

Una gobernanza climática eficaz permite la mitigación y la adaptación y el desarrollo resiliente al clima, y  se ve facilitada por procesos de decisión inclusivos que dan prioridad a la equidad y la justicia…mediante leyes, políticas y procesos de participación ciudadana.

Este párrafo no es nuestro, pero lo suscribimos. Pertenece al IPCC.

Y ¿qué decir de los aspectos ecológicos de la pretendida transición energética? El artículo no hace la más mínima mención, obviando que el propio IPCC y el IPBES dicen que, antes que cualquier otra, la mejor medida para luchar contra el cambio climático y adaptarse a sus consecuencias es la preservación de los ecosistemas y la biodiversidad.

Las tecnologías de captación de energía renovable, como los paneles solares, las baterías y los aerogeneradores, requieren una gran cantidad de materiales extraídos de las minas, como litio, cobalto, cobre y aluminio. Su extracción supone ya hoy una amenaza para la biodiversidad. Junto con la ganadería, estudios publicados en prestigiosas revistas científicas como Nature y la norteamericana PNAS destacan el creciente impacto de la minería sobre los bosques y la biodiversidad, ya que se prevé un aumento exponencial de la demanda. Además, advierten que los lugares con grandes yacimientos de estos materiales se solapan con puntos calientes de biodiversidad que necesitan protección. La transición que se promueve conlleva el riesgo de aumento exponencial en la pérdida de masa forestal y biodiversidad en los próximos años.

Este no es el camino que queremos tomar, y creemos que NORTES tampoco, como siempre nos ha demostrado. En un momento tan delicado y de tal nivel de urgencia, es fácil buscar soluciones basadas en los únicos patrones de consumo que hemos conocido, pero el IPCC establece que debemos cambiar esos patrones. Estamos en un momento de cambio crucial y la sociedad necesita a medios independientes y comprometidos como Nortes a su lado. 

Tenemos que hablar. Las personas y colectivos que creemos que un mundo más justo es necesario, con las personas y los cuidados en el centro, tenemos que sentarnos a hablar. Todas tendremos que ceder, sin duda, pero lo primero que debemos hacer es poner de una vez las cartas de la Justicia Climática sobre la mesa.

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