La locura compartida en el partido digital

Las peleas sectarias se convierten en una actividad placentera por si misma, al igual que los hinchas de futbol se citan a veces sólo para pelear.

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Guillermo Rendueles
Guillermo Rendueles
Es psiquiatra y escritor. Su último libro es "Las falsas promesas psiquiátricas".

Bajo el título de Psicópatas al Poder, El País publicaba en su página dominical un artículo donde ofrecía el Cuestionario de Hare para identificar la  personalidad psicopática que según el autor abunda entre los lideres que empiezan a dominar la política mundial. Theodore Millón-la autoridad mundial sobre los trastornos de personalidad – agrupa bajo el patrón de personalidad egoísta tanto los trastornos de personalidad psicopática a los que se refiere ese artículo como los trastornos de personalidad narcisistas que a mi juicio describen mejor la psicopatología de los políticos de la izquierda radical sobre la que reflexionan las siguientes líneas  

Los ejemplos extremos de esa patología no faltan en ese universo de la izquierda que soñó con cambiar el mundo. Bajo el franquismo coincidí en prisión con un militante de la Cuarta Internacional Fracción J. Posadas que afirmaba entre las virtudes de ese líder el que además de haber sido futbolista profesional en Argentina había desarrollado un método infalible para ganar en la ruleta y lograr fondos para  la organización comunista (lamentablemente, cuando lo pusieron en práctica con el dinero obtenido en  un atraco, el capitalismo cambio sus normas y perdieron todo su capital). Con posterioridad J. Posadas desde su exilio en Roma mantuvo que la revolución mundial tendría un sujeto extraterrestre porque las lejanas galaxias que se comunicasen con la tierra solo podían ser comunistas y su visita instauraría también en nuestro atrasado planeta  la revolución mundial

“Posadas desde su exilio en Roma mantuvo que la revolución mundial tendría un sujeto extraterrestre”

Sin llegar a esos disparates, la arrogancia y la presunción de Lenin o Stalin son un tópico de la psicopatología de los políticos en el poder. Lenin en Materialismo y Empiriocriticismo se atreve a descalificar como” idealista burgués”  al físico Mach -amigo e inspirador de Einstein– que empezaba a formular la teoría de la relatividad y  de paso a purgar a Bogdanov, que en el interior del PCUS introducía ese empirocriticismo  que frente a la teoría del reflejo leninista  presidirá la física y la epistemología moderna   .

Ficha de la policía zarista de Lenin.

Unos años después Stalin escucha desde un palco al salir del Kremlin la Quinta Sinfonía de Sostakovich. No le gusta (está en su perfecto derecho) pero al día siguiente publica en el diario Pradva un artículo titulado Música o Ruido que lleva a  nuestro musico al ostracismo y a esperar durante meses con una maleta la visita de la KGB y el destierro siberiano. Gustos aparte, la liquidación de varias generaciones de genetistas soviéticos y la imposición de las tesis lisenkistas-un burócrata ignorante y servil- sumió a la URSS en un  caos de teorías biológicas sobre la transmisión de los caracteres adquiridos

La conciencia de clase era para los leninistas una especie de llegada a la beatitud o sabiduría absoluta que dotaba al militante de una clarividencia total en el análisis no solo de la política sino de cualquier dilema  al que aplicar el materialismo dialectico convertido en una neoescolástica. De ahí que la divergencia con la línea correcta del partido no podía ser  un simple error de juicio, sino una traición consciente que justificaron los asesinatos de la casi totalidad  de la dirección bolchevique. La única excepción a la ecuación  desviación ideológica igual a traición era la enfermedad mental. Lenin cuando lee unas declaraciones de Máximo Gorki en Italia le aconseja ir al medico y cuidar su salud porque los errores de un autor con la lucidez para escribir La Madre en que había alcanzado la visión correcta del mundo, solo podían ser resultado de algún trastorno corporal. Hasta el final del régimen en la URSS se identificó la disidencia con la locura.

“La única excepción a la ecuación  desviación ideológica igual a traición era la enfermedad mental”

Desde esa escolástica no es de extrañar que la formación teórica de la militancia fuese muy similar a la eclesiástica. El primer texto que Engels escribe es un catecismo comunista con 22 preguntas y respuestas que reproduce la estructura literaria del de la iglesia romana y aunque luego se amplió a un formato mas moderno como el tratado filosófico de Politzer, aún recuerdo una edición de ese catecismo en papel de biblia para que pasase el control carcelario en el Penal de Burgos. El martirologio comunista también reprodujo el del cristianismo primitivo. Un dicho de los comunistas alemanes de los años 40 afirmaba que recoger el carnet del partido era recoger una sentencia de muerte a la que solo faltaba la fecha.

La personalidad narcisista y el narcisismo de las pequeñas diferencias

El perfil de la personalidad narcisista ocupa medio centenar de páginas del libro de Millón por lo que su extracto solo es posible simplificándolo. El rasgo central  narcisista  es la Egocentralidad y la confianza en la omnipotencia de su pensamiento. Desde la infancia el narcisista ha desarrollado unos sesgos de pensamiento que confía en su racionalismo mórbido para interpretar el mundo como un relato evidente e irrefutable. Padece una exagerada autocomplacencia en su visión sobre cómo es el pasado presente y futuro del mundo (el materialismo dialectico que reflejaba las leyes de la historia y la naturaleza era un texto ideal para reafirmar ese sesgo). Sesgos que concretado en dogmas descalifican cualquier duda o relativismo en las visiones de los otros calificándolas no solo de falsas sino de beligerantes y malintencionadas.

Los padres del futuro narcisista habrían fomentando esa auto visión facilitando éxitos fabricados  en diversos aspectos del  desarrollo infantil, atribuyendo cualquier fracaso a la maldad del colectivo que lo rodea. Se crea con ello una vulnerabilidad ante la crítica y a cualquier limite a la omnipotencia del pensamiento, privando con ello a Narciso de enfrentar lo real (que se opone al ideal de su pensamiento) y con ello de cualquier relación que lo contradiga.  

Esas defensas afectivo cognitivas  se proyectan  en conductas de clara estrategia  maquiavélica: donde estemos mandemos y eliminemos  rivales desde antes de cualquier debate o elección. Para ello el narcisista debe protegerse insensibilizándose hacia el sufrimiento ajeno evitando la empatía con cualquier compañero que pueda disputar el poder que ansía monopolizar. Todo ello hace que el narcisista descarte relaciones simétricas, para rodearse de admiradores a los que en cuanto disienten son descalificados como necios o mal intencionados.

“El narcisista debe protegerse insensibilizándose hacia el sufrimiento ajeno evitando la empatía con cualquier compañero que pueda disputar el poder que ansía monopolizar”

La agresividad que siente Narciso ante quienes no confirman sus conjeturas o dudan de sus juicios de valor es vivida como justa respuesta frente a la alienación o la maldad que domina el mundo. Exigencia de admiración de los otros sin reciprocidad es una posición subjetiva que acaba creando pronto  un clima de sospecha y más tarde  un pensamiento cercano a lo paranoide.

Los lideres de los partidos con vocación utópica no se forjan en los seminarios de teoría política ni en las gerencias empresariales, sino que se construyen alrededor de las situaciones que posibilitan algún cambio de lo social. Cambios estructurales sólo posibles en momentos de excepcionalidad histórica. Cuando esas tormentas ocurren no se pueden seleccionar dirigentes a la carta: los individuos con rasgos narcisistas tienen una capacidad de sacrificio, una dedicación  y un valor real que le permite durante la crisis encarnar un papel heroico.

“Narciso” según Caravaggio.

EL 15 M fue una de esas situaciones en que, no se sabe cómo, los grupos inertes de jóvenes que viven su situación de sobrexplotación o falta de futuro en clave de individuación e indefensión se fusionan y de forma espontánea ocupan las calles y plazas  de nuestro país. Aquella indiferencia individualista hacia el otro que disputaba un trabajo de miseria se transforma en un Nosotros, los Indignados. Allí  donde acampan ven en cada otro un amigo, unido por un sentimiento de reciprocidad y fraternidad construyendo  así un grupo un fusión. Sentimientos fraternales desde donde  los acampados identifican Lo Otro con la casta desarrollada a partir del pacto en la transición franquista y su melifluo relato de una reconciliación forjada desde la Corona y los últimos franquistas. El grito de No Nos Representan rompió la serialidad frente al compañero de mi misma edad y condición, construyendo a la vez un enemigo común y un rechazo que hizo brotar un nuevo sentimiento de potencia colectiva que cambió durante un tiempo la Indefensión-Sumisión dominante en la subjetividad popular durante la transición.

Lo común de aquella juventud sin futuro y sus múltiples malestares convergía con las vivencias de los comunistas derrotados en la transición , que vimos aquellas acampadas  como  alguien que recogía la cita con una  historia que nosotros dábamos por perdida. De ahí que en esos ninguneados de la transición naciese la esperanza de que alguien continuaba lo que nosotros habíamos continuado y renacía la militancia. Las imágenes de la última película de Basilio Martin Patino sobre las acampadas de Madrid y Barcelona en la que jóvenes que no llegaban a los 20 se entusiasmaban con los versos y discursos  de Agustín García Calvo  que volvía a dar voz a la insurrección que había encabezado medio siglo antes, o el volver a escuchar en las jóvenes gargantas de la acampada las coplas del Gallo Rojo que creíamos olvidadas, curó la melancolía de izquierda que padecíamos. Recordar que aquello no fue un sueño, y que de repente un suceso anómalo e inesperado derrota los proyectos políticos bipartidistas que prometían eternizarse en la turnicidad del poder, nos da a la esperanza a perseverar durante los reflujos de la marea popular

Movimiento 15 M, mayo 2011. FOTO: Iván G. Fernández

Pero aquel colectivo respondía a una espontaneidad que no podía durar y el acierto del grupo fundador de Podemos fue identificar y apropiarse de los significantes flotantes que emergían del colectivo de indignados y transformarlo en una organización política que sorprendió por su éxito desde las primeras elecciones europeas. Lo que parecía  invulnerable -el  juego PP-PSOE -se transformó en vulnerable. Pensar rápido y actuar, frente al pensamiento pesado de IU, fue otro de los aciertos iniciales de Podemos, que asombro a los politólogos profesionales, que aún tratan de borrar de los medios sus profecías incumplidas sobre la fugaz existencia de Podemos

“El acierto del grupo fundador de Podemos fue identificar y apropiarse de los significantes flotantes que emergían del colectivo de indignados y transformarlo en una organización política”

Conviene no olvidar el genio de ese primer grupo organizador de Podemos para entre otros méritos usar el ciberespacio como ágora pública en la que organizar a los que ya eran nativos digitales. Como veremos,  a posteriori,  esas relaciones en en el mundo de las redes va a facilitar una relación de asamblea permanente en la nube informática con mensajes y respuestas inmediatas entre la militancia y la dirección, que junto a sus evidente virtud libertario-asamblearia, va a agrandar toda la psicopatología política de hipervigilancia en la confección de listas electorales, chismorreos y formación de alianzas frágiles que a veces cristalizarían en fracciones     

Vistalegre 2.

En otro campo, un programa televisivo como La Tuerka, se convertía no solo en un aparato de propaganda sino en un órgano eficaz para la creación de una organización, como ya lo había sido la prensa comunista en la organización del partido bolchevique

Pero los dilemas de convertir la espontaneidad en un instrumento para lograr la hegemonía social, para conquistar el sentido común de la gente, se convertiría no solo en un trabajo hacia afuera, sino en una conflicto que convocó a los viejos demonios de las vanguardias  revolucionarias: los choques entre las figuras carismáticas, la doble militancia, el reclutamiento de políticos profesionales que de vivir para la política pasaban a vivir de la política, las relaciones con los círculos y los inscritos… Todo ello contextualizado en una unánime política de calumnias y descalificaciones en todos los medios de formación de la opinión publica.  

Max Weber profetizaba con acierto cuando exigía al político con vocación para esa lucha de posiciones “aceptar que la política consiste en una dura y prolongada penetración en el poder para la que se necesita pasión y mesura en la que no se consigue lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez. Para ello hay que armarse de una fortaleza de animo que permita soportar la destrucción de todas las esperanzas, si no quieren resultar incapaces de lograr lo que hoy es posible. Sólo quien esta seguro de no quebrarse cuando desde su punto de vista el mundo se muestra demasiado estúpido o abyecto para lo que el le ofrece. Sólo quien frente a todo eso es capaz de responder con un sin embargo tiene vocación para la política”

Max Weber: “quien busque la salvación de su alma, que no la busque en la política, cuyas tareas solo se pueden cumplir mediante la fuerza y la astucia maquiavélica”

Mesura para Weber es lo contrario a Hibris, esa pasión con la que los dioses cegaban a los mortales que deseaban destruir, y que coincide con el superlativo de los sesgos narcisistas. La hibris llevaba a sus poseídos a perseverar en sus pensamientos o deseos reafirmando sus acciones justicieras aunque por ellas se hunda el mundo. Weber pone los ejemplos de los espartaquistas que triunfan en Munich y proclaman una republica soviética cuya segura derrota abrirá el paso a las bandas nacionalistas, o los pacifistas que pagaban con su vida la no incorporación a filas en Alemania. El carácter de héroe o santo para Weber es un insulto para el político, que debe saber antes de comprometerse que “quien busque la salvación de su alma, que no la busque en la política, cuyas tareas solo se pueden cumplir mediante la fuerza y la astucia maquiavélica”. Maquiavelo exigía a su príncipe no dudar en condenar su alma al infierno con tal de salvar a su ciudad.

El pensador alemán Max Weber.

Podemos, como todas las organizaciones que nacen sin tradiciones previas, debería enfrentarse a dos problemas que de alguna forma se contradecían: debían por un lado seleccionar un grupo de políticos profesionales que vivirían para la política, pero también de la política, y por otro, recrear una militancia clásica redefiniendo cuánto sacrificio y cuánto trabajo voluntario, cuántas cotizaciones de tiempo y dinero era posible exigir. Tan malo era pasarse en las exigencias, como no hacerlo y convertirse en un partido de notables que piden periódicamente el voto y dejar hacer.

El primer conflicto  se  desarrolló  y se desarrolla en un contexto de precariado que inevitablemente incita a ver en la política profesional un refugio económico que abriga de la intemperie del mercado. De ahí que en Podemos la lucha por los cargos profesionales se desarrolle muy precozmente en luchas entre elites, con escisiones y alianzas muy frágiles, que amenazan con hacer quebrar el único futuro posible en Sumar.

Acto de Sumar en Madrid. Foto: Sumar.

El segundo conflicto pasa por su incapacidad para consolidar la relación entre ese grupo de políticos profesionales y sus afiliados y militantes. Las tradiciones de la disciplina comunista para formar parte de la vanguardia exigían un sacrificio de la inteligencia y la individualidad de corte sectario. Dos textos terribles de Bertolt Brecht expresan esa exigencia  

Un texto dice así:

¿Qué bajeza no cometerás?

¿Para combatir la bajeza? Húndete en el lodo, abraza al carnicero

Pero cambia el mundo: lo necesita

En otro texto, nuestro autor elogia el sacrificio intelectual :

Un solo hombre tiene dos ojos

El partido tiene miles de ojos

Un solo hombre tiene una sola hora

El partido tiene muchas horas

Los errores en la construcción tanto de la vanguardia profesionalizada como de las condiciones de  militancia amenazan con llevar al desastre el proyecto de Podemos y Sumarque se autodestruye mediante dos dinámicas igualmente letales para ambas organizaciones

La primera dinámica se llama Escalada Simétrica y consiste en que cuando se produce un reproche en el grupo en lugar de una negociación o un compromiso se responde con un “y tú más”, que hace subir un escalón más el conflicto, acumulando reproches que terminan siempre en una agresión si se trata de una pareja, o una escisión si se trata de una organización que no encuentra forma de rebajar el conflicto. Los hinchas de futbol son un buen ejemplo de un contexto en que la escalda convierte a sensatos ciudadanos en barbaros agresivos

Bertolt Brecht.

En esas escaladas los argumentos se hacen circulares y según donde se ponga el inicio o la coma los dos miembros tienen razón: bebo porque siempre me estas controlando dice el alcohólico, tengo que controlarte porque bebes, le responde su esposa. Lejos de intentar nuevos argumentos, en las escaladas simétricas, se prolongan con una regla de “más de lo mismo”. En las dinámicas familiares estas pautas perversas se complican con la búsqueda de alianzas transgeneracionales en las que el conflicto entre los padres se prolonga buscando hijos que tomen partido por uno u otro, y que refuerzan aún más la guerra familiar

“El segundo proceso de destrucción de las organizaciones viene por una exageración de los mecanismos narcisistas, lo que se conoce como Narcisismo de las Pequeñas Diferencias”

En los partidos políticos las alianzas perversas se concretan en el trabajo fraccional que lucha por colocarse en puestos burocráticos donde se toman decisiones no consensuadas  que solo se resuelve con expulsiones y escisiones múltiples. El guión de esas escaladas afirma: el enemigo está dentro, y su versión histórica fueron las purgas estalinistas, o la irrelevancia cuando se dan condiciones liberales  

Asistentes a un mitin de Podemos. Foto: Iván G. Fernádez.

El segundo proceso de destrucción de las organizaciones viene por una exageración de los mecanismos narcisistas, lo que se conoce como Narcisismo de las Pequeñas Diferencias. En el futbol las peleas violentas no se producen entre los que odiamos el futbol y sus devotos, sino entre los diversos hinchas de los clubs de la misma ciudad o región. En los partidos políticos, el chascarrillo del político conservador Winston Churchill cuando señalaba a otro diputado diciéndole que los verdaderos enemigos eran “los de casa”, y no los adversarios del Partido Laborista, se cumple a rajatabla. Las diferencias ideológicas suelen ser mínimas o inexistentes y las acusaciones son de violación de normas internas o pucherazos en votaciones tan igualadas que dan ganas de aconsejar el sorteo para elegir a los líderes.

“Al final, las peleas sectarias se convierten en una actividad placentera por si misma”

Al final, las peleas sectarias se convierten en una actividad placentera por si misma, al igual que los hinchas de futbol se citan a veces sólo para pelear y en muchas organizaciones la militancia solo sale del letargo cuando hay conflicto .

Odiar juntos en el partido digital

Internet nos  ha transformado de la cuna a la tumba. He visto más de un niño en su silla jugando con el teléfono móvil, espero propiedad de sus padres. El móvil fue el último objeto de comunicación antes de la sedación para cientos de pacientes. El amor romántico y físico se metastatiza sin control en las redes. La adolescencia ya no es la transición a lo autónomo que exige valor para  abandonar  el espacio familiar e ir a explorar cuerpos y barrios ajenos, sino que la información sexual y las amistades se obtienen desde la niñez en el teléfono móvil que no se abandona ni para dormir.

Las redes parecen crear un mundo al alcance dela mano donde todo se puede obtener gratis, o más frecuentemente pagando. En el pasado siglo ese mundo parecía una locura  juvenil, una especie de adición que exigía intervenciones psicológicas para curarlas. Hoy  esas redes puntúan toda nuestras vidas y amplifican de forma extraordinaria las locuras políticas que venimos describiendo.

Si el genio de Podemos se inició con los éxitos en conectar con los nativos de ese mundo virtual, su fin puede estar en esas redes. Por primera vez se puede militar, escuchar y responder a los dirigentes en tiempo real, participar en asambleas y elecciones de la organización sin pisar la calle, y sin haber sentido la presencia real de los compañeros. La militancia como la adultez parece ser cosa del espíritu, sin mediación de la carne.

“Por primera vez se puede militar, escuchar y responder a los dirigentes en tiempo real, participar en asambleas y elecciones de la organización sin pisar la calle, y sin haber sentido la presencia real de los compañeros”

Con Internet el político narcisista pesca en la red con yoes de quita y pon para encontrar seguidores, y como los ligones en la red se sorprende con la facilidad de estos encuentros, la rapidez con que se íntima, e incluso la falta de pudor para la maniobra política que contrasta con el cara a cara del mundo real. Las puñaladas en la red, como los puñales venecianos, aparentan no producir sangre.

Ilustración: Mybro.

La inteligencia maquiavélica en el pasado necesitaba diligencia y astucia: tejer reuniones fraccionales, mantener el secreto (es un trabajo psicológico costoso en memoria y energía mental), elegir compañeros afines, descalificar como “almas bellas “a los neutrales, hacer circular rumores desde el anonimato. No solo crear, sino mantener esos  grupos fraccionales parecía exigir a los antiguos conspiradores el don de la ubicuidad por su necesaria omnipresencia en la ciudad. Esa ubicuidad está hoy, al alcance de un golpe de tecla, y los mensajes, como la voz de Dios, se escuchan en la intimidad, sin el filtro del nosotros. Con ello, lejos de los antiguos trabajos fraccionales, hoy se hace desde el móvil o el sillón del ordenador, con la simple habilidad de filtrar direcciones de afines-rivales, y ampliar la de aquellos a los que suministrar sofismas y calumnias que facilita las escaladas simétricas del ellos- nosotros

Recoger la discusión política de las escisiones de Podemos y sus divergencias teóricas con Sumar caben en un par de folios. Cuando Lenin criticó a Rosa Luxemburgo no la respetó solo con la metáfora de las águilas y las gallinas, sino que escribió un libro entero sobre el izquierdismo como enfermedad infantil del comunismo para rebatir sus argumentos ( en privado comentó sus dudas sobre  los  revolucionarios de la Flota del Báltico que para ir a tomar Berlín pagaron billete en el tren). Frente e ese combate intelectual los argumentos políticos en la red se limitan a un fraseo gallináceo que parece seguir el estribillo de una espantosa copla del pasado siglo que decía ¡Ay que tío ,que Pullazo le ha metido!. De nuevo ese pseudopensar rápido e irreflexivo recrea el narcisismo de las pequeñas diferencias y las escaladas simétricas que destruyen a los grupos.   

El dirigente bolchevique Bujarin estaba en Francia cuando fue llamado a Moscú para ser juzgado y ejecutado bajo la calumnia de ser un agente imperialista. Sus amigos le aconsejaron ingresar en una clínica psiquiátrica, pero decidió volver y asumir el sacrificio. Hace unos años las peleas políticas del Partido Comunista de Asturias terminaron con la intervención de la policía que tuvo que mediar en una riña por la posesión de las llaves de un local. Santiago Carrillo terminó su liderazgo comunista como tertuliano de la SER.  La biografía canónica de Trotski se titula El forjador de Derrotas por su heroicidad de perseverar en sus principios, a pesar de los reveses de la historia  Si los lideres que están institucionalizando las energías utópicas que nacieron de la indignación perseveran en un Más de lo Mismo merecerán ser recordados con el plural de ese mismo título. Forjadores de Derrotas que lejos de la clave trágico-heroica del relato trotskista merecerán el tono pícaro de un sainete , que finalizará en una consulta  psicológica  que facilite a sus protagonistas el retorno al intimismo en mala reedición del Desencanto de la Transición .  

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