Ideas para una estrategia asturiana de soberanía alimentaria

Es factible abastecer de leche, carne y algunas verduras producidas en Asturias a los comedores públicos de colegios y hospitales.

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Paula Valero
Paula Valero
Bióloga y empresaria en el mundo rural, ex diputada de Podemos Asturies. Ha sido directora general de Soberanía Alimentaria de les Illes Balears.

El modelo político alimentario determina el bienestar del  territorio rural y de la población asturiana en su conjunto. Por ello, para la administración asturiana, los Objetivos de Desarrollo Sostenible deberían ser, además de una chapita de colores que lucir en la solapa, el conjunto de compromisos que se necesitan para garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles en un contexto global marcado por el cambio climático.

Sabiendo que toda la población asturiana tiene derecho a una alimentación saludable y sostenible, es imprescindible desarrollar políticas que tengan como objetivo ofrecer a la población alimentos frescos, sanos, de cercanía  y con compromiso social y esto depende totalmente del sector primario  y por tanto del territorio rural.

La Ley de defensa de la competencia podría parecer que interfiere a la hora de ejecutar estos objetivos porque siempre relacionamos la competencia con el precio y que este factor debe ser prioritario ante la calidad, las medidas sociales, ambientales o de igualdad. Sin embargo durante mi etapa en el gobierno progresista balear como directora general de Soberanía Alimentaria demostramos que esto no tiene que ser siempre así. En el Acuerdo Marco para la adquisición de productos alimentarios del sector primario para la distribución a entidades sociales de les Illes Balears se licitó únicamente con criterios  ambientales, sociales, de calidad y de igualdad. Este trabajo que desarrollamos desde la direcció General de Polítiques per a la Sobirania Alimentària  de la conselleria d’Agricultura, Pesca i Alimentació demostró que los productos agrarios pueden licitarse bajo estos criterios y excluyendo el precio como criterio de adjudicación,  los precios a pagar se establecieron en base a los datos que ofrecen los datos históricos del Observatorio de Precios de aquella comunidad autonoma. Por tanto si apostamos  por  criterios ambientales tenemos posibilidad de favorecer al producto local y esto es una decisión política que puede trasladarse a Asturias o a cualquier otro territorio.

“Si apostamos  por  criterios ambientales tenemos posibilidad de favorecer al producto local”

¿En dónde actuar? : la medida debe ser transversal, porque afecta a toda la compra pública de alimentos, desde los actos protocolarios institucionales, a comedores en colegios, residencias, hospitales, y a las entidades del tercer sector destinatarias de ayudas sociales para alimentos. También deberíamos comprometer a la restauración y a la hostelería con el producto local. Dentro de una estrategia turística  debemos tomar medidas para alcanzar un porcentaje de alimentos de cercanía en  bares, restaurantes, hoteles, turismo rural y turismo activo, para así, corresponsabilizarse con los trabajadores  del paisaje que ellos ofertan, que son el sector primario en el medio rural.

Foto: Alisa Guerrero

La administración debe ir incorporando criterios sociales, ambientales, de calidad y de igualdad de género en la compra pública basándose en la situación real del sector  agroalimentario asturiano. Sabemos que  es  factible abastecer de  leche y de carne producidas en Asturias, favoreciendo además a la producción ecológica, también algunas frutas de temporada tienen suficiente capacidad para abastecer a comedores públicos , pero seguramente sería aún complejo tratar de poner un porcentaje de verduras y hortalizas con estos criterios en los platos de la compra pública, no tanto por la cantidad producida sino por la atomización del sector. Para ello es necesario desarrollar un trabajo previo.

Para trabajar hacia una soberanía alimentaria es necesario de forma previa un exhaustivo análisis del sector agroalimentario y su capacidad de producción alimentos, un análisis de los flujos alimentarios, de donde vienen los alimentos que se consumen  en Asturias, qué compromiso hay en la sociedad con el producto local , qué capacidad real tiene el sector agroalimentario asturiano de producir alimentos para las asturianas, cuáles son y en dónde se consumen, también analizar el desperdicio alimentario, el producto local en circuitos de comerciales , etc.,

También deben constituirse mesas  sectoriales que participen con la administración en estos trabajos así como el desarrollo de experiencias piloto en comedores escolares, sociales y de residencias de personas mayores que permitan valorar la importancia de alcanzar estos objetivos para toda la sociedad.

Con todo ello  se puede establecer de forma normativa un porcentaje de producto local en la compra pública. Por supuesto es imprescindible trabajar codo a codo con el sector agroganadero y el pesquero en el diseño de una Estrategia alimentaria en Asturias que ponga en el centro de la política asturiana a las personas que producen los alimentos y por tanto al medio rural y quienes viven y cuidan de él.

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