Las izquierdas asturianas: entre el tripartito y la desmovilización

Podemos e IU no podrán imprimir un giro de 180 grados, pero sí tendrán margen de maniobra para hablar de La Vega o la planta de pirólisis del Musel.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Las encuestas electorales sobre Asturies coinciden en dos cosas. Por un lado se terminó el tiempo de la geometría variable para Adrián Barbón, que necesitará sí o sí de Podemos e IU para gobernar. Por otro la izquierda asturiana está desmovilizada frente a un bloque derechista en ascenso. Dicho con otras palabras, es el electorado de derechas el que más ganas tiene de votar, y huele a tripartito, aunque el presidente asturiano lo niegue hasta tres veces, como el Apóstol Pedro negó a Jesús cuando las cosas se pusieron crudas en Jerusalén.

En el PP de Diego Canga saben que el pactometro invita a Gobierno de la Izquierda Plural 2.0 y que nada mueve más votos que agitar el miedo a comunistas y podemistas gestionando consejerías. Lobos, okupas, impuesto de sucesiones y bable en les escueles pueblan estos días los titulares de la prensa más amigable con Canga y sus mariachis de Vox. Un escenario particularmente adverso para el regionalismo centrista de Foro, que pese a todo resistiría con un diputado la tracción del voto útil de eso que en NORTES hemos dado en llamar el “frente único de derechas”.

Las imágenes de los actos de nos hablan de una parroquia progresista poco entregada con la campaña

Las imágenes de los actos de campaña nos hablan de unas elecciones que generan poco interés en la parroquia progresista. En los cuarteles generales del PSOE están preocupados, hay alerta naranja, e incluso piden a tuiteros cercanos a Podemos que ayuden a movilizar a la izquierda.

Veremos si la cosa cambia con la visita de Garzón, Errejón y Pedro Sánchez en los próximos días. Por ahora Santiago Abascal en el Calatrava se lleva el premio de la audiencia. El líder de Vox ya ha visitado dos veces el Principado esta campaña. Los ultras van en serio. Las encuestas les dan cuatro diputados, dos más que en 2019. Han cambiado a Ignacio Blanco, con educación en Los Robles y posgrado en Wisconsin, por Carolina López, que destila aromas más populares. No parece que les haya sentado mal. Ver veremos.

Santiago Abascal en el Calatrava. Foto: Vox

Las izquierdas llegan pues débiles y desmovilizadas a su posible primer gobierno de coalición desde los lejanos tiempos de Tini Areces. En 2015 el PSOE obtuvo 14 escaños, Podemos 9 e IU 5. En 2019 el PSOE 20, Podemos 4 e IU 2. Para el 28M la estimación de PÚBLICO, medio al que estamos asociados en NORTES, habla de 19 diputados del PSOE, 3 de Podemos y 2 de la coalición de IU, Más Asturies e Izquierda Asturiana. Con todo, a veces, ya se sabe, las correlaciones de debilidades son más favorables al pacto que las correlaciones de fuerzas, cuando todo el mundo está fuerte y nadie quiere ceder.

Acto con Yolanda Díaz en Mieres. Foto: Iván G. Huerta

¿Tripartito para qué? sería una buena pregunta para esta recta final de campaña. Con 4 o 5 diputados Podemos e IU no podrán imprimir un giro de 180 grados al gobierno autonómico, pero sí tendrán margen de maniobra para hablar de La Vega, la mina de oro de Salave o la planta de Pirólisis de El Musel, así como corregir algunas de las derivas neoliberales del PSOE. Desde la Ley de Calidad Ambiental de Cofiño, el gran caballo de batalla de IU, hasta la tendencia privatizadora en sanidad, el Bienvenido Mr. Quirón que tanto han denunciado Podemos.

Un gobierno plural de izquierdas debería reforzar los servicios públicos asturianos, algo que pasa tanto por tocar los impuestos como por repensar la distribución y las prioridades del gasto: ¿es eficiente inyectar 664 millones de euros en conciertos educativos cuando muchos centros públicos se están vaciando con la bajada de la natalidad? Pues a lo mejor no. También debería abrir el melón de la participación del Principado en sectores estratégicos de la economía, sobre todo cuando el gobierno gallego, no el de Corea del Norte, está impulsando como accionista una empresa mixta de energía eólica.

En cuanto al derbi entre Podemos e IU , más amistoso que de costumbre, las encuestas discrepan con el número de escaños, pero coinciden en el estancamiento a la baja de ambas formaciones. Concurren con ofertas parecidas en el programa, pero diferentes en el estilo. Si quiere reformismo tranquilo con destellos errejonistas vote a Ovidio Zapico y Convocatoria por Asturies. Si le va la marcha y las emociones fuertes, su papeleta es la de Covadonga Tomé y Podemos Asturies. Pase lo que pase, después del 28M tendrán que hablar de sumar.

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