Un empresario gijonés próximo a Obiang trae de prácticas a Noreña a las supuestas trabajadoras de una conservera fantasma en Annobón

Alberto Rey Núñez es un abogado muy bien relacionado con altos cargos de la administración de Guinea Ecuatorial, de la que ha obtenido numerosos contratos públicos para sus diversos negocios

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Bernardo Álvarez
Bernardo Álvarez
Graduado en psicología y ahora periodista entre Asturias y Madrid. Ha publicado artículos en ABC, Atlántica XXII, FronteraD y El Ciervo.

El presidente de la empresa gijonesa Pesconor (Pescados y Conservas del Norte), Alberto Rey Núñez, posa sonriente en las instalaciones de Asincar (Asociación de Investigación de Industrias de la Carne del Principado de Asturias) en Noreña junto a una quincena trabajadoras en prácticas. La prensa y la televisión asturiana asistieron a la presentación de lo que parecía un proyecto de cooperación al desarrollo para uno de los territorios más remotos y empobrecidos de África: la isla de Annobón, perteneciente a Guinea Ecuatorial, la antigua colonia española gobernada desde hace cinco décadas por la dictadura de la familia Obiang.

La nota de prensa difundida por Pesconor y Asincar lo cuenta así: “Un grupo de 15 mujeres de esta isla con edades comprendidas entre los 20 y 40 años, recibirán el próximo mes de julio 125 horas de formación en las instalaciones de Asincar en Noreña. Los temas de la formación estarán relacionados con la manipulación y transformación de productos de la pesca, así como en la prevención de riesgos laborales en una empresa de transformación de productos de pesca”.

Supuestamente, estas mujeres forman parte de la plantilla de la conservera de atún que Pesconor tiene previsto poner en marcha en la isla. Se trataría de la primera planta conservera en el país africano y constituirá “la fuente de trabajo para gran parte de la población de la isla”, donde la pesca ha sido tradicionalmente la principal actividad económica.

Sin embargo, como ya publicó NORTES el pasado mes de octubre haciéndose eco de una investigación de Moncloa.com y Diario Rombe, la susodicha planta no pasaba de ser un proyecto fantasma en el que operan intereses empresariales y la corrupción endémica del país, que según Transparencia Internacional ocupaba el puesto 171 de 180 en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2022. La investigación de los citados medios se basó en los 120 GB de documentos provenientes de GQLeaks, la mayor filtración de archivos procedentes de un organismo oficial de Guinea Ecuatorial, a los que también NORTES ha tenido acceso.

El pasado otoño las obras no habían ni siquiera comenzado. A día de hoy, según ha podido saber NORTES por fuentes contactadas en la isla de Annobón, hay poco más que una nave a medio construir para ser usada como almacén. “Solo hay fotos de los chiringuitos que están construyendo, pero nada de infraestructura, ni luz, ni agua, ni condiciones sanitarias. No sé cómo piensan hacer todo esto. Es una tapadera para seguir robando”, dice Orlando Cartagena Lagar, líder del movimiento independentista de Annobón, un territorio históricamente olvidado y maltratado por el régimen de Obiang.

“Lo de la planta de conserva es completamente una cortina de humo”, dice desde el exilio otro annobonés que se dedica a investigar la corrupción del estado ecuatoguineano. Otra fuente en la isla, que pide mantener el anonimato, confirma esta impresión: “Todos los annoboneses piensan que esto es simplemente una cortina de humo, una pantomima para acallarnos y que creamos que al gobierno le importa algo el pueblo de Annobón. Todos coinciden con que jamás se pondrá la fábrica en marcha”. Una de las trabajadoras de prácticas en Asincar contactada por NORTES reconoce que “la fábrica todavía no está abierta, y no sabemos cuándo lo va a estar”.

Según se lee en un comunicado de prensa en la web oficial del gobierno ecuatoguineano, “la Fábrica de Atún de Annobón podría estar en funcionamiento antes de fin de año, gracias a la gestión de S.E. Nguema Obiang Mangue”. Acompañando El comunicado, una foto de la reunión que el pasado mes de enero el empresario Alberto Rey Núñez y otros implicados en el proyecto mantuvieron con Teodorín Obiang, hijo del dictador Teodoro Obiang y, en la práctica, máximo mandatario en el país desde hace varios años. En julio de 2014, Rey Núñez publicó en El Confidencial un artículo en el que sostenía que Obiang era un presidente “elegido democráticamente” y cuyo gobierno está compuesto por hombres y mujeres quetrabajan con esfuerzo y pasión para construir un futuro en paz y prosperidad”.

Presidiendo la mesa, Teodorín Obiang. Alberto Rey Núñez, el primero por la derecha

Una adjudicación millonaria para Pesconor

El Ministerio de Pesca de Guinea Ecuatorial proyectó en el año 2015 la construcción en Annobón de una granja de engorde de atún rojo salvaje y una fábrica de procesamiento del pescado cuya inauguración estaba fechada para 2017. La inversión prevista era de 18,7 millones de euros, y una parte de ese dinero le fue transferido a las empresas beneficiarias.

La compañía adjudicataria de esta fábrica acabó siendo la sociedad asturiana Pesconor, aunque este no era el plan inicial. Sin embargo, la destitución del antiguo Ministro de Pesca y el posterior nombramiento en el cargo de la annobonesa Adoración Salas acabó concediéndole al empresario asturiano, muy bien relacionado con altos cargos del Ministerio de Hacienda, Economía y Planificación, este jugoso negocio.

En el contrato en el que se le adjudicaba la construcción de estas instalaciones pesqueras, suscrito en enero de 2019 y al que NORTES ha tenido acceso, se valoraba la obra en 7.168.509 euros. La empresa asturiana se encargaría de suministrar el personal y el equipamiento de la fábrica de transformación de atún, iniciar la gestión y explotación de la fábrica, la adquisición y suministro de embarcaciones de pesca y la formación del personal. En diciembre de 2019, Pesconor percibió casi 2,2 millones de euros por la adjudicación de la planta conservera.

Como se lee en la investigación publicada por Diario Rombe,la contratista Pescados y Conservas del Norte (Pesconor) S.L, es una empresa constituida el 15 de julio de 2016, dos meses después de que el régimen ecuatoguineano firmara el acuerdo de préstamo con el Banco de Desarrollo de los Estados de África Central (BDEAC) para la construcción de la fábrica de atún. Por lo tanto, no se conocía experiencia anterior de Pesconor en la ejecución de proyectos de esta envergadura: “nos resultaba surrealista que una empresa recientemente creada con un capital social de 3000 euros, la ministra la adjudicase un contrato millonario frente a la conocida empresa Teaxul España S.L con una larga experiencia probada”, comenta otra fuente bajo condición de anonimato”.

Vínculos con las autoridades guineanas

Pesconor no es la única compañía que dirige Alberto Rey Núñez. Además del despacho Rey Núñez Abogados, el gijonés es socio fundador y propietario de un tercio de las acciones de la consultoría Ava & Rey, una empresa que cuenta con dos sedes: una en Malabo y otra en la gijonesa calle Marqués de San Esteban, donde también tiene su sede el despacho de abogados. Diario Rombe publicó hace unos meses un reportaje en el que definía a esta empresa como “la consultoría que administra los negocios privados del exministro de Hacienda César Augusto Mba Abogo”. Para el ya citado activista anticorrupción annobonés, el funcionamiento de Ava & Rey “es emblemático de las tramas corruptas de los políticos guineanos con complicidad de empresarios o profesionales españoles”.

Junto con Rey, la otra mitad de esta asesoría es Ava, es decir, Magdalena Ava Bosoka. Siguiendo al periódico ecuatoguineano, esta mujer graduada en Derecho por la Universidad de Oviedo sería el nexo de enlace entre la ya exministra de Pesca Adoración Salas y el empresario gijonés. Ava, socia fundadora de la asesoría y directora de la sociedad, ha ocupado desde 2016 distintos puestos en la administración ecuatoguineana: Directora General de Cooperación al Desarrollo, Directora General de Asuntos Jurídicos en el Ministerio de Hacienda, Economía y Planificación y, en la actualidad, Directora General de Estudios, Contratos y Mercados del Estado en ese mismo ministerio.

Alberto Rey Núñez y, a su derecha, Magdalena Ava

Ava & Rey fue fundada a finales de 2015 con un capital social de 3.390.933 Francos CFA, algo más de 5000 euros. Apenas unos meses antes, el día 1 de junio, Magdalena Ava suscribía un contrato para alquilar durante un año una vivienda en una céntrica calle de Oviedo. En los ocho años de actividad de la asesoría, durante los cuales Magdalena Ava ha ocupado ininterrumpidamente puestos de responsabilidad en la administración guineana, Ava & Rey ha obtenido varios contratos con las instituciones del país. El tercer socio de la empresa es Arturo Nguema Abogo, hermano de un exministro de Hacienda, Economía y Planificación.

En verano de 2016, según se lee en el acta de una Junta General de la asesoría a la que NORTES ha tenido acceso, se acuerda presentarle al Ministerio de Economía, Planificación e Inversiones Públicas la propuesta de la elaboración del ESTUDIO SOBRE LAS VENTAJAS FISCALES, TRIBUTARIAS Y ADUANERAS EN LA ZONA DE LA CEMAC (…) La asesoría ha presupuestado el trabajo en quince millones de francos cefa (casi 23.000 euros)”. Solo un mes más tarde, una reunión del consejo directivo del Ministerio de Economía e Inversiones Públicas, en la que estaba presente Magdalena Ava, acordó que la consultora elaborase el citado estudio.

Además, en 2020 Ava & Rey fue contratada para auditar las cuentas de Sonapesca, la empresa pública dedicada a la gestión de proyectos estatales en el sector de la pesca. También recurrió a los servicios de la asesoría Vicente Nze Elomba, hijo de uno de los hombres fuertes del régimen de Obiang y alto funcionario del Ministerio de Economía, Planificación e Inversiones Públicas entre 2015 y 2018. Nze contrató a la asesoría en septiembre de 2017 “para la legalización de una empresa”, según se lee en el correo que intercambió con Magdalena Ava, quien le hace notar que “habida cuenta de las relaciones establecidas entre las partes, hemos llevado a cabo un ajuste en nuestros honorarios por la elaboración del trámite que usted nos ha solicitado”.

Por otra parte, a finales de 2015, un hermano de Alberto Rey Núñez, Santiago Miguel Rey Nuñez, le propuso al Consejo de Administración de la Sociedad Nacional de Pesca de Guinea Ecuatorial la construcción de la fábrica de embarcaciones artesanales de Bata por un valor de 870.763 euros. La obra fue autorizada por el gobierno ecuatoguineano, que le transfirió la cantidad acordada con dinero del tesoro público. Según una fuente citada por el Diario Rombe, “están implicados muchos peces gordos en el despilfarro de ese proyecto. Y la fábrica nunca se construyó”.

Trabajadoras en prácticas

Pese a que Asincar no quiso facilitarle a NORTES el contacto de las trabajadoras annabonesas, este diario ha conseguido hablar con tres de ellas, aunque apenas han querido hacer declaraciones. Cartagena Larga asegura que la mayoría son personas próximas “a hombres del régimen o familiares de la antigua ministra de la Adoración Salas Chonco”. Una de las trabajadoras de prácticas en Asincar se llama Aitana Salas, aunque NORTES no ha podido verificar si se trata de una familiar de la exministra. Otra fuente en la isla contactada por este periódico refrenda que “la mayoría son familiares de prohombres del régimen, algunas sus concubinas o mujeres de sus hermanos, primos e hijos”.

Esa misma fuente sostiene además que “no hubo ningún examen” para la selección de las trabajadoras, y que existía una lista anterior, pero Dámaso Coral Zamora, vicepresidente cuarto de la Comisión Federal de Seguimiento en Annobón, y Francisco Medina Catalán, actual ministro de Pesca y vicepresidente primero de esa misma comisión, “la manipularon a su antojo”.

Este periódico se ha puesto en contacto con Pesconor y con Asincar, pero ninguna de las empresas ha querido hacer declaraciones.

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