La aplastante victoria del ejército israelí sobre la población infantil palestina

Millares de niñas y niños asesinados por los bombardeos, agonizando bajo los escombros o condenados a muerte en incubadoras que se quedarán sin luz en pocas horas

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Paco Álvarez
Paco Álvarez
Periodista, escritor y traductor lliterariu d'italianu. Ye autor de les noveles "Lluvia d'agostu" (Hoja de Lata, 2016) y "Los xardinos de la lluna" (Trabe, 2020), coles que ganó en dos ocasiones el Premiu Xosefa Xovellanos.

El Estado racista y genocida de Israel está cosechando una aplastante victoria sobre la población infantil palestina. La ONG Save The Children denunció ayer que bajo las ruinas de los edificios arrasados por la aviación israelí en Gaza hay al menos 870 niñas y niños: algunos siguen vivos, pero los equipos de rescate no pueden llegar a ellos porque los bombardeos no cesan y porque se están quedando sin energía eléctrica para las labores básicas de desescombro. Unicef, la agencia de Naciones Unidas para la infancia, denunció hoy que más de 400 crías y críos gazatíes mueren o son heridos cada día en los indiscriminados bombardeos israelíes.

En Gaza las madres escriben con bolígrafo, en las manos o en los brazos de sus hijos e hijas, el nombre de los pequeños para que los puedan identificar si acaban enterrados bajo esas miles de toneladas de bombas que está lanzando Israel, un estado que según se empeñan en decir estos días los opinólogos de derechas es un estado legítimo y democrático: un estado que comete un genocidio nunca podrá ser legítimo ni democrático.

En Gaza el personal sanitario de los hospitales está subiendo a redes sociales vídeos en los que alerta, en algunos casos con la voz entrecortada por el dolor y la impotencia, que si Israel mantiene su salvaje bloqueo energético e hídrico sobre Gaza (ni una gota de agua, ni un watio de electricidad para la población palestina) morirán en los próximos días cientos de bebés prematuros que se aferran a la vida en las incubadoras, y se agravará el estado de miles de enfermos de cáncer a los que el Estado racista y genocida de Israel les está negando la medicación fundamental.

En Gaza han sido asesinados estos días por la aviación israelí docenas de periodistas y cientos de personas del alumnado y del profesorado que recibían o que impartían clases en edificios en los que ondeaba la bandera blanquiazul de Naciones Unidas. ¿Esto no es crimen de guerra?

En Gaza la aviación israelí ha reducido a cenizas mezquitas e iglesias cristianas ocupadas por personas que simplemente trataban de refugiarse de los bombardeos. El ejército racista y genocida de Israel sembró en esos templos cientos de muertos con sus poderosas bombas, bendecidas por Estados Unidos, que sabe mucho de organizar y de patrocinar genocidios en diversos lugares del mundo, y que amparó y sigue amparando la impunidad del régimen racista y genocida de Israel.

En Gaza hay más de dos millones de seres humanos sin escapatoria, mirando al cielo para ver dónde va a caer la próxima bomba y para tratar de calcular cuántos muertos, heridos, desaparecidos y huérfanos dejará el siguiente misil del Estado racista y genocida de Israel, que dice que está combatiendo a los terroristas de Hamás.

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