Masacres, limpieza étnica y ocupación

Porque buscamos la paz pedimos el fin de la ocupación y por eso seguiremos en calles y plazas reclamando el fin de la ocupación.

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Miguel San Miguel
Miguel San Miguel
Es profesor jubilado y miembro del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.

Son tres palabras que resumen el drama palestino. ¿Y porqué estamos aquí? Para que el silencio no nos convierta en cómplices.

Esas tres palabras:  Masacres, limpieza étnica y ocupación son las tres señas de identidad que jalonan la historia del estado de Israel desde su nacimiento en 1948.

El proyecto de crear un estado sionista en Palestina implicaba crear un estado étnico sólo para los judíos y ahí sobraba un pueblo el pueblo palestino.

“Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” y para que se cumpliera ese slogan había que echar a sus pobladores, los palestinos. Años más tarde la primera ministra Golda Meir era todavía más explícita: “No existe tal pueblo palestino”. Por eso, antes incluso de crearse el estado de Israel, la Aganna y el Irgún, dos  brazos armados del sionismo sembraban la muerte y el terror, en lo que se ha venido en llamar la Nakba, expulsaron a 800.000 palestinos de sus casas y sus tierras. Habían iniciado la limpieza étnica, una tarea que prosigue inexorable hasta nuestros días. Además el sionismo no se ha contentado con la donación, contra todo derecho, del 55% del territorio que les asignó la ONU, sino que sirviéndose del terror y la guerra han ocupado ya más del 90% de la  Palestina histórica, y hoy día son cinco millones los palestinos que sobreviven, en ínfimas condiciones, en los campos de refugiados.

Combatientes de las milicias del Irgun.

La realidad es que en el estado de Israel se ha instalado un estado teocrático en que coexisten un 80% de población judía frente a un 20% de palestinos, convertidos en ciudadanos de segunda clase que carecen de los derechos de la población judía, y se les escatima bienes y servicios.

El territorio de Cisjordanía y Gaza, tras las sucesivas guerras, la construcción del muro, el establecimiento de colonias israelíes y usurpaciones de los colonos va menguando día a día; en este momento ya no les queda a los palestinos ni siquiera  el  10% de la Palestina histórica: un territorio convertido en un archipiélago de enclaves separados por colonias y carreteras solo para judíos, donde para ir de una localidad a otra hay que pasar por controles militares. Así es imposible la vida económica social y los servicios. Israel ha creado en Cisjordania un sistema de apartheid que  hace imposible las relaciones económicas y sociales. Y no solo eso, sino que nuevos colonos apoyados por el ejército cada día, cada semana rapiñan cientos de acres, incluidas casas y barrios enteros sobre todo en Jerusalen y Hebrón.

Mural de Banksy en el muro que separa Israel de los territorios palestinos.

El otro territorio es Gaza, convertido en un horror,  aislado por tierra, mar y aire, y sin conexión con Cisjordania. A Gaza la han convertido en la mayor cárcel a cielo abierto, donde en un territorio no superior a Ibiza llevan una vida miserable más de 2 millones de personas y sobre el que Israel lanza periódicamente todo su arsenal militar.

Bajo el amparo de la Unión Europea y Estados Unidos, Israel ignora todas y cada una de las resoluciones de la ONU en su contra, como el derecho al retorno de los refugiados, la retirada de los territorios ocupados; la ilegalidad del muro y de las colonias.

La terrible situación que ha estado viviendo Gaza, ha desatado la solidaridad internacional concretada en las flotillas Rumbo a Gaza con el propósito de romper el inhumano bloqueo israelí.

En uno de los intentos romper el bloqueo, por Rumbo a Gaza, Hedy Epstein una señora judía de 84, superviviente del Holocausto, que estaba en el barco americano, comentaba: “¡Qué pronto han olvidado los sionistas el sufrimiento de las víctimas  del Holocausto! ¡Que flaca tienen la memoria!”. Yo quiero romper el bloqueo de Gaza porque no soy como ellos, soy judía pero ese estado no me representa y estoy por la defensa de los derechos humanos”. Una forma de pensar que comparten muchos judíos antisionistas.

Hedy Epstein junto a brigadistas.

Después de todo el sufrimiento del pueblo palestino, ¿puede extrañarnos que resistan la ocupación? -aunque no puede negarse que en toda resistencia también mueren personas inocentes.

Días pasados a raíz del ataque de Hamás escuchábamos  la vieja cantinela de los lideres políticos de que Israel tiene derecho a defenderse. ¿No os suena a sarcasmo ese comentario? ¿Quién tiene derecho a defenderse el agresor o el agredido? Y es que Israel desde su fundación en el 48 es un país agresor.

En las ultimas décadas, Israel viene mostrado su rostro más despiadado; el sector más ultra asesinó al primer ministro Rabín dispuesto a llegar a acuerdos con  Palestina; su asesinato dio paso a los derechistas Sharon y Netanyahu. Con ellos se han incrementado los asentamiento y la ocupación, han incrementado el apartheid, los asesinatos de población, de periodistas y han detenido a parlamentarias palestinas y acosado a las ONGs; y los colonos no se han recatado en ir contra los sentimientos religiosos asaltado mezquitas e  iglesias.

Después de todo lo expuesto ¿puede extrañarnos la reacción de resistencia de los palestinos, especialmente los gazatíes? Hay un hecho que no se puede negar y es el derecho de los pueblos a resistir la ocupación.

La respuesta israelí a la resistencia palestina está siendo terrible. Las últimas horas nos muestran el espectáculo dantesco de bombardeos masivos e indiscriminados sobre la población civil, constitutivos de crímenes de guerra, una operación que encubre el objetivo de proseguir la limpieza étnica en Gaza y ampliar la ocupación. Basta mencionar las declaraciones de la embajadora israelí en España: “suministrar agua y luz a Gaza es ayudar a Hamás” y el ministro del interior todavía es más explícito: “lo único que necesita llegar a Gaza son toneladas de explosivos de la fuerza aérea no ayuda humanitaria”: Palabras que son la prueba de una actitud genocida.

Todo este sufrimiento y este dolor se hubiera evitado si le hubieran hecho cumplir a Israel las resoluciones de la ONU y le hubieran puesto freno a sus desmanes. Todo lo contrario, EEUU y los países de la UE mantienen con Israel acuerdos preferentes en el ámbito económico, militar y cultural. Incluso se atreven a calificar a Israel como una democracia. ¿Acaso respeta los derechos humanaos y la legislación internacional? ¿Acaso ignoran el informe de Amnistía internacional? Esto dice la Europa que vemos como prohibe las manifestaciones y los símbolos palestinos: una deriva que es de preocupar.

Pero por más que se empeñe Israel y por más bombas y violencia que caigan sobre Gaza, por mas asesinatos de periodistas, detención a trabajadoras de las ONGs,  deben de tener claro, que no habrá paz y seguirá la resistencia mientras haya ocupación, porque  no puede negarse a un pueblo el derecho a resistir.

Porque buscamos la paz pedimos el fin de la ocupación y  por eso seguiremos en calles y plazas reclamando el fin de la ocupación y de la guerra de agresión; a su vez  exigimos al gobierno de España y a sus instituciones,  medidas de presión para que el estado de Israel se retire de los territorios ocupados; y apostamos por la esperanza -la alkarama- para que un día el pueblo palestino pueda vivir en un estado libre y soberano.

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