Orgullo lazarino

Salvemos La Malatería organizó una ruta histórica por el barrio de San Lázaro con el geógrafo Ícaro Obeso.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Lazarinos y lazarinas es el gentilicio de los habitantes del barrio de San Lázaro, un arrabal ovetense surgido en la Edad Media a orillas del río Gafo, y ubicado en el camino a la meseta, en el que en la actualidad viven más de 2.300 personas. Más cercano a lo rural que a lo urbano hasta bien entrado el siglo XX, San Lázaro fue en sucesivos periodos históricos zona de prostitución, barrio de la leprosería, del matadero, el asilo y de la fábrica de cerillas, pero también espacio bélico de cruentos combates durante la Guerra Civil.

Para conocer mejor la historia de San Lázaro este viernes miembros de la plataforma ciudadana Salvemos La Malatería recorrieron el barrio acompañados del geógrafo Ícaro Obeso, especialista en geografía de la ciudad. Nuevos vecinos y otros nacidos y criados en el barrio, lazarinos y lazarinas de siempre, aportaron sus recuerdos y vivencias sobre el lugar.

Profesor de la Universidad de Oviedo/Uviéu, Obeso destacó la reconstrucción del barrio en la postguerra, en el marco del programa Regiones Devastadas de la dictadura.

No fue una reconstrucción igualitaria, sino “con clases”: viviendas de calidad para vencedores de la guerra en la calle Arzobispo Guisasola, e infravivienda en los “albergues provisionales” para sectores populares de la ciudad que allí vivieron hasta los años 70, cuando fuero demolidos dando lugar a lo que durante años fue el prao de la fiesta.

Ícaro Obeso. Foto: Kike Gallart

El paseo por el barrio recorrió no sólo su historia, sino también sus desafío: la renaturalización pendiente de plazas duras, el solar vacío del antiguo instituto o el futuro de la propia Malatería.

La plataforma vecinal, que cumple un año de vida, valora reconvertirse en asociación vecinal para seguir luchando por el barrio y sus habitantes. Este viernes celebró su primer aniversario con una merienda en el patio del histórico edificio, cuya próxima remodelación conservará su fachada tras el acuerdo alcanzado con la consejería de Ordenación Territorial, Vivienda y Derechos Ciudadanos.

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